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'Happy birthday', Betty Boop

(Especial)
(Especial)

EN EL TONO DEL TONA
Rafael Tonatiuh


"Mi forma de bromear es decir la verdad.
Es la broma más divertida":
Woody Allen.

Viniste a este mundo cruel un 31 de diciembre d.C. y nunca antes habías tenido una fiesta de cumpleaños, pues todos celebraban el Año Nuevo. No fue hasta que vivimos juntos que tuviste tu primera fiesta surrealista. Hubo tacos de canasta y coreografías divertidas; compramos globos, vasos y platos de Bob Esponja. Como un héroe sin capa, entonces te rescaté de las garras de un brujo malvado.

Nos casamos el 2 de noviembre de 2012 mediante una ceremonia mágico-surrealista. Caminando sobre la calle de Victoria, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, te dije: “Al brincar sobre ese indigente tirado en la calle, estaremos casados”. Espero que esa ceremonia no haya atraído al muerto que una vez dejara abandonado.

Subí una foto de nosotros al Facebook: “Me casé con Betty Boop” (por tu parecido con la muñequita) y mucha gente se lo creyó (hasta me reclamaron por no invitar a la boda). Ahora me doy cuenta de que la gente cree todo lo que le dicen en las redes sociales y está deseosa de tomar bandos, apareciendo los aberrantes haters.

Los primeros días de casados fueron maravillosos: los días del vampiro legendario que merodeaba el vecindario, del Shawi mezcal con agua de jamaica, tus caras de animales fantásticos, cuando te escondías para darme un almohadazo al llegar de MILENIO, los bailes con los ratones; todo era risas y diversión. Después, como suele suceder, comenzaron los conflictos. La convivencia se volvió melodrama mexicano: yo decidí adoptarte, cuidarte y protegerte del malicioso mundo exterior como un padre. Tú decidiste ayudarme a salir del alcoholismo, como una hija.

En enero del 2015, convenimos separarnos por un mes, para mejorar las relaciones, pero a los dos días de quedarme en casa de mi mamá, la adorable, solidaria e insustituible Lety Pérez, ella me dijo que no podías quedarte sola en mi casa, pues un abogado le advirtió que podías apropiarte de mi departamento. Es aquí cuando comienza “tu pesadilla”. No quise volver a mi departamento porque tú estabas allí adentro, así que mandé a mi prima Mónica en mi lugar, con la misión de sacarte de allí.

Cuando estuviste fuera, me sentí culpable. Pensé que quizás había procedido precipitadamente. Recordaba una foto tuya de niña, donde te pareces a mi hermano Manolo. Eres huérfana, de Tabasco, no cuentas con nadie en esta ciudad y no conseguías trabajo como actriz. Te seguí ayudando a escondidas, pues si mi familia se enteraba de que yo te veía y ayudaba, me considerarían un traidor.

No debía verte y te veía. Me molestaban dos cosas de los demás: que me pidieran que me alejara de ti con odio (cuando yo no soy de naturaleza violenta), y que preguntaran si me acostaba contigo, ¡como si el sexo fuera la única razón por la que una persona ayuda a otra!

Sin embargo, seguí apoyándote y viéndote en secreto, porque alguna vez te prometí un hogar; pero sobre todo porque me caes bien, te quiero y me conmueve tu mala suerte, que seas políticamente incorrecta, que tomes las peores decisiones, que vivas en un mundo más bonito pero totalmente irreal, que seas ridícula, que tengas angelitos y hadas de cerámica en tu cuarto, que duermas con el oso de peluche que te regalé y, sobre todo, tu empeño en no querer trabajar de otra cosa mas que de actriz. Ojalá en 2017 te den el papel que te mereces, ¡que te vaya genial, donde sea que te encuentres! Honestamente, este año me será difícil ayudarte.

Mi mamá, Lety Pérez, falleció en marzo del 2016. Afortunadamente nunca supo que te veía, pues para entonces era el traidor de la familia de clóset. Era como un marido infiel mezclado con esquirol, pues los fines de semana te visitaba en la casa donde rentabas un cuarto, cohabitada por unos pachecos como yo, aspirantes a músicos famosos, abridores de San Pacualito Rey, donde nunca faltaba una chela, un toque o un mezcal para celebrar la vida.

Intentaste rehabilitarme del alcoholismo; no funcionó; pero te agradezco que me hayas descubierto a Judd Apatow, Seth Rogen, Chelsea Handler, Joan Rivers, Miley Cyrus y James Franco, pero sobre todo, te agradezco que me hayas devuelto al camino del cine, donde hoy comienzo un nuevo proyecto.

Cineros somos y en el cine andamos. Seguramente haremos nuestra película. Sinceramente creo que eres gran actriz y excelente comediante. Si algún visionario director o productor está leyendo esto, por favor, contrate a Mayita.

En 2017 inicia un nuevo ciclo, es mejor cerrar heridas, decir la verdad y comenzar con buenas vibras. Te pido disculpas por todas mis groserías. Sabes que yo te ayudaré, siempre en la medida de mis posibilidades, porque sé que tú harías lo mismo. Tú te mereces lo mejor y tal vez yo no soy lo mejor para ti (a los lectores que llegaron hasta aquí: si quieren saber más detalles, lean mi próxima novela).

¡Feliz cumpleaños a la inenarrable, talentosa y exótica belleza tabasqueña, Mayita Mazariegos!

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