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Mala buena chica

Mala chica
(Fotoarte: Karina Vargas)

“JOVEN ES ESPOSADA POR TENER RELACIONES EN EL BAÑO DE UN AVIÓN.
Una joven de 20 años fue esposada por miembros de la tripulación durante un vuelo de la aerolínea Virgen Atlantic, que partió en Londres y se dirigía a Las Vegas. La chica viajaba con sus padres, quienes presenciaron todo lo ocurrido”.
‘El Deber’. 06/05/2014.

 

Mr. Thompson se presentó puntualmente a sus deberes en Consultorías La City, Londres, acompañado de su hija Alisson, a quien llevaba esposada en su muñeca izquierda.

Durante un viaje familiar a Las Vegas, la chica se excedió con las bebidas de cortesía, llevando a un pasajero al baño para tener ruidosas relaciones sexuales, generando el pánico de la tripulación, pues todos pensaron que se trataba de un acto terrorista; agredió verbalmente a los tripulantes y tuvieron que esposarla. Cuando aterrizaron iban a liberarla, pero Mr. Thompson decidió que permaneciera esposada a él, pues consideró que el comportamiento de Alisson era resultado de una falta de vigilancia y comunicación con su padre, de manera que en vez de visitar casinos, arenas de boxeo y centros nocturnos, recorrieron la Universidad de Nevada, el Lied Discovery Children’s Museum, el Secret Garden Sigfried & Roy y el Hábitat de los delfines.

Mr. Thopson ocupó su sillón y revisó los últimos contratos mientras su hija, lanzando un prolongado bostezo, se puso a forjar un cigarrillo de mariguana sobre una carpeta. Mr. Quinn, asistente ejecutivo, la amonestó: “Jovencita ¿cómo puede hacer eso?”. Alisson respondió: “¿Forjar con una mano? Me lo enseñó una hermana en un retiro espiritual de Westminster”. Alisson lo encendió, le dio un par de caladas y sintió la dura mirada de Mr Quinn, a quien le ofreció el cigarrillo “Perdón. Soy una mala chica. Pásalo, y si no alcanza el del último escritorio, hago otro”. Mister Thompson le quitó el cigarrillo y apagó la tiza con los dedos: “Aquí no se permite esto”. Alisson le mostró el dedo de enmedio y se puso a cortar líneas de coca con el borde de una página del último informe bimestral, refunfuñando: “Te he aguantado mucho, papá; me lo merezco”, inhaló las hileras de polvo, alzó la vista y descubrió que Mr. Rickford, asesor jurídico, la miraba discretamente desde su lugar. La joven le sonrió: “¡Hey tú, el gordo de bigotito, de la corbata ridícula, yo te conozco! ¡Tú me mandas mensajes privados obscenos por Facebook!”. Mr. Rickford bajó la mirada, ruborizado; Alisson contraatacó: “No te apenes Dick Mandingo, adoro lo que escribes. Es realmente puerco. También me agradan tus comentarios a mis fotos cuando practicaba gimnasia a los 12 años, jijijiji”. La contadora Emily miró boquiabierta a Mr. Rickford, exclamando: “¿Dick Mandingo?”. Mr Rickford refunfuñó: “No sé de qué habla. A trabajar”, sin dejar de lanzar miradas de reojo a Alisson, quien se remojó los labios con la lengua y musitó: “¿Por qué no me mandas fotos de tu cosita, Dick Mandingo, como a mi amiga Pinky Grace? Eres un mal chico”.

Mr. Rickford se levantó bruscamente y salió de la habitación. Mr. Thompson le habló a su hija en voz baja: “Nunca debes exhibir públicamente lo que se te confía en privado. Procura ser elegante”. En eso pasó una secretaria y Alisson le dio una fuerte y estruendosa nalgada, que la hizo estremecer y retirarse ágilmente. La chica exclamó: “¿Acaso no sé lo que haces? Te vistes con traje sastre oscuro y cabello recogido, con esos anteojos de pasta gruesa, zapatos ortopédicos y actitud de dama que no rompe un plato. ¡Eres una puta fetichista! Te gusta calentar a las bestias como yo y a mí ya me excitaste!”. Mr. Thompson dejó de firmar unos contratos por un segundo y recriminó a su descendiente: “Cuando quieras relacionarte con alguien usa la cortesía. Están prohibidas las nalgadas, solo se permiten los cortejos consensuados”.

Alisson, de naturaleza punk, le enseñó la lengua a su papá y se bebió su tintero con una pinta de gin que guardaba en su bolso. Tarareó “Royals” y clavó sus ojos sobre Mr. Doherty, un pequeño anciano que se afanaba en acomodar unos papeles. La chica le arrojó una bola de papel a la cabeza. Mr. Doherty se fijó en ella, la chica le mandó un beso; el anciano se ajustó sus lentes para observarla con atención, la muchacha levantó sus esbeltas piernas y con mímica le expresó sus deseos de practicarle sexo oral. Cuando Mr. Thompson alzó la vista, vio a Mr. Doherty bajándose el zipper frente al rostro de su hija, haciendo que se levantara y se la llevara con él a las escaleras de emergencia, donde la regañó: “¡Deja de perturbar a Mr. Doherthy! ¡Es el mejor consultor que tenemos en la compañía!”. En eso se asomó el joven Archer, auxiliar contable, y dijo: “Mr. Thompson, lo llaman de la dirección”.

Sentado frente al director Ggeneral, Mr. Thompson quiso excusar la conducta de su hija, pero su jefe lo atajó: “Recibí reportes de sus compañeros de trabajo. Lo quieren fuera. En su lugar quieren a su hija. Pero no se preocupe, la niña recibirá un aumento, más que suficiente para brindarle a usted una gran vida hasta el fin de sus días”.

La mala buena chica premió al director general con un dulce.  

Rafael Tonatiuh

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