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Jugo para viajar en el tiempo

EL ÁNGEL EXTERMINADOR

Jorge Flores-Oliver, Blumpi


Si pudieras viajar en el tiempo, ¿a qué año irías y qué harías? ¿Componer el mundo o tu situación emocional? Ésta es la premisa detrás de Patience, la nueva novela de Daniel Clowes, una alucinante historia de amor y viajes en el tiempo.


Cuando Jack Barlow descubrió que existía una manera de incidir en el destino de Patience, su pareja en el año 2012, por supuesto que se planteó la posibilidad de cambiar el rumbo de los acontecimientos para salvarle la vida y enderezar la suya propia. Luego de encontrarla muerta en el piso del departamento de ambos (un evento que para él demuestra “una ausencia absoluta de orden en el universo”), comienza un largo periplo en busca de ese orden perdido.

Jack es el protagonista de Patience (Fantagraphics, 2016), la nueva novela gráfica de Daniel Clowes, con la cual regresa al mercado editorial tras una ausencia de seis años. Durante todo ese tiempo se enclaustró en su estudio, sin presentar avances ya no digamos a su editor, Eric Reynolds: ni siquiera su mujer Erika tuvo acceso a sus originales en el tiempo que le llevó completar las 180 páginas que la componen. En esta nueva historia, el autor de Ghost World (1997) y Wilson (2010) explora el camino de la ciencia ficción para hablar sobre la manera en que los seres humanos lidiamos con la vida y las relaciones amorosas. Para un autor interesado en los personajes y sus historias, el género debe de ser lo de menos, lo importante son las batallas que libran en el interior. Los intentos de este atribulado hombre tratando de cambiar el destino funesto de su mujer son parte de una historia de amor. Defectuosa, como lo son todas. Hasta antes de la noche en que Jack descubre el cadáver de su mujer, lo que vemos es el día a día de una pareja cualquiera, con el vértigo ante el desempleo y la procreación que probablemente experimenta la mayoría. En una entrevista, Clowes refiere nunca haber visto a sus padres tratarse de manera civilizada, así que, de tener “el jugo” (es decir, en Patience, el líquido que permite viajar en el tiempo) lo usaría para intentar de cacharlos amándose. La vida es cheesy, hermanos, y no hay manera de evitarlo. Lo que todos buscamos es quitarnos de encima ese malestar emocional que cargamos como mulas.

Ya desde The Death Ray (2011), Clowes había propuesto escenarios distópicos que bien pueden existir en los submundos de la ciencia ficción o los superhéroes. En dicha novela gráfica, Andy, el protagonista, descubre que fumar cigarrillos le da superpoderes, y armado con una pistola que lanza un rayo desintegrador, se dedica a vengarse de aquellos que lo han bulleado. Pero, naturalmente, la situación con la pistola escala rápidamente, saliéndose de control y demostrando que no importa lo que pongas en manos de un ser humano, él encontrará la manera de arruinarlo. La vida se ve reducida a un gotcha existencial.

Hablando de armas, la que Jack utiliza en sus viajes en el tiempo (su travesía comienza en 2026 y desde ese año salta al 2006, 1985 y el 2012) hace pensar lo mismo en el neuralizador de Men in Black que en los gadgets que se ven en aquellas fotografías que se volvieron virales hace un par de años en las que se puede apreciar a supuestos viajeros en el tiempo, como el famoso hipster de 1941 o la señora de los clips extras de The Circus, de Charlie Chaplin y que supuestamente va hablando en un smartphone. Ideas descabelladas que se pueden encontrar en páginas de teorías conspiratorias y leyendas urbanas que, por su oscuridad, se vuelven atractivas. Material para tabloides, poco o nada serio, pero divertido y sencillo de consumir y tragar. Igualmente, al leer esta novela gráfica será imposible no pensar en Back to the future. Sin embargo, ha explicado Clowes, no es un conocedor del género de la ciencia ficción, así que lo que plantea en estas páginas es solo una forma más de hablar sobre individuos comunes, corrientes y neuróticos, como es normal en su obra, solo que con viajes en el tiempo.

Tengo que decir que cada vez disfruto menos del trazo de Daniel Clowes. A través de los años lo que ha ganado en cuanto a solvencia narrativa lo ha perdido en lo interesante y original de sus dibujos. Sus recursos estilísticos son cada vez menos interesantes —supongo que ha aprendido a dibujar mejor— y a veces eso sucede en detrimento del estilo y la fuerza. No me sorprendió encontrarme con una reseña en lo que se comenta lo mismo —la de Neel Murkherjee, para The Guardian. Pero también es cierto que ha ido puliendo su forma de contar historias. Ésta en particular parte del desencanto urbano marital para desenvolverse de tal forma que también es una novela hard boiled, una pieza de ciencia ficción y un viaje psicodélico, todo a la vez.

 

"Patience"

Daniel Clowes

Fantagraphics, 2016

180 páginas.

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