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Guía para entrarle a "Dr. Who" (sin ser británico)

Dr. Who

por Guillermo Guerrero

Ser un Señor del Tiempo como el Doctor, no es cosa sencilla: viajar por el espacio arreglando las anomalías temporales y combatiendo enemigos alienígenas es una tarea ardua. Pero más difícil para nosotros es entender esta serie que cumplió 50 años de vida el sábado pasado y que tiene el récord como serie más longeva en la televisión mundial.

Tal vez después del despliegue mediático que sucedió este fin de semana, usted estará interesado en saber por qué los ojos de todo el mundo están puestos en este show de la BBC. Bueno, pues a nombre de todos los whovians mexicanos (oh sí, tenemos nombre) ofrezco a usted esta guía para que se trepe a bordo de la T.A.R.D.I.S. y le entre sin miedo a esta gran aventura de ciencia ficción.

1) La serie. ¿Por qué no ha oído hablar de Dr. Who si tiene más de 50 años de vida? Tal vez porque mientras en Inglaterra llevaba 200 capítulos, acá teníamos que soportar las repeticiones de Los locos Adams y Batman. Además el Doctor es más británico que los Fish and Chips y su humor es sui géneris, aunque desde hace varios años la BBC Latinoamérica lo transmite en su sistema de cable local.

Por otro lado es una serie de ciencia ficción que raya en la fantasía, un género poco valorado por las televisoras nacionales. En un país donde siguen explotando al Chavo del Ocho, un personaje como el Doctor es muy difícil de colocarse.

2) El Doctor. No sea villamelón y le llame Doctor Who al personaje (ni Doctor Misterio, como se nombró en Latinoamérica). Su nombre real es uno de los secretos mejor guardados de la serie, donde todos le llaman simplemente El Doctor, nombre que escogió el mismo en su búsqueda de ayudar a los demás. Alienígena de dos corazones, Señor del Tiempo y el último de su especie (aunque después del sábado pasado no estamos tan seguros de esto), tiene que regenerar su cuerpo después de cierto tiempo; como consecuencia de esto es que hasta el momento 13 actores hayan ocupado su lugar.

3) Las temporadas. Sé que aventarse 805 capítulos es cosa que solo los nerdos hacen. Hay dos épocas bien definidas en la serie: la primera es la era clásica desde que el show era transmitido en blanco y negro hasta 1989 en el que se canceló por el bajo rating; la segunda es la época moderna, que comenzó en 2005 con Christopher Eccleston como el noveno doctor, y que cedería su lugar a David Tennant en una de las versiones favoritas por las mujeres whovians. Hasta el sábado pasado Matt Smitt fungió como el undécimo doctor y seguramente usted lo ubica por su corbata de moño, saco y tirantes. De esta última etapa van siete temporadas, pero si comienza desde la tres puede arreglárselas sin problema.

4) Los guiones: Cuando comience a ver la serie, trate de seguirla en orden. Este no es un programa en el que las historias vayan por separado, sino que, como ejemplo, eventos que suceden en la temporada tres, tienen su cierre hasta la temporada seis. Los productores han tejido la historia como telaraña, presentando personajes secundarios que después serán protagonistas o metiendo detalles insignificantes cuya importancia se ve años después.

Además de tener arcos argumentales larguísimos cada capítulo es una joya de la narrativa, al grado de que escritores tan famosos como Neil Gaiman han pedido colaborar por lo menos con un guión (de este último es el capítulo “La esposa del Doctor”, ganador del Premio Hugo en 2012).

5) Sus tiliches. El Doctor viaja en una cabina de policía azul llamada T.A.R.D.I.S., que es más grande por dentro que por fuera (oiga usted, entra a ella y parece laboratorio del Santo, llena de focos y palanquitas). Además tiene una credencial de papel psíquico, que le sirve como charola para entrar a cualquier lugar. Su gadget más memorable es el Destornillador sónico, que todos quisiéramos, pues al activarlo abre puertas, arregla circuitos, realiza chequeos médicos y analiza lo que se le ponga enfrente con un sonido como de zancudo.

6) Los efectos especiales. Son malísimos. Los alienígenas llevan máscaras de látex; los Daleks (sus acérrimos enemigos) son unas latotas que se mueven a 2 km por hora; los Cybermen son robots que poco les falta para caerse de viejos; cuando la T.A.R.D.I.S. choca, lo que hacen los productores es mover la cámara y los actores van de un lado a otro alzando la patita. Al ser una serie de televisión los productores no gastan en meterle efectos especiales hollywodenses, pero esa es su mayor virtud: las historias son tan buenas que al final no repara que se le sale la borra del traje al actor que la hace de extraterrestre.

7) Los aliados. Los acompañantes del Doctor generalmente son mujeres hermosas que lo ayudan en su misión. Destacan la actriz Billie Piper en el papel de la dulce Rose Tyler; Amy Pond, una arriesgada pelirroja interpretada por Karen Gillian y River Song, su aguerrida esposa, protagonizada por Alex Kingston.

8) El factor sorpresa: Parece que a los escritores de la serie no les importa lo ilógicos o extraños que puedan ser sus argumentos. El Doctor puede ser consejero de Churchill o casarse con Isabel I. Se enfrenta con estatuas de ángeles llorones, pirañas de las sombras o cráneos mordelones. Destaca el Silencio, raza terrorífica, cuya presencia olvidas apenas dejas de mirarla. Embotellamientos de tráfico que duran años, astronautas que emergen de un lago. No hay imposibles para los guionistas de Dr. Who, cuyo grado de fantasía raya en la exageración.

* * *

Con eso basta y sobra para que usted entienda esta serie. Una última recomendación: diviértase. Disfrute y emociónese sin reparar en lo ridículo que puedan parecer sus enemigos o las aventuras del Doctor: Dr Who es una de esas series que todos debimos ver de pequeños, sin dramas telenoveleros, crímenes en las calles, ni juegos políticos sino simplemente una programa para hacer volar la imaginación.

@guillermo_ga


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