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'Flying'

Mundos paralelos
(Fotoarte: Karina Vargas)

MUNDOS PARA-LELOS
Rafael Tonatiuh


“PIDEN A LOS PASAJEROS DE UN AVIÓN QUE SE DESHAGAN DE SUS DROGAS Y SE FORMA UNA COLA DE VARIOS MINUTOS PARA TIRARLAS POR EL RETRETE.
Una azafata de la aerolínea Jetstar aconsejó por megafonía a los turistas que arrojaran las substancias estupefacientes por el inodoro al saber que serían registrados al llegar a Sídney.”
ABC. 31/07/2014.


—Oye, papá, ¿por qué hay tanta gente formada en la cola para entrar al baño del avión?

—No es tanta gente, hijo.

—Cómo no. Solo estamos sentados tú, yo y aquella anciana que tiene ataques epilépticos, cuya enfermera también está formada.

—Debe ser la comida. A todos les tocó la pierna de cerdo descompuesta, salvo a nosotros, que Dios nos premia porque somos brillantes.

— Hasta los pilotos están formados.

—Bueno, debes saber que los aviones se manejan con controles automáticos. Los pilotos son decorativos, como los directores de orquesta, pues los músicos siguen la partituras.

—¿No tendrá qué ver con aquello que dijo la azafata hace un momento? “Señores pasajeros, al aterrizar habrá un operativo policiaco sorpresa, se les recomienda deshacerse de sus drogas”.

—¡Qué tontería! ¡Imagínate gastar tu dinero en drogas y tirarlas por el escusado! ¿Sabes lo que cuestan? ¿Y lo apreciadas que son? No tiene sentido, mejor te las metes todas al cuerpo y disfrutas la película de Adam Sandler.

—Quizás tengan miedo de que los muerdan los perros feroces que huelen las drogas.

—Los perros no atacan a la gente, hijo; solo ladran, viene un gendarme, y si las autoridades descubren que la persona está intoxicada le ponen una multa o la encierran una breve temporada en una celda. No estamos en México, donde los delitos contra la salud son más graves que violar, matar o secuestrar a una persona.

—Pero eso no lo saben las personas que hacen cola en el baño porque están dro-ga-das; es decir, están bajo un estado alterado de consciencia; es decir, están paranoicas, porque las drogas ponen paranoica a la gente y luego luego se nota que están dro-ga-das.

—No seas prejuicioso, hijo; tú ya juzgaste a esa gente como drogadicta, quizás solo quiera asearse.

—Muchos pasajeros entran al mismo tiempo al minúsculo baño.

—¿Y?

—Más de dos personas reunidas en un baño, si no son amantes o un plomero con su cliente, se están drogando.

—¿Cómo lo sabes?

— El baño es el centro de reunión de todos los drogadictos del mundo. A la hora del recreo Tomy, Ricky y Bobby entran juntos al baño y salen riendo como estúpidos y no entienden nada de lo que se les dice; Jenny, Nina y Lucy entran al baño de las niñas y salen gritando y hacen bullying a los de primer año.

—¿Y tu maestra no los controla?

—Está peor. Cuando sale del baño pone “Flying” en su iPod, agarra los gises de colores y dibuja en el pizarrón paisajes catastróficos con Pitufos, hongos, emblemas satánicos y diseños huicholes.

—“Flying” es la primera canción instrumental de los Beatles, ¿lo sabías?

—Por supuesto. Anteriormente se iba a llamar “Aerial Tour Instrumental”.

—¡Ese es mi hijo! Hice bien en traerte al Festival Musical Splendour in The Grass.

—Oye papá, ¿las autoridades hicieron su operativo policiaco en este vuelo por qué venimos de un festival de rock, hip-hop y música electrónica?

—Tal vez.

—¿Suponen eso porque afuera de los conciertos venden playeras y tazas con dibujos de plantas de mariguana?

—Quizá.

—¿Entonces por qué no pusieron a la policía afuera de los conciertos o adentro, para atrapar a los drogadictos in fraganti?

—No lo sé.

—¿Y hacen lo mismo en los vuelos que vienen de ciudades con convenciones de hombres de negocios? En la película del Lobo de Wall Street mostraba que los corredores de bolsa tienen que ser forzosamente alcohólicos y drogadictos.

—Haces demasiadas preguntas, hijo. Yo solo voy a hacerte una. ¿Qué te hace pensar que esa azafata dijo la verdad?

—Pues... sonó muy convincente.

—Tanto que se formó esa larga cola, pero quizás realmente no nos espere ningún operativo al aterrizar. Ven, acompáñame.

—¿Qué vamos a hacer?

—A buscar algunas carteras, smartphones y cosas de valor entre las bolsas y abrigos que dejaron en sus asientos los que se pararon al baño.

—Nos va a descubrir la anciana de los ataque epilépticos.

—No te preocupes, la mente de todos están en otro lado.

—Tú planeaste esto con la azafata, ¿verdad?

—De tal palo tal astilla.

—Pero robar está mal, ¿no es cierto?

—Solo si te atrapan. Pásame aquella chamarra.

—¡Guau! ¡Este hipster tiene todo Outkast en su iPod!

—No olvides la funda.

—Papá, hoy he aprendido una gran lección: si quieres ser un gran delincuente no te drogues para tener la mente ágil y alerta.

—¡Ese es mi hijo! Veamos si la anciana de los ataques epilépticos carga algo de oro.  

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