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'El Fantasma del Paraíso' en Masacre en Xoco

El Fantasma del Paraíso
(Especial)

EL ÁNGEL EXTERMINADOR
Olmo Robles


Estrenada en 1974 en el mundo y en la vieja Cineteca Nacional de Churubusco (que ardió en, todavía, uno de los grandes misterios sin resolver), la cinta de Brian De Palma de riguroso culto que se adelantó a su tiempo anticipando el rock que vendría, llega a su 40 aniversario. La celebración en la pantalla grande volvió a ocurrir el día de ayer en la ahora flamantemente y restaurada Cineteca Nacional, en uno de sus festivales de cine fantástico y de terror más importantes del DF: Masacre en Xoco.

Cuando se exhibió por primera vez en México, toda la crítica se volvió en elogios con el film que combinaba los mitos sagrados de Fausto, El Fantasma de la Opera y el Retrato de Dorian Gray, con una música de rock que no solo creaba la atmosfera necesaria para este drama satírico, sino que a través de una idea evolutiva anticipó algunos momentos clave del rock: desde el sesentero en transición hacia la nostalgia de los 70 de The Juicy Fruits, hasta el de avanzada dark (cuando aún no se acuñaba el término) de The Undead, pasando por el de revival playero interpretado por Los Beach Bums.

Pero el plato fuerte es la cantata de un ingenuo compositor desconocido: Winslow Leach (interpretado por William Finley) con el que se inaugurara El Paraíso, el palacio supremo el rock. La obra será robada por un inescrupuloso magnate del rock llamado Swan, de cuyo pasado —en un prólogo excelente que antecede la película, narrado por el increíble Rod Serling, el papá La Dimensión Desconocida (sin crédito)— solo se sabe que es misterio, mientras su obra bordea la leyenda desde que, a los 14 años, compuso y produjo su primer disco de oro. Después han sido tantos, que una vez intentó guardarlos en Fort Knox.

Swan (interpretado por Paul Williams) es el responsable de que el blues haya llegado al Reino Unido y también de que Liverpool haya aterrizado en América. El unió el folk con el rock y es el culpable de que, sin ayuda alguna, se generara una ola de nostalgia setentera con su grupo: The Juicy Fruits, que luego acabaran siendo desechables como tantos otros conjuntos de rock. Lo que ahora le interesa a Swan, es la creación de otros ritmos musicales, que den lugar a nuevos mitos, para inaugurar su Xanadu privado, su Disneylandia particular.

En ese camino Swan no se detendrá ante nadie y ni la voz de alarma que significa el nombre de su emporio disquero (Death Records), parece decirle nada al que terminará robado, vejado, quemado de la cara por estampadores de viniles y en la cárcel, de la que escapará clamando venganza bizarra.

El Fantasma del Paraíso, celebrada con casi igual devoción de la máxima expresión de culto cinematográfico: The Horror Rocky Picture Show, llega a sus 40 con muchas historias aún por contar y otras por recordar con nostalgia pura, como esa leyenda urbana que narra cómo se conocieron Brian de Palma y Paul Williams.

Resulta que De Palma, ya con el argumento del Fantasma terminado se enfrentó a la disyuntiva de quién iba a hacer la música. Algunos de sus amigos le propusieron la versatilidad de Paul Williams, que era un cantautor, escritor y compositor de Omaha, Nebraska, que ya le había producido éxitos a Helen Ready y The Carpenters. Por teléfono hicieron una cita y cuando De Palma lo vió, no solo arregló la música, sino que le propuso hacer también el papel del villano de la película. Guiñándole un ojo, Paul le ha de ver dicho: “Oye Brian, pero eso me puede volver un actor y cantante de culto, ¿no importa?”

Jessica Harper (Phoenix), la muchacha, había ganado fama en el cine de terror marca Dario Argento, con quien hizo Suspiria. Luego de El Fantasma, hizo Insertos, cinta maldita dirigida por John Byrum, que la convirtió en la primera actriz en aparecer en una película teniendo sexo implícito y otra vez fue vuelta al culto en Shock Treatment, la secuela de The Horror Rocky Picture Show. Lo más extraño es que, con la portentosa voz que tenía, no haya hecho una carrera como cantante.

Al robado, pisoteado y quemado Winslow Leach, lo encarna William Finaly, viejo conocido de Brain De Palma por haber aparecido previamente en sus películas Woton´s Wake, Murder a la Mod y Sisters. Lo paradójico del asunto es que en El Fantasma, acusa a Paul Williams de haberle robado la música de su cantata, cuando el chaparrito platinado, es el autor real de la música que, dicho sea de paso, ganó el Oscar a la Mejor Canción de la BSO y estuvo nominada a los Globos de Oro, como Mejor Banda Sonora Original (justamente el LP A&M SP 3176, con un mensaje personal de Swan, fue por un tiempo muy difícil de conseguir, así como también su edición en CD).

Otros de culto que forman parte de la leyenda de El Fantasma son Archie Hann, Harold Oblong y Jefrey Comanor, que se reparten créditos y voces interpretando las canciones de Paul Williams como The Juicy Fruits, The Beach Bums y The Undead, a quien tanto le deben, por ejemplo, Kiss. Gerrit Graham (Beef), que es la carta fuerte de Swan para estrenar la cantata, es un derroche de glam glitter rock y metal, para el cual hacen un casting de asombrosa anticipación casi todos los estilos vigentes del negocio de la música

En la historia, se podían anticipar las técnicas de grabación y regrabación de voces, como cuando, en la sesión del estudio, el atribulado fantasma ya sin voz y que apenas puede hablar, y que asola el Paraíso tratando de sabotear la gran noche del estreno, es doblegado por Swan para que, finalmente acabe en una secuencia por demás sublime cantando, luego de la mezcla y filtros de voz que le hace el mismísimo Paul Williams, que lo ha sobajado hasta el grado de robarle también el amor de Phoenix, a la quien mantiene drogada en esta trágica historia.

Y claro, no podía faltar la parte gandalla del negocio del rock, con el prototipo del manager inescrupuloso, transa, rata y ejecutor de bajezas: Philbin interpretado por George Memmoli, inspiración años después de Marussa Reyes, por ejemplo.

Con una estética glam deslumbrante para la época y una frescura que no temía en ese momento, denunciar en una mezcla de psicodelia, terror y suspenso el lado oscuro de las discográficas, esas que ahora mismo caminan (antes del último clavo en su ataúd) emulando a los zombis de The Walking Dead, El Fantasma del Paraíso, ha dado y librado saltos mortales desde el celuloide a la cinta de video, luego al DVD (que, por cierto, según los curadores de Masacre en Xoco, José Luis Ortega y Mauricio Matamoros, nunca salió en edición mexicana) y ahora sale en una suprema edición de doble Blu-ray.

Su edición de colección de dos discos Blu-ray, incluye aparte de tomas alternativas, spots radiofónicos y trailers, comentarios de viva voz autorizados de Jessica Harper, Gerrit Graham, Archie Hann, Jeffrey Comanor y Harold Oblong; además de una entrevista de más de media hora con Brian De Palma y otra de más de una hora con Paul Williams, moderada por Guillermo del Toro. Tom Burman, sobre quien recayeron los efectos especiales habla, entre otras cosas, del diseño y el casco final usado por William Finley, a quien se intentó traer a esta edición de Blu-ray, luego de su muerte (hace dos años en Nueva York) por medio de una fallida sesión espiritista…. Pero nada como volverla a ver en pantalla de cine, en copia digital.

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