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Frida Kahlo, feminismo y carnaval

EL ÁNGEL EXTERMINADOR
Pablo Pérez-Cano/ Río de Janeiro

La exposición Frida Kahlo, conexões entre mulheres surrealistas, se exhibe desde inicio de este mes en una de las galerías más importantes del centro de la ciudad brasileña

En la abertura de la exposición conocí a Larissa y Gabi, dos mujeres jóvenes, profesionales, admiradoras de la artista mexicana. Conversamos mientras dos garçones nos ofrecían guacamole y vino espumoso: Frida Kahlo "es tropical".

Frida es tropical y eso "tem tudo a ver com o Brasil", dijo Larissa. En la opinión de ella, Brasil "no es un lugar donde las personas oculten la sexualidad, sino al contrario. "Aquí todo se muestra, el cuerpo se enseña. Por eso creo que nos sentimos identificados con Frida que fue más allá del erotismo e interpretó el cuerpo femenino como algo que tenía que ser visto con naturalidad", me explicó mientras unos mariachis de dudosa mexicanidad cantaban La Bamba en el lobby del museo.

Desde una semana antes del inicio oficial del carnaval, la ciudad se iba transformando en algo más parecido al sueño torcido de un presentador de circo que sueña con un espectáculo a cielo abierto donde abundan hombres mariposa y mujeres pájaro que caminan en zancos, hadas madrina, reinas y reyes, Chapulines Colorados que se suben al metro, Chés Guevaras que almuerzan en los restaurantes de Santa Teresa, Chaplins y Marylins, mexicanos con sarapes y sombreros gigantes que beben caipirinhas en la playa de Ipanema, colegialas, Marios Bros., faraones egipcios, indias con taparrabo y penacho y muchas mujeres con las cejas juntas, tocados de flores y trajes folklóricos... eureka, Frida Kahlo. Se trataba de eso. "Frida se hizo popular como disfraz de carnaval".

Conversando con la gente en el museo, encontré otra pista. Frida Kahlo se hizo popular en los últimos cinco años al mismo tiempo que el feminismo iba alcanzando más visibilidad.

Un día antes de que iniciara oficialmente el carnaval, gracias a Facebook entré en contacto con Débora Thomé, doctora en ciencias políticas que se define como "mexicanofila" y fundadora del bloque callejero de carnaval "Mulheres Rodadas". Nos encontramos en el patio de la Universidad Federal de Rio de Janeiro y discutimos un rato cómo podíamos traducir Mulheres Rodadas para el español de México. Convenimos en "Mujeres Recorridas". El termino mulher rodada normalmente se usa de forma despectiva en Brasil para referirse a las mujeres que tienen muchas parejas sexuales, pero en un juego de palabras también puede referirse a una chica que va a muchas ruedas de samba a bailar.

Débora me explicó cómo el movimiento feminista de aquí se apropió del arquetipo de Frida Khalo, lo brasileñizó en el carnaval:

"En el feminismo nunca se pensó que la mujer pudiera gustar de arreglarse y estar bonita aunque fuera para sí misma, para mirarse al espejo. Si revisamos los disfraces de Halloween de Estados Unidos, vemos que son muy sexys pero tampoco queda claro sí es algo que pertenece al mundo patriarcal machista o sí es para que una mujer se agrade a sí misma. ¿Entiendes la idea de que una mujer quiera arreglarse para saberse bonita? Y yo creo que la imagen de Frida tiene eso, ella usa colores, flores..."

Débora me contó que hace algunos carnavales, se disfrazó de sufragista inglesa. Mujer que luchó por el voto femenino a inicios del siglo XX, pero tuvo que ponerle un poco de color al disfraz y aun así, la idea que quería transmitir no quedaba clara. "Tuve que ponerme un cartel explicativo", recuerda.

"Para el feminismo versión Brasil, Frida terminó representando una imagen de mujer con poder y autonomía en una sociedad machista, pero además es colorida. Para nosotras es muy difícil pensar en un feminismo anodino, clean, sin latinidad, porque la sexualición de las relaciones es una parte muy importante de nuestra identidad y pienso que mucho más en Brasil que en México... posiblemente mucho más en Brasil que en cualquier otra parte del mundo. Frida no es desprovista de sensualidad o de belleza. El arquetipo que se formó aquí de ella es muy fuerte en ese sentido".

Débora me explica que Brasil ya tenía en los años 80 un movimiento feminista fuerte y al final de la dictadura cuando se creó la asamblea constituyente, una comisión para los derechos de las mujeres logró reforzar las pautas del movimiento en la constitución de 1988. Sin embargo después de eso, el feminismo adormece. "Mi generación, de finales de los años 90, no tenía un movimiento feminista en las universidades. Ahora cada universidad tiene colectivos y se ha impulsado mucho el movimiento con a las redes sociales en los últimos dos años".

El carnaval de los barrios dura cinco días y se distingue del sambódromo porque sus blocos desfilan por las calles de barrios como Laranjeiras, Ipanema, Botafogo, Centro y en la playa de Leme. Los bombos y las trompetas circulan entre los edificios mientras sus comparsas beben y bailan y se besan, se "pegan". Es una temporada mágica donde la gente se enamora pero también donde pasan tragedias. En tan solo esos días una amiga fue drogada contra su voluntad en un bar y otra fue acosada violentamente.

Según el Gobierno Federal, en Brasil cada tres horas una mujer es violada. El bloco del que Débora forma parte, se distingue por luchar contra el acoso y la violencia contra la mujer. Entre disfraces y música, se levantan carteles que con frases como "Mi cuerpo es área restringida, solo tiene acceso personal autorizado", "Dejen a las chicas sambar en paz" y "Soy la oveja feminista de la familia".

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