QrR

Greenaway en México: Machismo nacional y homofobia rusa

Su visita a México por estos días tiene un peso distinguido: "Eisenstein en Guanajuato".
Su visita a México por estos días tiene un peso distinguido: "Eisenstein en Guanajuato". (Octavio Hoyos)

EL ÁNGEL EXTERMINADOR

Wenceslao Bruciaga


Peter Greenaway es uno de los cineastas más importantes e iconoclastas por su carácter fílmico en constante reinvención y desconstrucción. Su visita a México por estos días tiene un peso distinguido: Eisenstein en Guanajuato, el más reciente trabajo del director británico, narra entre rompecabezas visuales (una pantalla que constantemente se fragmenta en múltiples planos),  cámara subjetiva a 360 grados y velocidad narcótica y desnudos masculinos, la aventura del cineasta soviético Sergéi Eisenstein (director de una de las mejores películas de todos los tiempos, El acorazado Potemkin) y su paso por un México folclórico y coloreado de tantos contrastes entre un refinamiento en ciernes y los restos de una revolución no muy lejana que lo dejaría fascinado. Eisenstein se propone rodar ¡Que viva México!, proyecto inconcluso por contratiempos con la ley. Pero Greenaway no se conformó con el cuaderno de viaje histórico. Fiel a su provocación rebasada y barroca, a la costumbre de zarandear al espectador, se cuela a la intimidad de Eisenstein para espiarlo y develar una explícita aventura homosexual hasta ahora desconocida con el que sería su guía mexicano asignado, Palomino Cañedo:


Rusia ha mostrado al mundo un política muy homofóbica. Recuerdo cómo algunos noticiarios mostraban una brutal represión policiaca durante las marchas del orgullo gay. ¿Ya vieron en Moscú tu película?

Mi película no solo revela la homosexualidad de, para los rusos, su mejor cineasta; también reveló la homofobia rusa. No quieren que su cineasta sea descrito como gay, aunque saben que su compositor más famoso, Tchaikovsky, era gay; Najinsky era gay y podríamos seguir y seguir… Verás, he pasado los últimos veinte años en Moscú y San Petersburgo; he trabajado con actores rusos en una gran película que llamamos The Tulse Luper Suitcases; ahora he comenzado a hacer un documental muy caro llamado Volga; he ganado muchos premios en Rusia e hice una película llamada The Cook, the Thief, His Wife & Her Lover con enorme éxito, las de las copias de esa película se extendieron por todo el país, tengo clubes de fans en Siberia. Uno de los Ministros de Cultura de la Agencia Pública del gobierno de Putin guardó, hace cerca de 15 años, diez millones de euros en un banco ruso para que yo hiciera una película en Rusia. Hubo conductores de taxis que conocí en el aeropuerto de Moscú que citaban diálogos de esa película en ruso. En algún momento, los rusos pensaron que yo era un gran promotor de Rusia. Hubo esta gran sensación de celebración. Ahora que vieron Eisenstein en Guanajuato, sintieron que he insultado a Rusia, que he hecho una película acerca de su cineasta más importante en la que lo describo como gay y lo convertí en un tipo normal, alegre, afable, ocurrente, que socializa y que hace todas las cosas que el resto de los seres humanos hacemos y eso no les gusta, así que ésta es una manera en la que creo que toda esta situación puede ser vista.

 

Me llama la atención cómo en la película capturas el primer plano de unos hombres con esos enormes sombreros y espesos bigotes, una figura que suele asociarse con el machismo, y luego nos presentas una escena de sexo entre Eisenstein y Cañedo. México sigue siendo un país muy machista y homofóbico.

Hay una diferencia muy grande: la homofobia es una política del Estado, organizada por el gobierno y por el país en Rusia y ese no es el caso aquí en México. Siempre es como la cuestión de que hay cientos de naciones malvadas llamadas terroristas, pero ¿recuerdas que en una parte de Sudáfrica hubo un fenómeno organizado por el Estado, avalado por leyes? Ahora hay leyes que prohíben la sodomía en Rusia pero no hay leyes así en México. La gran diferencia aquí es ésa. Por otro lado, ha habido una revolución sexual enorme; toma en cuenta países como Islandia, por ejemplo, o Estados Unidos con los matrimonios del mismo sexo, hay una gran revolución ocurriendo.  Pero los putinistas regresan a Europa al siglo XIX con los zares y puedes entender perfectamente por qué, los rusos han quedado mal; nosotros, los de Occidente, hicimos una cosa estúpida, empujamos a las Naciones Unidas en su cara, creamos problemas y etc, etc… Y ahora Rusia, a través de Putin, está intentando de manera desesperada encontrar una posición en el mundo; esto explica que Putin asuma el crimen aquí, que se le asocie con Siria y etc, etc… perfectamente comprensible y si fuéramos más sabios en Occidente, habríamos tratado esto de manera distinta pero ahora debemos asumir las consecuencias; creo que la homofobia en Rusia es un evento político, no tiene que ver de manera intrínseca con ideas de sodomía y todas esas ideas y acciones, es satanizar políticamente a Occidente, es un intento por destruirnos, por expresar cuán débiles somos, etc, etc, etc… Pero no va a funcionar y mucha gente va a sufrir mucho, muchos rusos incluso. Así que considero es muy importante, hoy más que nunca, valorar la noción de que ahora estamos legitimados socialmente, políticamente, que podemos elegir a nuestros propios compañeros sexuales y debatir acerca de nuestra sexualidad y cómo la queremos.

 

A menudo eres citado como uno de los cineastas más provocadores...

Creo que es una tarea del arte la de ser provocativo, es una de las obligaciones del arte porque el arte te está ofreciendo una alternativa que el Estado ha cerrado; no creas en ortodoxias, el arte no está ahí para masajear tus prejuicios, no está ahí para decirte lo que ya sabes, son puertas y ventanas abiertas a la experiencia humana y ofrece alternativas y es por esa razón que el arte es un arma política increíblemente poderosa.

< Anterior | Siguiente >