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#FuckinBowlTaco

En el tono del Tona
(Karina Vargas)

EN EL TONO DEL TONA
Rafael Tonatiuh

“El bowl taco no existe mas que en tu retorcida mente, peor que la de Hitler. Es una ofensa a la Nación mexicana y la cocina internacional. Te acabas de echar al mundo entero en tu contra. Asshole”: yo, en el muro de Donald Trump. 5 de mayo, 2016.

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Hace años vi la serie El aprendiz (entre 2004 y 2012), de Donald Trump, y en cierto modo, gracias a ella me comencé a interesar por los realities televisivos (aunque Mr. Carlitos Slim no lo crea, siempre me ha llamado la atención el mundo empresarial, al que no le entiendo ni madres, igual que a las matemáticas, pero son temas que estudio con frecuencia, leyendo librazos como El nuevo Maquiavelo, Realpolitik renacentista pare ejecutivos modernos  (Editorial Gedisa) y Shakespeare para managers (Plaza & Janes). Quizás sea un empresario atrapado en el cuerpo de un comunista.

En El aprendiz me divertía ver cómo los jóvenes emprendedores gringos hacían mamada y media para que Trump los contratatara (y neto, aparte sí comprendías por qué un equipo había hecho las cosas correctas y otro no, al organizar un evento de carreras de caballos o posicionar en las calles una nueva marca de comida para llevar) para obtener la chamba. Aparte Donald Trump los despedía con gracia, cuando les decía: “You’re fired!”.

Trump me caía bien y hasta me vi tentado a hacer una campaña contra sus agresiones, por las siguientes razones: es un lugar común. Por la misma razón que no apoyo a los Pumas de la UNAM, yo no apoyaba las agresiones contra Trump, porque irle a los Pumas te vuelve inmediatamente bueno, así como estar en contra de Trump. Cualquiera que quisiera caerle bien a la gente nomás dice: “¡Muera Trump!” e inmediatamente le llueven los aplausos y el que lo dice se liga a quien quiera.

Es una cortina de humo. Mientras uno se distrae con temas internacionales, en México pasan cosas graves que deben atenderse.

No pensé que Trump fuera realmente peligroso, lo tomaba como un inofensivo payaso de rodeo, a la altura de un Mike Tyson, hasta que llegó el 5 de mayo de 2016. Esa emblemática fecha en que México venciera al ejército francés durante la intervención francesa, el magnate gringo se tomó una foto en el Trump Tower Grill de Nueva York, y la subió a su página de Facebook a las 13:55 horas, desplegando una enorme sonrisa, comiendo una especie de tazón de maíz (tipo los que te dan en el El Portón, pero en grande), con el plato sobre un conjunto de papeles y periódicos, con la leyenda: “Happy 5 de mayo!The best taco bowls are made in Trump Tower Grill. I love hispanics!”. Entonces supe que Fox se equivocó: Trump no es como Hitler, es peor que Hitler, porque el dictador alemán jamás se hubiera comido un falafel sobre Auschwitz, y menos una mierda inexistente llamada bowl taco, creada con el único fin de perturbar la gastronomía mundial.

El 5 de mayo, para los paisanos que están en Estados Unidos, es auténtica fiesta nacional, incluso superior al 15 de septiembre (recuerdo cuando la sensacional Chelsea Handler tenía su programa en E! y cotorreaba con su asistente, Chuy Bravo, sobre la increíble popularidad de dicha festividad en Estados Unidos, cuando llegaba la fecha) y encima, el güey se atreve a poner sobre la mesa un engendro surgido de la comida rápida Tex Mex, que nada tiene qué ver con la gastronomía mexicana, con un auténtico espíritu chingativo, comprimiendo a toda persona de piel morena dentro de su “hispanic” y despreciable bowl taco. Alguien que insulta así patriotismo ajeno y desprecia impunemente el sagrado arte de la cocina (embarrándote su bazofia insabora y transgénica) no puede ni debe gobernar un país.

Todo mundo conoce la comida estadunidense: las hamburguesas, los hot dogs y las palomitas (éstas últimas invento digno de Thomas Alva Edison, pues ¿quién tuvo la puntada de poner maíz en aceite para ver qué pasaba?), pero los norteamericanos desconocen la comida de verdad, de otros países, e incluso de donde se ubican geográficamente en el mundo. Trump es el mejor ejemplo de que la ignorancia y la riqueza se llevan bien, pero neto, un presidente inculto es un peligro para su país y los que le rodean. Y si no tiene paladar, es un enemigo para la vida.

Desde el 5 de mayo me la he pasado entrando a la página de Facebook del Trompas y le dejo insultos, con el fin de que los visitantes de esa página entiendan el rechazo que generan las provocaciones de su candidato. Yo te invito a insultarlo, es muy sencillo, le das like a la página de Facebook: Donald J. Trump, entras, y en los renglones de comentarios escribes un breve insulto (yo pongo “asshole” y “fuck you!”, pero también puedes ponerle “chinga tu madre”, si te nace) repetidas veces. Normalmente lo borran, pero el chiste es dejar una presencia constante de repudio. Por eso es importante que lo hagamos todos, en nuestros ratos libres, mientras comemos o chateamos o hacemos un receso en la chamba. Es divertido y terapéutico. ¿Qué esperas para insultar ese míster hijo de su sanababich? Hazlo ahora, te sentirás mejor. ¡Besitos!

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