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La Femme, más que música en francés

La Femme
(Especial)

La banda que ha retado a las etiquetas de los géneros por armonizar varios estilos de manera más que energética y bailable formalizó su nombre en 2010 lanzando 500 copias de un E.P. llamado “Le Podium” y fue creada en la ciudad francesa colindante a la frontera con España, Biarritz, de la cual son originarios los fundadores Sacha Got (teclado) y Marlon Magnée (guitarra); a los que se unieron después Noé Delmas y Lucas Nunez en las percusiones, Sam Levèvre en el bajo y Clémence Quélennec como trepidante estimulación estética y vocal acompañada de un sintetizador. El álbum que los ha catapultado como una banda sui géneris fue lanzado hace un año y lleva el nombre de “Psychotropical Berlin”.

La gira por América en la que se han embarcado puso cuatro inesperadas fechas en el centro del país y una de ellas llamó la atención por organizarse de manera SECRETA.

Las indicaciones generales fueron expuestas en las redes sociales de la banda y consecutivamente fueron destapándose algunos datos. El boleto de entrada solo decía el nombre de cuatro bandas más, la fecha del evento y una pista crucial: “Sta. María la Ribera”. ¿Sería el kiosco Morisco una opción? No lo sabíamos. Para los detectives de corazón ésta fue una idílica manera de alimentar la ansiedad de verlos tocar con un leve toque de curiosidad y suspenso.

Finalmente, unos muros naranjas de acabados retro y balcones recubiertos de herrería blanca amparados bajo el número 23 de la calle Enrique González Martínez, en Santa María la Ribera, alojaron el pasado diez de mayo el último concierto de La Femme en México, dejando al descubierto las encantadoras e implacables intenciones de seis europeos por demostrar que el talento y la creatividad se desbordan mejor con un poco de coca encima.

Las puertas se abrieron formalmente alrededor de las nueve y media de la noche acumulando una pequeña fila de impacientes que llegamos una hora antes. En la corta espera pudimos ver a los integrantes del grupo estelar con una naturalidad y simpatía agradables; cualidades, además, con las que deberían contar unos cuantos ordinarios de la farándula y la política nacional.

Adentro, el espacio era amplio y el ambiente ameno, podían verse de manera simultánea un escenario esquinado que tenía como barrera con el público solo un escalón, dos cuartos elevados parecidos a un par de tapancos de los que provenían las luces y el sistema de audio. El camino hacia la barra, donde expendían cervezas, mezcales, whiskys, palomitas y más, comenzaba con un pequeño pasillo que te forzaba a pasar frente al único baño con el que contaba el lugar.

Después de unos cuantos tragos, música y roces con los de La Femme, subió Tygre a escena, la primera banda telonera de la noche y con la que más de cien personas abrieron pista con brincos y pasitos de heavy rock. Los siguientes fueron Los Headaches, quienes no dejaron que el público parara ni un poquito de moverse e hicieron de la espera algo más alentador. Les precedió Vyctoria, una banda prometedora que, de ser prevista para el inicio, hubiera encantado; sin embargo, se notó un contraste rítmico que pasó de lo rápido a lo lento apurando así los ánimos de impaciencia y tensión.

Acercándose el reloj a los dos de la mañana se juntaron los estelares, Clémence ataviada con peluca azul atrajo la atención de manera instantánea y comenzaron a tocar. Conforme las canciones avanzaban la energía crecía, emanaban alegría y recibían el doble de ésta. Los temas que más se bailaron fueron “Antitaxi”, “La femme” y “Sur la planche”, creando fugaces slams que se complementaban con actos de mosh pit. Tras interpretar las canciones contenidas en su álbum comenzaron algunas improvisaciones que fueron bien recibidas. El acto terminó con muchas almas contentas y agotadas que crearon un encuentro franco-mexicano inigualable. Seguramente este concierto es el precedente de muchos más grandes y menos íntimos que vamos a ver.  

Karina Vargas
@lula_walk

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