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Entre la 'selfie' y el piojo

Bandera
(Especial)

PREGÚNTALE AL PROFESOR SABELOTONA
Rafael Tonatiuh

El profesor Sabelotona es un vetusto catedrático de la Universidad de la Barra. Contesta todo tipo de preguntas a cambio de un trago.

Profesor Sabelotona:

SUPE QUE EN EL ESTADO DE MÉXICO, LAS AUTORIDADES DE NAUCALPAN RECOMENDARON EVITAR LAS 'SELFIES', POR EL BROTE DE PIOJOS QUE CUNDIÓ EN ESCUELAS PÚBLICAS Y PRIVADAS. MI DUDA ES QUÉ RELACIÓN EXISTE ENTRE LA 'SELFIE' Y EL PIOJO. GRACIAS.
Elpidio Elpidemiológico

Doctor:

Si se trata de El Piojo Herrera, su relación con la selfie es muy apasionada, pues el director técnico se retrata con cualquiera que pase caminando por Chiapas, pero tratándose de otro piojo, tenemos la interesante teoría de las autoridades mexiquenses, devenidas sin querer en mentes científicas.

Deducen que al juntar dos cabezas para tomarse una foto, se produce un puente para que los piojos salten alegremente de una cabeza a otra y se vuelvan una molesta epidemia para la Secretaría de Salud. Lo cual es relativo, pues como lo diría mi amigo Newton: "Los piojos ni se crean ni se destruyen, únicamente cambian de cabeza".

En una selfie los piojos intercambian escenario, pero no aumentan demográficamente. No son una amenaza como los marcianos, los hombres lobo o los Aguirre. Brincar de una cabeza a otra no acelera la reproducción de los ftirápteros, únicamente reubica a la población en el cambiante espacio, sin afectar su ecosistema. Si no me están entendiendo es que hace falta un tequilita. ¡Salud!

Pongamos por ejemplo que se juntan 10 estrellas de cine para tomarse una selfie en los Oscar, pero quién sabe por qué todos los piojos se juntan en la cabeza de González Iñárritu, no es que vaya a cundir una epidemia de piojos en Hollywood, sino que a los charolastras les va a dar comezón esa noche y con suerte la propagan hasta Tecamachalco, donde afortunadamente está prohibida la selfie.

Lo interesante de esta revolucionaria dinámica de poblaciones es que hace del piojo (un insecto parásito vilipendiado y percudido, signo de suciedad y caer en lo más bajo) un símbolo de igualdad, ignorado por grandes escuelas espirituales basadas en el amor y la humildad, como el budismo, el cristianismo y el socialismo, cuyos líderes prefirieron usar la imagen de la paloma blanca, la flor del loto, la hoz y el martillo, antes que al piojo, símbolo del amor de los que se juntan en una selfie.

Compartir un piojo en una selfie es compartir la complicidad de la insalubridad. Compartir un piojo es amor. Es un pacto de sangre. En la alfombra roja de los Oscar, un piojo de la cabeza de González Iñárritu bien puede brincar a la cabeza de un guionista y de ahí a Kim Kardashian... y de ahí a una manicurista... y así, de salto en salto, llegar a la cabeza de tu padre... ¡El piojo nos une a todos los seres humanos, de Ciudad Satélite a la Ciudad de Las Luces! ¡Nos une a todos a pesar de nuestras diferencias sociales!

¡Viva el piojo, cupido de la selfie! Tiene tanto derecho a buscar cabezas que ofrezcan sangre nueva, como el propietario de una cabeza que deambula por la vinata, buscando sabores, nuevas marcas, ofertas, pruebas gratis. Imagínate qué alegría para un piojo acostumbrado a chupar las cabezas de los teporochos que se duermen en la puerta de la pulquería, que por una afortunada selfie en un acto de campaña brinque de cabeza en cabeza hasta llegar a la cabeza del mismísimo góber precioso, acostumbrado a sus dos bellísimas botellas de coñac. ¡Justicia para el piojo trabajador!

Con lo que sí hay que tener cuidado es con las autoridades mexiquenses, luego se pasan de represoras. No vayan a agarrar de pretexto a los piojos para decomisar celulares en zonas escolares y declarar la selfie como delito de asociación delictuosa.

Los smartphones, gadgets y cámaras no producen piojos. No quieran agarrar las chivas de Plaza de la Computación como chivas expiatorias de un problema sanitario. No les hagan caso si recomiendan a los estudiantes que por higiene no se presten los smartphones ni se wasapeen ni se mensajeen ni compartan música ni abran páginas para hackear a Rihanna, porque se les pueden pegar los piojos y contraer enfermedades secretas, como el sida, la espermatorrea, el chairismo y el homosexualismo. Lo que sí deben hacer es restregarse bien duro la cabeza con sacate o resignarse a hacer caras en la selfie, por si el piojo les muerde bien recio la tatema.


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