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‘Happy Zombies’

Zombie.
(Karina Vargas)

“UNA JOVEN SE HACE UN ‘SELFIE’ CONDUCIENDO, LO SUBE AL FACEBOOK Y MINUTOS DESPUÉS FALLECE AL ESTRELLARSE.
Subió una foto acompañada del siguiente mensaje: “La canción de ‘Happy’ me pone muy feliz”, a las 08:33 de la mañana, refiriéndose al éxito de Pharrel Williams. La policía de Estados Unidos recibió una llamada que le informaba de la colisión a las 08:34”.
Europa Press. 29/04/2014.

 

Courtney salió de su casa en Carolina del Norte con una inusitada sensación de felicidad. Había hecho sus deberes, besado a sus padres, jugado con el perro y, aunque no tenía ninguna creencia religiosa en particular, una grata satisfacción inundaba su ser.

Era un día soleado. Sobre la carretera por la que conducía se elevaron las nubes más hermosas que había visto en su vida. Encendió el radio del auto y sonó “Happy”, la canción de Pharrel Williams, que le arrancó una carcajada de alegría; para conservar el bello momento se tomó una foto selfie, sin observar el camión que se le abalanzó de frente, volcándola en High Point.

A pesar de que sus signos vitales habían cesado, su burbujeante felicidad le dio fuerzas para levantarse. El conductor del camión salió huyendo, no tanto para evadir su responsabilidad, sino porque le asustó ver a una chica caminando sin cabeza (la parte superior de su cuerpo había rodado hacia un prado y hallábase olfateando una flor, canturreando “Happy” en forma de gruñidos).

Courtney cargó su propia cabeza y condujo el camión, con el propósito de contagiar su alegría al mundo, cuando accidentalmente atropelló una familia que cruzaba la calle: mamá, papá, un bebé, la abuela y Paganini, un simpático cocker spaniel (era complicado prestar atención a la carretera mientras gruñía “Happy”, sostenía su cabeza y se tomaba selfies).

La chica se orilló, sintiendo una insaciable hambre de corazones, clavando el diente sobre el pecho de cada peatón atropellado, alimentándose de sus palpitantes órganos que bombeaban sangre. Mamá, papá, el bebé, la abuela y Paganini resucitaron, contagiados de la felicidad de Courtney, sintiendo también sus ansias de corazones.

Así inició la propagación de los Happy Zombies (hecho que, paradójicamente, benefició más a Lexy & K-Paul que a Pharrel Williams, el músico iniciador del movimiento, pues los muertos vivientes solicitaban su tema a las estaciones de radio).

El Señor Analista Político fue atacado mientras escribía su sesuda columna con importantísimos datos que daban cuenta de su sapiencia y justificado rencor hacia quienes se oponían a su ideología, mordido por la Señorita Reportera de Sociales, maravillada por el hermosísimo desfile de modas con cadavéricos modelos exhibiendo vestidos hechos jirones; el Excelso Crítico Musical fue atacado en el backstage del concierto de la banda que estaba destrozando con sus tuits, por las groupies del baterista que antaño amaban por prosaico y que ahora adoraban por los delicados golpes que sonaban en sus oídos cual algodones de azúcar color de rosa; La Señora Soy La Mujer Más Perfecta Del Mundo y Ninguno De Ustedes Merece Que Me Rebaje A Mirarlos, entregó su corazón al Príncipe Nerd de las Fotocopias, quien la convirtió en la mujer más feliz del Universo.

La amenaza desbordó Carolina del Norte y se esparció por Estados Unidos. La Cofradía de Poetas Cínicos de Nueva York se atrincheró dentro del Fratery Comedy Club, con alcohol, drogas y la Biblia Negra del satanismo, pero los Happy Zombies ingresaron por una coladera y devoraron sus corazones salvajes. El líder de los poetas resucitó exclamando: “¡Mmmprrffgrrrwoprrff!” (traducción: “¡La mariposas amarillas de García Márquez cosquillean mi alma!”), y se agitó al ritmo de Shakira.

Los Happy Zombies cruzaron fronteras y algunos se agruparon de manera natural, sobre todos quienes en vida ya transmitían un mensaje de esperanza: los Alcohólicos Anónimos, los Testigos de Jehová, los vegetarianos, pero hubo inexplicables agrupaciones de personas que resucitaron alegres: los niños de Biafra, las mujeres afganas, los homosexuales de Ucrania, etcétera (incluso los habitantes de México organizaron felices elecciones extraordinarias para reelegir a su presidente, con el fin de que gobernara cien años más).

El Grupo de los Siete, preocupados por que la inusitada felicidad mundial se tradujera en una caída de la industria armamentista, el narcotráfico y el consumo de productos contaminantes, mandaron sus tropas a aniquilarlos, pero de nada sirvieron sus armas mortíferas y los Happy Zombies devoraron los corazones de los soldados, quienes se replegaron contra sus mandos superiores, felices de que triunfara la alegría.

Gobernantes de todos los continentes se refugiaron en el lugar más aterrador del mundo: Disneylandia, colocando en sus murallas carteles de victimas de guerra, abusos sexuales y ballenas muertas, para entristecerlos, pero aún así penetraron al refugio y los mandatarios más poderosos, ante el Happy Apocalipsis que se cernía sobre ellos, lanzaron simultáneamente todo su arsenal de armas nucleares sobre el planeta Tierra.

Un niño marciano vio en el cielo el colapso del tercer cuerpo celeste en relación al Sol y le preguntó a su papá: “¿Qué fue eso?”, a lo que el marciano adulto contestó: “La destrucción de un planeta muy triste”.  

Rafael Tonatiuh

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