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Eros y Tánatos

Ilustración: Sandoval
Ilustración: Sandoval

por Verónica Maza Bustamante

No pude asistir al IX Congreso Nacional de Educación Sexual y Sexología organizado por la FEMESS en Aguascalientes, por lo que no he podido festejar estos días de muertos con uno de los lemas del encuentro: Eros en Tánatos. Así que me tuve que conformar con buscar esta relación en la literatura universal.

Por mi escritorio pasó la antología La muerte y su erotismo, publicada el año pasado por Tusquets Editores con cuentos de autores mexicanos, y El necrófilo, de la misma editorial, obra de la francesa Gabrielle Wittkop, ambas obras de las que ya he hablado en este espacio.

Además, en mi Tuiter pregunté qué libros de ficción recordaban mis seguidores que tuvieran esta línea temática. Alex Morales me recomendó La ternura caníbal, de Enrique Serna; Héctor Orestes me afirma que “la novela de ese orden más importante traducida en años recientes es Los demonios, de Heimito von Doderer”; Bernardo recuerda algunos poemas dedicados a la muerte en Las flores del mal de Baudelaire, así como Historia del ojo, de Bataille. Papagoriot la colección de cuentos perversos Más de lo que te imaginas; Fuga de Letras menciona Farabeuf, de Salvador Elizondo, Fernando Ruiz a Drácula, de Bram Strocker, y Dana Martínez, El jardín de los suplicios, de Octave Mirbeau.

En el time line de anoche me topé con la recomendación de La sed de los cadáveres, de Armando González Torres, libro de poemas que su amable autor ofreció obsequiarme. Mientras llega ese momento, que agradezco con una sonrisota, les comparto uno de los poemas que ahí aparecen:

Por la delicada red del misterio
por el sutil círculo aleatorio
que gobierna los instantes sublimes
que preside la fe, el deseo y la lágrima
por ese azar fiero o compasivo
fuimos siervos del signo sometido
inquirimos remotos alfabetos
que envilecían la lengua de la tribu
probamos con retóricas espurias
que enfermaban de labia la garganta.
Esos años de fuego convulsivo
esas tardes de ansia y paradoja
conocimos la sed de los cadáveres
y bebimos el líquido piadoso.

Hurgando en mi librero me encontré una antología que no recordaba tener: Eros sangriento. Antes que el contenido, me llamó la atención el nombre de la editorial, Robin Book, y el hecho de que me haya costado 20 pesos a principios de los noventa.

Después, procedí a abrir esa portada en donde, a la mera usanza de las ilustraciones de la setentera revista Heavy Metal, una voluptuosa mujer desnuda corresponde el apretado abrazo de un demonio de color verde, que le clava una de sus garras en la nalga derecha.

Todos son relatos de horror, algunos escritos por maestros del género como Ramsey Campbell, Robert Bloch y Robert R. McCammon, en donde se exploran los miedos, las fantasías, los personajes típicos de las historias de terror, todo mezclado con asuntos eróticos, sensuales, cachondos o genitales. Si son seguidores de estas historias, traten de conseguir el ejemplar. En una de esas lo reeditaron.

Aunque para hablar de sexo y horror, no hay como Clive Barker, el último autor de terror que logró hacerme estremecer y querer cerrar los ojos durante la lectura… pero sin poder hacerlo debido al morbo que me provocaba seguir leyendo. Se los recomiendo. ¡Y hoy, a darle su calaverita a quien más les guste!

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El buzón de Verótika

Estimada Verónica, el sábado 5 de octubre hablaste sobre el boom de los moteles de diseño y, específicamente, del PopLife. Soy diseñador de interiores y dirijo mi estudio de diseño, DINinteriorismo  (www.din.com.mx ). En él, entre otros proyectos, hemos desarrollado cerca de 40 hoteles de paso, todos con personalidad propia, buscando una imagen integral y, sobre todo, pensando en el cliente/usuario. Como no nos gustaba llamarlos “hoteles de paso”, ya que los valores que se deducen de la frase no son muy buenos (se piensa que son sucios, mal iluminados, pecaminosos, sin estilo ni gusto y un largo etcétera) decidimos crear un sello de calidad en diseño llamado “Hoteles de Amor” ( www.hotelesdeamor.com.mx ), nombre que refleja mucho mejor lo que queremos transmitir con nuestro diseño. Cabe enfatizar que todos los proyectos que aparecen en la página son conceptualizados y diseñados por nosotros. No podemos evitar sentirnos orgullosos de ser los creadores de este boom del que hablas en tu columna.

Aurelio Vázquez Durán

Qué interesante conocer, Aurelio, la existencia de tu estudio y el concepto que han trabajado. Como bien comentas, de un tiempo a la fecha se ha ido modificando la idea de los hoteles de paso (ahora entiendo que ustedes han tenido mucho que ver en ello), esos recintos dedicados a cobijar por algunas horas a los amantes que, como dicen en mi pueblo, van a echar pata en sus habitaciones.

Estoy segura de que seguirán existiendo los espacios sucios, oscuros y sin estilo que mencionas, así como aquellos que repiten desde hace décadas el mismo diseño, pero que exista la posibilidad de ir a sitios más divertidos, atractivos, novedosos, es excelente y excitante. ¡Felicidades!

Me dará mucho gusto poder conocerte en breve, visitar su despacho, enterarme de los planes que tienen y, en una de esas, echarme un palomazo con ustedes, pensando en un concepto que me gustaría encontrar en un Hotel del Amor. Hasta entonces.

Por lo regular sólo alcanzo el orgasmo con una sola postura, que es arriba de mi chico, controlando la velocidad e intensidad de la penetración y la fricción. ¿Es normal o debería poder llegar al clímax con otras posturas? ¿Por qué antes de tener pareja llegaba al orgasmo mucho más rápido a través de la masturbación?

Viridiana

Mi querida amiga, recuerda que en la práctica erótica la palabra “normal” no debería aplicar. La experiencia es tan subjetiva, que siempre y cuando sea sana, segura y consensuada, todo podría entrar en el parámetro de lo normal (si acaso, yo manejaría “muy frecuente” y “menos frecuente” para responder preguntas como la tuya).

 Créeme que es muuuuy frecuente que suceda lo que me cuentas. Muchas mujeres llegan al orgasmo casi siempre con la misma postura sexual, siendo en gran número de casos la única posible para que lo logren. Yo no le veo ningún problema, porque se puede experimentar, disfrutar e improvisar mucho entre el inicio del encuentro y el momento en que te vienes.

 Sin embargo, podrías analizar las circunstancias alrededor de ese instante, porque puede ser que de esa manera estimules mucho más tu clítoris y entendiendo cómo lo logras, puedas tratar de replicarlo estando colocada de otra forma. También es posible que esa postura que implica una mayor excitación emocional o psicológica, te resulte cómoda o se adecue a tus deseos (mayor estimulación o una más suave, por ejemplo).

 Las mujeres solemos tardar unos tres minutos en llegar a la “muerte chiquita” cuando nos masturbamos, a diferencia de lo que sucede durante el encuentro erótico en pareja, siendo diez o 15 minutos el tiempo estándar. Nosotras somos las mejores conocedoras de nuestro cuerpo y sabemos qué nos gusta, cómo, dónde. Tendríamos que saber aprovechar eso para comentárselo a nuestra pareja, guiarla por ese caminito delicioso, incluyendo la masturbación como una práctica a celebrarse también entre dos.

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@draverotika
elsexodromo@hotmail.com

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