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Embárrame de placer

Placer
(Especial)

Pocas veces somos concientes de la importancia que puede llegar a tener la estimulación de toda la epidermis en el encuentro erótico. Acostumbrados a los besos, unos cuantos restregones y luego la penetración hasta el orgasmo, se nos olvida que la zona erógena por excelencia son nada más y nada menos que los dos metros cuadrados (en promedio) de piel que nos cubre. Cada centímetro puede volverse campo para las caricias más suaves, las más intensas, el roce de objetos diversos, presiones fuertes, toquecitos eléctricos, talladas, lengüeteadas, restregones, el recorrido ligero de las yemas de los dedos a lo largo de los brazos, la presión en el perineo, las caricias circulares en los testículos, el frotamiento con la palma de la mano sobre el clítoris, las mordidas cariñosas, las sobadas de senos y un interminable etcétera.

Esto podemos explotarlo durante toda nuestra vida, improvisando con técnicas, productos, intensidades y esos caminos adonde el deseo nos quiera llevar. A mí me gusta mucho usar un aceite de masaje ligero (me encanta el que está elaborado con hojas del árbol de andiroba) en todo el cuerpo. El mío y el ajeno. No unas gotas, sino mucho. De esta manera, las anatomías se pueden frotar una contra la otra generando una sensación maravillosa. Si una(o) está encima del otro(a) se puede frotar desde los hombros de la pareja hasta sus muslos. La sensación en las tetas es maravillosa y, algo muy importante, no se rozan ni se lastiman, al contrario, se deslizan de tal manera que se vuelve un juego excitante.

Si también se pone una cantidad considerable de aceite en los genitales se puede practicar la masturbación en pareja con facilidad: las manos recorrerán a la perfección todas las superficies y, en el caso del clítoris, se tendrá una sensación radicalmente diferente a la que se experimenta con la acción en seco.

Lo ideal es buscar un aceite que no tenga ni mentol ni perfume. Los naturales son los mejores: de oliva, sésamo, coco, almendras, germen de trigo, por ejemplo. Otra opción es comprar uno fabricado específicamente para las faenas eróticas en una sex shop o emplear un lubricante, aunque éste nos dará sensaciones diferentes a las del aceite. En el caso de estos últimos, hay algunos que sirven para aumentar las sensaciones en la vulva. Yo los he probado y aunque es apenas perceptible la diferencia (básicamente aumentan un poquito la erección del clítoris), brindan una sensación de frescura bastante interesante. Para las mujeres en la menopausia, colocarse los aceites con fitoestrógenos puede convertirse en una tarea sexy entre dos y no en un asunto médico o desagradable.

Aunado a esta pequeña y resbalosa ayuda, la saliva también puede funcionar para facilitar en determinados momentos alguna faena erótica, además de que resulta seductor su uso. De acuerdo con la antropóloga, bióloga e investigadora del comportamiento humano Helen Fisher, existen tres sistemas cerebrales diferentes que evolucionaron en el homo sapiens para permitir el emparejamiento y la reproducción. El primero es el deseo sexual alimentado por la testosterona, tanto en hombres como en mujeres. El segundo regula el amor pasional u obsesivo y parece estar vinculado a una actividad elevada de la dopamina, un estimulante natural. El tercero, que controla el apego y permite a una pareja permanecer unida suficiente tiempo como para criar hijos, está ligado a un nivel mayor de oxitocina. El beso y el intercambio de fluidos permite que se estimulen esos tres sistemas. La química entre dos personas se potencializa cuando además de mezclar sus salivas, saborean su piel y sus fluidos: semen, flujo vaginal y sudor.

Así, no hay rincón en la anatomía humana que no pueda ser estimulada por líquidos de este tipo. Pasar la lengua recargada de saliva por la parte posterior de las rodillas o en el cuello puede poner los pelos de punta en quien lo sienta. Durante el sexo oral es importante generarla aunque se use un lubricante o aceite, porque, de lo contrario, la boca puede llegar a lastimar estas áreas tan sensibles. Cada tanto, una buena lamida en el rostro, en un estilo muy animal, se agradece, lo mismo que recorrer la espalda de ida y vuelta con los labios pegados como si se quisiera ser un pez, así como soñaría Juan Luis Guerra en una bonita canción.


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Yo sé que todos los amantes vinieron
a besar la rosada cicatriz de tus labios
y a extraer el zumo de tus limas maduras:
al herirte la carne y al enardecer tus brazos.
Mas yo he venido sólo para buscar tu saliva;
tu saliva que sirve sólo para limpiar metales,
tu saliva que apaga el cansancio de mis miembros,
tu saliva que ahoga la cólera de las viejas,
tu saliva que lava la camisa de Dios,
tu saliva que ablanda las conciencias,
tu saliva que abre hoyos en las piedras,
tu saliva que es frágil en la hora de abrazarnos,
tu saliva que es sangre perfumada, incolora,
tu saliva que es germen de santos y profetas,
tu saliva que es sal y agua bendita
para animar la ira del demonio.

Todos los amantes vinieron a buscar tu carne;
en cambio yo agonizo buscando tu saliva
para inyectar este animal enfermo
que traigo aprisionado en mi camisa.

“Buscando tu saliva”
FRAGMENTO
Antonio Gamero, poeta
(San José Villanueva, El Salvador)

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Foria, el lubricante de mariguana

El año pasado se lanzó en los estados de Colorado y Washington, en Estados Unidos, el aceite esencial Foria, elaborado con cannabis y aceite de coco. Su creador es el Aphrodite Group, un colectivo de pacientes terminales que está usando mariguana dentro de su tratamiento para reducir el dolor y el sufrimiento de enfermedades graves, pues es conocido el efecto relajante y analgésico de la mariguana.

A uno de ellos se le ocurrió la idea de crear un producto cien por ciento natural que tuviera poder lubricante y además sirviera de protección contra las infecciones gracias al Ph naturalmente bajo del fruto tropical. Dicen que ya fue probado en mujeres entre 21 y 70 años de edad con buenos resultados: las usuarias lograron mayor relajación y flujo sanguíneo a la zona, potenciando así la experiencia sexual. Otras alcanzaron orgasmos intensos, hasta múltiples o de mayor duración.

En su página de internet, www.foriapleasure.com, afirman que Foria da a las yemas de tus dedos el poder de una ancestral planta medicinal que destraba una serie de placeres profundos e intensos. Afirman que está hecho a mano con la planta hembra de mota (conocida por sus poderes afrodisiacos), empleando técnicas modernas de extracción de su esencia para potenciar sus efectos.

Se antoja probarlo. El problema es que solo se vende en esos lugares de Estados Unidos en donde el consumo del cannabis está permitido. Habrá que organizar un viajecito de investigación.


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@draverotika
FB: La Doctora Verótika

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