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Fundación Dar Amor: Apoyo a niños con VIH

EL SEXÓDROMO


 Verónica Maza Bustamante

  elsexodromo@hotmail.com

@draverotika

FB: La Doctora Verótika


En el pasado Congreso Nacional de Educación Sexual y Sexología conocí a la colombiana Elizabeth Torres Bolívar, comunicadora con una maestría en Familia que lleva a cabo en su país natal una extraordinaria labor que la está acercando a los mexicanos. Ella es parte de la Fundación Dar Amor, organización no gubernamental dirigida a poblaciones en situación de vulnerabilidad de todo el país, incluyendo a niñas, niños y adolescentes afectados por el  VIH/sida.

Además, colabora en la creación y proceso de fabricación de diversos juguetes educativos que ayudan a dar una buena educación sexual a través del juego. Cuentan con personajes de tela que representan a los integrantes de una familia (desde los más pequeños hasta los abuelos) y bajo la ropa tienen un cuerpo sexuado acorde a cada fase de la vida; con juegos de cartas, memoramas, loterías y diversos productos con los que los chavalillos se divierten pero también reciben mensajes relacionados con su sexualidad, la prevención de enfermedades, sobre igualdad y la vivencia cotidiana de crecer, con o sin VIH.

Conversé con ella para saber más sobre el proyecto, así como la posibilidad de adquirir sus productos en México. 

¿A qué se dedica la Fundación Dar Amor?

FUNDAMOR inició en la ciudad de Cali en 1992, atendiendo la población adulta afectada por el VIH/sida, reorientando luego sus programas y servicios hacia una creciente población de niñas y niños que nacieron con el virus, dándole lugar a la creación de un modelo de atención en salud, educación, albergue y protección, que además de superar la expectativa de vida esperada para la época, ha contribuido a su inclusión social en los escenarios a los que como ciudadanos tienen derecho.

Actualmente tratamos de ubicar a los niños en otros medios, no ha sido fácil, pero tenemos programas para la inclusión escolar. Con ello, los niños ejercen su derecho a la educación al ingresar al sistema ecolar. En la fundación creamos un preescolar terapéutico, el centro de desarrollo infantil Semillas de Amor. Esto hizo que obtuviéramos el premio ALAS BID como mejor Centro de Desarrollo Infantil Temprano de América Latina y el Caribe; nos sugirieron abrir la fundación a otros niños sin el virus. Nos preguntábamos quién iba a querer llevar a sus hijos a un programa donde hubiera infantes con VIH, pero ¡oh sorpresa!, en este momento hay 210 niños, de entre 18 meses y cinco años de edad, de los cuales hay seis viviendo con el virus; los demás son de la comunidad. Es inclusión a la inversa.

¿También trabajan con adolescentes y jóvenes?

Sí, nos enfocamos en la prevención a jóvenes en entornos vulnerables. Los capacitamos para que hagan propuestas positivas, que salgan de su contexto. En 2009 creamos la metodología de diseño de estrategias audiovisuales de prevención del VIH/sida e infecciones de transmisión sexual. Logramos en varias ediciones cerca de 35 videos de prevención producidos por estudiantes de bachillerato de más de 32 instituciones educativas.

También hicimos una investigación en seis ciudades sobre cómo revelar el diagnóstico de VIH en niños, adolescentes y jóvenes. Salió una guía para trabajar el tema entre cuidadores y profesionales de la salud. Si les interesa, lo pueden descargar en nuestra página: http://fundamor.org.

Yo además hago materiales para dar educación sexual pero no solo en escuelas sino en casas o centros de cultura, por ejemplo. Te permiten trabajar jugando, compartir inquietudes. Se necesita disposición para jugar, querer comprender y educar en sexualidad, nada más.

En México se distribuyen en la librería El Armario Abierto.

Así es. Son juegos de mesa y hay algunos con tableros que se pueden colgar hasta en zonas de campo para hacer un taller. Los diseños los hacen profesionales que se dedican a la salud sexual, los revisan educadores en el tema, es todo un proceso; llevamos 20 años produciéndolos.

¿Y qué más planean hacer en México?

Hay una alianza entre nosotros y El Armario Abierto; inicialmente era difícil traer los materiales didácticos, pero con un cambio en la legislación y con todas las pruebas de toxicidad, de practicidad aprobadas, pudimos llegar a este país. Estamos mirando la posibilidad de que sea un aporte también para el sector educativo en México. Queremos hacer labor aquí de capacitación, apoyando a escuelas y padres de familia. Los interesados nos pueden buscar en nuestro portal o al teléfono del Armario. La idea es compartir y trabajar de manera conjunta.


dir@fundamor.org 

mercadeo@fundamor.org 

Teléfono: 52 86 08 95


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CONTACTOS DEL CUARTO TIPO

Cuando me contaron sobre el video del canal de YouTube de Bria y Chrissy, Lesbianas tocan un pene por primera vez, el cual se hizo viral a principios de año, pensé que se trataba de un experimento que podía ser tendencioso o no tener objetivo más allá de buscar el morbo de los espectadores. Sin embargo, cuando días después apareció el de Gays tocan una vagina por primera vez, del mismo canal, decidí que era momento de verlos para poder emitir un juicio.

En el primero aparece el modelo Aleks Malczewski, un rubio simpático que tras quitarse la camiseta y bajarse los bóxers, permite que un grupo de chicas lesbianas le toque el pene (el cual se oculta bajo un cuadro negro en la pantalla). Las reacciones me hicieron sonreír. Todas se mostraron nerviosas y antes de proceder reafirmaron a cuadro su orientación sexual. Algunas tocaron más que otras y lo relacionaron con un vibrador; una lo vio con cierto desagrado, otra lo comparó con comida  y una hasta le llamó a su mamá para contarle sobre la experiencia. Al final, todas coincidieron en que no sería algo que repitirían. Una de ellas dice: “Es normal y es saludable festejar el cuerpo humano de los demás, como éste, pero eso no quiere decir que te vayas a sentir atraído por él”. Me gustó; de alguna manera invita a pensar en el cuerpo ajeno, en darle existencia al Otro, ese que convive con nosotros de manera cotidiana. Puede ser que a esas chicas no se les antoje relacionarse con un hombre (no es cierto que las lesbianas lo son porque “no han probado un pene”), pero al verlo están desacralizando esa parte, la están haciendo visible más allá de sus afectos y deseos.

En el caso de los chicos, también se dijeron nerviosos y hasta sudorosos cuando Stevie se sentó y les permitió hurgar, con un guante de látex, bajo su falda. Las reacciones van de los gritos de asombro a la curiosidad científica. Ninguno sabía dónde estaba el clítoris. Uno de ellos reconoció que estaba viviendo un momento muy bello; otro, le pidió a la modelo que le diera un abrazo al final. Se creó cierta intimidad al develar eso que se considera prohibido o no deseable. Incluso las comparaciones (con cortinas y calamares) más que ofensivas son lógicas; lo interesante será que analicen la experiencia posteriormente, hasta darse cuenta de que no por ser algo desconocido es mejor o peor que lo conocido. Eso sí: yo corregiría el uso del término “vagina”. Hablan de ver por primera vez una vagina, cuando lo que miran es la vulva.

Me parece una ilustrativa referencia sobre la manera en que actualmente se están educando algunos chavos, mediante las plataformas en internet y el asunto viral. Habrá que aprovechar esta posibilidad para hacer materiales cada vez mejores.

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