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Información sexual de Holanda para el mundo

EL SEXÓDROMO


Verónica Maza Bustamante

elsexodromo@hotmail.com

@draverotika

FB: La Doctora Verótika


En octubre de 2012 se lanzó en internet el portal Hablemos de Sexo y Amor, que ofrece información accesible sobre sexualidad para adolescentes y jóvenes de todo el mundo, la cual se caracteriza por su estilo directo, científico y sin prejuicios. En México tiene presencia, aunque su origen se encuentra en Holanda, nación que se ha caracterizado por apoyar al desarrollo social y por su manera abierta al tratar temas semejantes.

Tengo la oportunidad de ser colaboradora de la plataforma y hace unas semanas charlé con Anna Karina Rosales, coordinadora regional de contenidos, quien junto a Idana Rodas, editora web y de contenidos (más un equipo de profesionales de la información y la sexología), hace posible la maravillosa tarea de explorar, explicar, compartir e invitar a disfrutar con conocimientos, todo lo relacionado con el placer, la salud y la educación sexual. Aquí lo que me dijo:

Anna,¿cómo surge ‘Love Matters’, plataforma en inglés de la que derivó ‘Hablemos de Sexo y Amor’?

Surge entre un grupo de periodistas que trabajamos en Radio Nederland, en Holanda, en un momento en el que estábamos buscando nuevos contenidos, analizando la necesidad de información que había en muchos lugares del mundo. Fue Michelle Ernsting, ahora jefa del proyecto global, la que ideó este portal.

Cuatro años atrás, con la crisis económica y la transformación radical de los medios electrónicos, pasamos de ser una casa informadora de noticias a buscar otro rumbo, basado en las nuevas necesidades de la gente, que antes prendía la radio para escuchar los noticieros pero comenzó a buscar otras cosas, más particulares, en internet.

Los periodistas que trabajábamos en la estación queríamos seguir explorando nuestra pasión por el periodismo, nuestro deseo de ser útiles y de contribuir en el cambio social. Somos una fundación: Stichting Radio Nederland, con recursos del Estado holandés. Así que decidimos adaptarnos. Se redujo el alcance, pues antes trabajamos en 10 idiomas en todo el mundo y tuvimos que limitarnos a cinco lenguas en menos países; en Latinoamérica solo en tres: México, Venezuela y Cuba, pero eso nos permitió investigar a fondo las necesidades en cada nación. Decidimos trabajar por programas. Uno de ellos es el de “Salud sexual y derechos reproductivos”, que lleva información a los países donde haga falta porque hay poca documentación, hay censura o incluso, como en México, sobreinformación que te lleva a no saber qué espacios son confiables.

¿Por qué Holanda ayuda a otros países en esto?

Porque siempre ha impulsado el desarrollo social a nivel mundial, tiene alianzas de todo tipo con otros países y el Estado se ha caracterizado por buscar nichos en donde pueda ayudar con aquellos temas que domina, como es el caso de la libertad de expresión.

¿Cómo fue su proceso para entrar en países diferentes a Holanda?

Comenzamos buscando alianzas y analizando las carencias que había en cada país. Fuimos redescubriéndonos como periodistas, adaptando nuestra labor y nuestras fuentes. El sexólogo mexicano Luis Perelman fue de gran ayuda, porque queríamos tener una base científica para hablarles a los jóvenes. Hoy en día contamos con una biblioteca online estructurada de la A a la Z; por ejemplo, si se quiere saber más sobre “Métodos anticonceptivos”, “La primera vez”, “Anilingüs”, “La diversidad sexual”, el usuario va a la letra inicial y puede encontrar diversos artículos sobre cada tópico. También integramos notas del día, blogs, videos, consultorio sexual, novedades sobre sexo y ciencia, así como aquello que publican sobre el tema otros medios de comunicación a nivel internacional. Escribimos sobre asuntos polémicos con seriedad, respondemos las preguntas más comunes o más complejas. Nuestro público principal son jóvenes, pero el portal está abierto para todo aquel o aquella que quiera saber más sobre sexo y amor.


En ‘Hablemos de Sexo y Amor’ colaboramos, entre otros, la periodista Mara Landa, la sexóloga Michela Guarante, el psicólogo y educador sexual Antón Castellanos, el bloguero Diego Arguedas y una servidora. Los esperamos en https://hablemosdesexo.com.

 

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GREÑAS DE AMOR


La cabellera no tiene un valor de carácter sexual por sí sola, si bien las diferentes culturas se lo han dado a lo largo de la historia. La palabra “tricofilia” proviene del griego trica, “cabello”, y del sufijo filia, “amor”. Por eso se les llama tricofílicos a los adoradores de las hebras que crecen en la cabeza, a quienes también se les ha diagnosticado como pacientes del síndrome de Rapunzel.

La Wikipedia informa que el fetichismo del cabello proviene de la fascinación natural entre las especies por el pelaje, ya que su textura, al ser acariciada, genera sensaciones placenteras. Un infante desarrolla este placer desde sus primeros años de vida, al acariciar o jalar el pelo de su madre o de las personas que lo cuidan.

Un fetichista puede disfrutar viendo, tocando o introduciendo el cabello en su boca, pero también al jalarlo, cortarlo, sentirlo en su cuerpo, lavarlo, besarlo, masturbarse con él. Otra opción es la excitación al mostrar, peinar o juguetear con el que se tiene en la cabeza.

El lenguaje corporal en torno al pelo es interesante, pues se vincula con los rituales de conquista. Por ejemplo, al bailar me gusta mucho tocar el mío. Con el calor suele esponjarse o rizarse, y si hace demasiado, se humedece, así que se me pega en las mejillas al mover la cabeza. En la pista disfruto mucho sujetarlo a la altura de la mollera sin dejar de sacudirme, introduzco los dedos de ambas manos en él, lo estiro y lo enrosco con frecuencia. Es parte de mi forma de danzar. Me hace sentir sensual y segura.

Además, durante el encuentro erótico me parece delicioso pasar mi cabellera por la espalda o el vientre de mi compañero de cama, dejar que se enrede y se ponga de leona por la transpiración mezclada con las altas temperaturas, cubrirme con él la cara, el cuello, los pechos.

En Facebook existe la comunidad Servicios a Chicas Fetichistas del Pelo, con cerca de 500 likes. Un mexicano escribe el blog Cabellera y erotismo, donde sube fotografías de mujeres con matas larguísimas de todo tipo, así como breves textos en los que habla de su pasión por verlas, sentirlas y cortarlas. Podría ser adorador de la Venus de Boticcelli con su hermosa cabellera, de las pelirrojas pintadas por Gustav Klimt, Toulouse-Lautrec o Pierre Puvis de Chavannes, de las alocadas morochas de Ferdinand Victor Léon Roybet.

En 2007 se realizó una encuesta en internet a escala mundial, en la que cinco mil personas hablaron sobre sus fetiches. Entre la población analizada, 7 por ciento afirmó que lo que más la excitaba era una larga cabellera. Además, otro estudio, en este caso realizado por el portal physicianshairgrowth.com, mostró que sus usuarios masculinos y heterosexuales tenían dos modelos mayoritarios en sus elecciones sobre cabello: las actrices Nicole Kidman y Julia Roberts, quienes, “a pesar de cambiar constantemente el estilo de sus melenas, siempre han apostado por cabelleras largas, aunque a ambas se asocian tonos —rubio y pelirrojo— y formas —liso y rizado— completamente opuestos”. Cada quien sus moños y sus chinos.

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