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Fotógrafo de señoritas

EL ÁNGEL EXTERMINADOR
Fernando Ramírez Ruiz


No es el título de una película de Mauricio Garcés, pero podría ser la descripción de una chamba soñada por todos. No por nada Homero Simpson dijo una vez: “Ya saben cómo es esto, estás en el camino para lograr tu sueño, ya estás a punto de ser fotógrafo de Playboy…” y entonces el destino juega una broma cruel. En su caso, el embarazo de su novia Marge.

Para el joven regiomontano Cuauhtémoc Suárez, el sueño es una realidad y lo más curioso es que parece que las cosas le fueron saliendo casi sin querer. Estudiaba sicología en la universidad cuando se compró su primera cámara y se podría decir que la historia empezó con una decepción amorosa, pues cuando cortó con una novia y ésta se consiguió un nuevo novio que iba en su salón, él nomás no estaba dispuesto a ver todos los días al tipo, así que se cambió de grupo y cayó en un salón (en esa universidad llevaban todas las materias con el mismo grupo), donde entró a una bolita de amigos aficionados a la fotografía.

Empezó sacándole fotos a sus amigas y asegura que al principio le costaba mucho trabajo pedirles cosas como que se quitaran alguna prenda. Ni siquiera recuerda cuándo fue la primera vez que le pagaron por sus fotos. Ahora, sin embargo, vive de la fotografía y su especialidad son las chavas. Ya ni siquiera se preocupa por conseguir a quien fotografiar, pues muchas le piden —esto puede verse en sus redes sociales— que les tome fotos.

Antes le molestaba que lo definieran como “fotógrafo de chicas en calzones”, pero ahora inclusive lo ve como un halago, pues explica que en la mayoría de sus fotos ellas están vestidas y, sin embargo, todo mundo las ve y dice que son “fotos de chicas en calzones”. Eso para él significa que sus fotos dan una gran sensación de intimidad. Y señala que considera el mayor halago cuando se enamoran de chavas por sus fotos, inclusive le llegan a mandar mails.

En un principio su trabajo no era aceptado ni en el medio del arte ni en el de la moda. Entonces decidió concentrarse en las redes sociales para darse a conocer. “Por ridículo que suene, considero que poner todos los días una foto nueva en  Facebook y en Instagram es parte de mi trabajo”. Y se le han abierto puertas sin duda: Ya lo buscan marcas y le encargan fotos de modelos o celebridades como, por ejemplo, la conductora Jimena Sánchez. También ha expuesto en diferentes ciudades del país y su trabajo ha aparecido en decenas de medios y sitios de México y el extranjero. Junto con el fotógrafo neoyorquino Alan Yee, publica una columna en el portal Vice llamada “Deseo lascivo”. Además, con otros amigos, abrió el sitio NWLA, enfocado a la promoción de nuevos talentos musicales de México y Latinoamérica. Ahí es el editor de fotografía.

Sin embargo, las fotografías de Cuauhtémoc son muy diferentes a las fotos de mujeres a las que nos tienen acostumbrados la publicidad y los medios. De hecho son como el polo opuesto de lo que tradicionalmente se considera “fotografía profesional”. Su estilo es mucho más natural, con mucha espontaneidad. Es un estilo que huye del Photoshop y de la búsqueda de perfección en los cuerpos. En sus fotos hay lonjitas, marcas y estrías; a él le gustan las chavas como realmente son, dice. Sus modelos no son profesionales (más que en trabajos por encargo), no hay dinero de por medio y entonces su relación con ellas no es la típica de “hola” y “adiós”. Para él lo primero es la relación personal y asegura que lo más importante para que ellas acepten salir con poca ropa es que el fotógrafo dé confianza.

Una cosa interesante es que su público es de hombres y mujeres por igual. A las mujeres también les gustan sus fotos, ellas quieren verse como las mujeres de sus fotografías, dice Cuauhtémoc. Y para él, eso tiene que ver con que fotografía a mujeres chingonas, le gusta que sean así y se vean así. Por eso en la columna “Deseo lascivo” escribe un poco sobre cada una: chavas independientes, que trabajan, que viajan, que hacen y deshacen. Así es como le gustan “y si ellas escondieran el cuerpo, sería como darle la razón al discurso machista”.

Por cierto, también da cursos sobre la relación entre el fotógrafo y la modelo. Hasta ahora ha dado estos cursos en el Distrito Federal y en su natal Monterrey para todos aquellos que quieran aprender de este verdadero maestro del arte de tener una lista de señoritas a quienes sacarles fotos.

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