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Hepatitis C

El sexódromo
(Sandoval)

EL SEXÓDROMO
Verónica Maza Bustamante


La hepatitis C es un virus que se contagia de diversas maneras. Aunque no es considerado por la Organización Mundial de la Salud como una infección de transmisión sexual, sí existe un porcentaje mínimo de posibilidad de adquirirlo a través de los encuentros íntimos y tras los partos.

Conversé con el doctor Jorge Méndez, gastroenterólogo, hepatólogo, gerente médico regional de Hepatitis C para la farmacéutica Janssen, y esto me contó:

¿Cómo es el virus de la hepatitis C y cómo se le relaciona con los encuentros sexuales?

Se identificó en 1989, por lo que llevamos apenas dos décadas tratándolo. La sangre de alguien infectado tiene que entrar a la sangre de otra persona para infectarla. El medio más común de contagios ha sido a través de transfusiones sanguíneas, sobre todo de la década de los setenta a la primera mitad de los noventa; en 1994, por norma nacional de salud, se estableció que toda muestra de sangre tenía que ser revisada para que no portara el anticuerpo de la hepatitis C. Antes de eso era común que mujeres en el posparto recibieran transfusiones de sangre contaminada. Otro medio es compartir drogas intravenosas o, en el caso de médicos y personal de salud, pinchándose con material infectado.

En el aspecto sexual, a diferencia del virus B y el VIH, en los que el semen y las secreciones vaginales pueden tener una alta cantidad del virus, en la C no es así. Sin embargo, se han reportado cuadros de hepatitis C aguda en Estados Unidos, Holanda y Australia, en hombres que tienen sexo con hombres, porque en ese caso, si uno tiene una lesión que sangra y su pareja se abre una herida durante la penetración, se pueden contagiar; sin embargo, es poco frecuente que pase. No obstante, es importante evitar el sexo si se tienen lesiones en genitales que estén sangrando. El uso del preservativo ayuda a no contagiarse de hepatitis B y C.

¿Cuáles son sus síntomas?

Si es aguda, en un lapso de tres semanas y hasta seis meses podrían presentar un cuadro de hepatitis, es decir, ponerse amarillos, que les crezca un poco el hígado, pero esto pasa en menos del 15 por ciento. La gran mayoría vive sin síntomas (una o dos décadas sin saber que la tienen). Otro grupo puede sufrir fatiga crónica, porque el hígado es el que nos da la energía corporal, o padecer cirrosis. En ese caso retienen mucho los líquidos, se ponen amarillos, están excesivamente cansados.

¿Qué tratamientos existen hoy en día para curarla?

Hace una década se usaba una inyección una vez por semana y un antiviral de toma diaria, generalmente durante un año, y se lograba curar la infección en 50 por ciento de los pacientes. En el 2012 surgió la triple terapia, que mejora el porcentaje: 65 por ciento de contagiados se recuperan por completo, pero podían tomar hasta 12 pastillas diarias.

Ahora hay un nuevo fármaco antiviral, simeprevir; es una sola tableta al día, tolerable y segura. En menos de tres meses se puede erradicar el virus en 81 por ciento de los casos.

¿Cómo se da el diagnóstico?

Es importante que el médico y el paciente piensen en los factores de riesgo. Todas las personas que en los setenta, ochenta y mediados de los noventa fueron transfundidas, que han usado drogas intravenosas, que tengan muchos tatuajes o hayan tenido relaciones sexuales de riesgo, debería hacerse la prueba del anticuerpo contra hepatitis C.

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Tenemos diez pases sencillos para asistir EL VIERNES 31 DE OCTUBRE a la Expo Sexo y Erotismo, que se llevará a cabo desde ese día y hasta el domingo 2 de noviembre en la Expo Reforma, ubicada en la calle de Morelos, a una cuadra de Paseo de la Reforma, en el Centro del Distrito Federal.

Los pases se los daremos a los primeros lectores que escriban a elsexodromo@hotmail.com  y cuenten por qué quieren ir al evento. Cada uno recibirá una entrada individual, la cual podrán solicitar en el mismo recinto el día programado. ¡Espero sus mensajes!


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EL BUZÓN DE VERÓTIKA


¿Cómo puedo aumentar el tamaño de mi pene?
'Ters'


Al día de hoy no existe nada en el mercado para lograrlo: ningún producto milagro, ninguna bomba de vacío o spray lo consigue. Si acaso, generan una vasodilatación rápida que provoca hinchazón en el pene, haciendo que luzca un poco más grande y erecto, pero el efecto desaparece pocos minutos después.

Aunque suene a frase trillada, es verdad que el tamaño no importa. No es consolación, y aunque es cierto que lo importante no es el tamaño de la varita sino saberla mover, tampoco es lo que creo más importante. Después de todos estos años explorando y estudiando el erotismo he comprendido que lo realmente indispensable, lúbrico, es adentrarnos al acto erótico.

Lo que normalmente entendemos por “hacer el amor” o “coger” se resume a una serie de besos, de arrimones corporales, caricias, si bien nos va un poco de sexo oral y luego la penetración. Si ésta no se presenta, se cree que “no pasó nada”. Si no se tiene un miembro que supere ciertas medidas, se piensa que la mujer o el hombre no quedará satisfech@. Estos encuentros duran, en promedio, de tres a 13 minutos (han sido contabilizados mediante encuestas que nos orillan a creer que eso debemos hacer).

En cambio, el acto erótico se enfoca en el placer. No estoy hablando del orgasmo. Llegar al clímax es parte del mismo y un verdadero agasajo, pero no es necesario ni se limita a él. Lo que se requiere para entrar a esta dimensión del gozo es estar libres de cuerpo y alma, dejarse llevar, saborear cada momento y cada parte de la epidermis ajena.

Tenemos dos manos, cada una con cinco dedos. Tenemos una lengua que se mueve a nuestro antojo. Tenemos dos pies con cinco dedos. Tenemos cabello (bueno, algun@s). Tenemos dos piernas. Dos nalgas. Vulva. Pene. Testículos. Ano. Senos. Cadera. Tenemos juguetes sexuales, lubricantes, muchísimos objetos en casa que pueden emplearse (desde un antifaz para relajar la vista hasta cucharas de frío metal, cepillos para el cuerpo, telas, velas aromáticas). Tenemos, por lo regular, una cama. También un baño, una sala. Tenemos el piso, los hoteles de paso, el mobiliario para el amor. Tenemos la música, las películas porno, la literatura erótica. Tenemos el vino y demás bebidas espirituosas, tenemos comida. Tenemos imaginación. Tenemos metros de piel que pueden ser explorados.

Con todo ello podemos crear un espacio erótico que nos haga sentir cómodos, seguros, libres, transgresores, y experimentar el acto erótico, ese encuentro sin límite de tiempo para vivir las sensaciones que generan la complicidad de estar a lado de otro cuerpo desnudo. Puede no haber penetración durante media hora, si hay besos y risas, jugueteo, un largo y delicioso ritual de sexo oral para cada uno de los involucrados. Es ideal hacer pausas. Para beber un poco de agua o vino, para cambiar el disco, para mirar por la ventana y abrazarse, fumar un cigarrito, para comentar algo. Después, la actividad puede regresar: probar con diferentes posturas, tratando de retrasar la eyaculación deteniendo todo movimiento al momento preciso en que se siente que está cerca. Usar los artilugios sensuales en nuestras parejas, volver a una nueva sesión de besos, utilizar los dedos para penetrar o jugar con el cabello, las palmas para acariciar, los pies para estimular al/la otr@.

De verdad, las posibilidades son infinitas. Y así no importarán tamaños ni tiempos, porque al final la sensación de haber gozado tremendamente es la que prevalecerá. Ojo: esto no se logra con una pareja con la que tenemos sexo la primera vez, pero sí se puede ir construyendo poco a poco en cuanto sepamos que una relación tendrá continuidad. ¡Te invito a que lo pruebes!  


@draverotika

elsexodromo@hotmail.com

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