QrR

¿Existe la ninfomanía?

 EL SEXÓDROMO


Verónica Maza Bustamante

 elsexodromo@hotmail.com

@draverotika

FB: La Doctora Verótika


La han llamado con nombres rimbombantes como andromanía, clitoromanía, coitolimia, furor uterinus, hiperfilia, idiosincrata, lagnoperisia, pareunomanía, aunque la mayoría la llama ninfomanía o adicción al sexo. Pero, ¿en realidad existe? ¿Es lo que creemos?

Como se cuenta en el portal AblySex, a lo largo de la historia se han exhibido casos de mujeres promiscuas, con alta capacidad de respuesta sexual, como la esposa del emperador romano Claudio, Mesalina, de quien se ha dicho que necesitaba tanto del sexo y sus placeres que terminaba en los burdeles ofreciendo sus servicios gratuitamente. Más recientemente se ha catalogado así a Marilyn Monroe, Ava Gardner y Lana Turner. Sin embargo, los cuadros considerados ninfomaníacos pertenecen más a la mitología que a una realidad médica. Habitualmente, el hombre, asustado por la capacidad multiorgásmica femenina e ignorante de su existencia, ha catalogado a una mujer capaz de sentir placer y no ocultarlo como una “loca”, a quien es infiel como una “adicta al sexo”, quien tiene varios amantes a lo largo de su existencia como una “enferma”. Es decir, dentro del cuadro caben muchas mujeres que, por distintas razones, se apartan de un modelo moral de conducta.

“Lo que está en discusión es cuánto es mucho y quién lo decide. Para entender la dimensión cultural de estos juicios ayuda tener presente los tres códigos eróticos principales que ordenan y normalizan nuestra percepción de los límites: el procreativo, el relacional y el recreativo. El modelo procreativo considera que el único ámbito aceptable para las relaciones eróticas es el matrimonio y solo si está al servicio de la descendencia. Desde este marco, las relaciones eróticas anónimas y frecuentes se definen como ‘fuera de control’ o patológicas. Así se consideraban en la primera edición del Manual de diagnóstico de enfermedades mentales. El modelo relacional contempla la actividad erótica como un medio de expresar y reforzar la intimidad, pero la prohíbe cuando no se da en una relación estable. Por último, el modelo recreativo asume que el propósito de los encuentros eróticos es el disfrute entre dos personas interesadas, aunque no se conozcan entre sí”, explica Juan Lejárrara Vera, del Instituto de Sexología IN.CI.SEX.

“Dependiendo del modelo erótico que manejemos habrá conductas que se consideren fuera de control y otras que no. Desde el modelo procreativo, una amatoria no marital o no procreativa indicará ausencia de control; desde el relacional lo será una amatoria sin compromiso; y en el modelo recreativo solo la amatoria no consensual se considera descontrolada.”

Entonces, en cualquiera de estos modelos siempre habrá mujeres que se salgan del redil y sean catalogadas como adictas al sexo. Hoy en día sigue siendo común que personas de todas las edades me pidan que confirme el diagnóstico de “ninfomanía” en alguna que conocen, pero eso no es sencillo, de entrada porque en la sexología se habla de compulsión, obsesión o impulsividad en vez de adicción sexual. De una disfunción llamada hipersexualidad más que de “calentura extrema”.

Seguir pensando en una integrante del sexo femenino con un importante apetito erótico como una ninfómana supone regresar, en pleno siglo XXI, a una visión negativa del sexo. “En vez de inventarse una enfermedad más, ¿no será más útil un mayor conocimiento y estudio de las diferencias entre sexos y sus rasgos compartibles; mejorar la gestión de los deseos; cultivar la riqueza de las fantasías y disfrutar del encuentro con el otro, con las peculiariades propias de cada cual? Necesitamos más sexo, no menos. Pero visto como un valor, con sus modos (masculino y femenino), sus matices (homo y hetero) y sus peculiaridades”, señala Lejárrara.

Sí existen algunos trastornos fisiológicos relacionados con el tema: puede existir una perturbación orgánica en donde el foco irritativo de las crisis se encuentra en el área sexual del cerebro, mandando éste señales de deseo incontrolables, o alteraciones bioquímicas del cerebro que generan periodos de manía que se pueden manifestar como una hipersexualidad, así como motivos psicológicos o emocionales relacionados con la manera en que la persona ve la sexualidad y busca tanto el afecto como el placer, pero esos casos deben ser diagnosticados por un médico o un sexólogo clínico, no por las parejas o amigos de quienes actúan de esta manera.

El sexólogo Luis Perelman señala que si bien no existe medición o clasificación del problema debido a que todas las personas son diferentes, es posible percibir que sí se es adicto al sexo a través de las siguientes situaciones: al volverse dependiente de la compulsión y el deseo de coito (no necesariamente de experimentar un orgasmo); cuando se perjudica la vida anteponiendo el sexo a actividades como comer, dormir, trabajar o hacer otras cosas importantes; en caso de apegarse a actitudes como promiscuidad acentuada, exhibicionismo, voyerismo incontrolable y pasar de la fantasía al acto, perjudicando a otras personas.

Cuando se presenta este deseo incontrolable de tener encuentros eróticos que afecta la vida cotidiana se debe buscar atención. A través de una terapia, la paciente puede entender y corregir el descontrol. 


***

EL DICCIONARIO SEXUAL DE LA DOCTORA VERÓTIKA 

A

ANHEDONIA EYACULATORIA: Es la falta de placer al eyacular. ¿Creían que todos alcanzan el cielo tisú cuando llega el momento de hacer llover el semen? Pues no. Con este trastorno poco frecuente pero compatible con depresión psíquica o secuelas de un estrés de cualquier origen, no existe el componente psicofísico del orgasmo aunque esté presente la eyaculación. Es decir que éste no sería un orgasmo en seco, sino en cero… cero placer. Como para deseárselo a tu peor enemigo.

B

BESTIALISMO: A diferencia de la zoofilia, que muchos consideran como la atracción sexual hacia los animales, el bestialismo tiene que ver con la realización del acto sexual. Encuestas estiman que un ocho por ciento de la población sexualmente activa ha tenido alguna experiencia sexual con un animal alguna vez en su vida y hasta 30 por ciento, alguna fantasía sexual o experiencia corta de este tipo.


***

CADA CLÍTORIS, UN MUNDO

No todas las mujeres quieren lo mismo ni sienten de la misma manera, como se entiende en El informe Hite. En la variedad está el placer. Aquí algunos ejemplos:

 “Me gustan los movimientos irregulares, como si él no quisiera tocarme, de tal manera que yo presione su mano con la mía.”

“Cuatro dedos colocados levemente encima de mi vulva, moviéndose ligeramente de un lado a otro.”

“Me gusta la estimulación directa del clítoris con dedos o lengua, a diferentes ritmos y velocidades.”

“Lo mejor para mí es una especie de sacudimiento de mi área clitórica con la palma de la mano.”

“¡Que mi amante provoque una vibración con su mano es lo mejor!”

“Me gusta que él haga retroceder el capuchón y frote directamente el clítoris.”

“Si pasa su pene por encima de mi clítoris, yendo de arriba hacia abajo sin detenerse puedo alcanzar el orgasmo.”

“¡Es fantástico cuando él hace vibrar su lengua muy rápido y succiona!”

< Anterior | Siguiente >