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Gánsters familiares

Familia
(Especial)

EN EL TONO DEL TONA
Rafael Tonatiuh


“Hallan muerto a dueño de restaurante dentro de refrigerador”
www.lapoliciaca.com

La mafia es una sociedad secreta de estructura piramidal, basada en el principio de "yo te ayudo, y cuando te necesite, tú me ayudas", que se hizo famosa por las películas de gánsters. Existen diversas teorías sobre el origen de la mafia, pero la que me gusta más es la que dice que surgió en Sicilia, Italia, como una sociedad secreta de ayuda mutua y tácticas de resistencia contra la invasión de Carlos de Anjou en 1282; esta sociedad se dividió en familias, pues solo se confiaba en la lealtad de los parientes (no siempre garantizada, como se observa en El Padrino II, de Francis Ford Coppola —1974—, cuando Fredo Corleone se vuelve informante del bando contrario).

Cuando la mafia comenzó a reprimir movimientos obreros hubo una gran migración de sicilianos hacia Estados Unidos, quienes se organizaron en mafias locales para gobernar distritos, pero el gran modernizador y unificador de la mafia como un Sindicato Poderoso no fue siciliano, sino napolitano: Al Capone, colocando la primera piedra de una gran empresa dedicada a actividades delictivas, con un organigrama que abarcó desde el bolero informante hasta un renombrado político, sin importar si eran parientes ni su nacionalidad.

Sin embargo, siguiendo el principio original de la mafia, existen familias que aprovechan su estructura para organizarse en actividades delictivas, confiando en la lealtad de la sangre; en México existen familias dedicadas al secuestro, y en Tlaxcala no solo las familias, sino todo el pueblo de Tenancingo trabaja en la trata de personas.

Por supuesto, las familias disfuncionales dedicadas al crimen son elementos cinematográficos muy atractivos, incluso en comedia, como Una familia peligrosa (Luc Besson, 2013), con Robert De Niro y Michelle Pfeiffer, sobre papá, mamá e hijos de la mafia italoestadunidense, quienes sembraban el terror en los pueblitos franceses donde los alojaban en el programa de protección de testigos, o ¿Quiénes son los Millers? (Rawson Marshall Thurber, 2013), con Jennifer Aniston y Jason Sudeikis, sobre un traficante que crea una familia falsa para pasar mariguana en la frontera.

Familia Gang es el segundo largometraje de Armando Casas. Escrita por el dramaturgo Luis Ayhllón, es una comedia de humor negro sobre Topillero, interpretado por Rafael Inclán, un rufián con la encomienda de conseguir un cadáver que se parezca al temible narco El Coyote (Alonso Echánove), para venderlo a un cliente. McGuffin, que atraerá la atención de la PGR y altas autoridades (Ernesto Gómez Cruz), hijos de narcos con maestrías en universidades extranjeras, bandas criminales musicales y Mike (Raúl Adalid), un misterioso mercenario con métodos yakuza de Takashi Miike para hallar lo que busca.

Familia Gang es una mezcla de la comedia gansterosa de Guy Ritchie (Juegos, trampas y dos armas humeantes, 1988; Snatch: cerdos y diamantes, 2000; RocknRolla, 2008) con La Familia Burrón y los Beverly de Peralvillo, y allí está el mérito de hacer crítica política y social a través de una comedia popular, pues Rafael Inclán y Julián Pastor (en su última actuación cinematográfica) muestran las tablas del cabaret y el burlesque.

Tras los absurdos tratos en un baño de vapor y el ocultamiento de un cadáver en silla de ruedas en una marcha gay, Topillero se reencuentra con su familia: su esposa Dalia (Elpidia Carrillo), su hijo Ernesto (Humberto Busto) y Alejandra, novia de Ernesto (Giovanna Zacarías), quienes, mientras resuelven el asunto del cadáver, sacan a relucir los típicos prejuicios de la gran familia mexicana, particularmente respecto al machismo.

Dentro del organigrama criminal mexicano, los Gang pertenecen al outsourcing del crimen, subcontratados para tareas específicas a precios realmente bajos, y aquí se muestra el kitch aspiracional de la familia delincuente de poca monta, como la que vimos con la lideresa de puesteros ambulantes en Tepito, La Diabla (Verónica Falcón), en Besos de azúcar (Carlos Cuarón, 2013, con guión de mi cuate Luis Usabiaga).

La fotografía de Aram Diaz, en la secuencia climática, se vuelve irónicamente oscura y agobiante, creando la sensación de que detrás del humor involuntario de la guerra contra el narco sí se ocultan intereses muy cabrones.

Como suele pasarme con las películas de Guy Rutchie, la cinta me pareció confusa, con tantas bandas y balazos luego no sé quién pelea contra quién, hasta que veo la película por segunda vez; en la premiere le comenté al director Armando Casas que no me había quedado del todo claro para quién trabajaba Mike, y me contestó: "Quizá te confundiste porque el final está abierto a dos interpretaciones distintas del destino de Mike; pero lo importante es que al espectador le parezca verosímil, entretenida y se ría de tanta mamada. Cuando la veas por segunda vez le vas a entender". Los invito a ver Familia Gang y apoyar a la buena comedia mexicana.

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