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El sexo en la Ciencia pop

EL SEXÓDROMO

 

Verónica Maza Bustamante

elsexodromo@hotmail.com

@draverotika

FB: La Doctora Verótika

 

Luis Javier Plata Rosas, autor de libros como La física del Coyote y el Correcaminos, El teorema del patito feo y Un científico en el museo de arte moderno, presenta su nueva creación: Ciencia pop, un recorrido por películas, series de televisión, juegos, personajes y videojuegos a través de las cuales explica asuntos relacionados con la ciencia. Basado en una columna con el mismo nombre que publicaba en la revista Quo, el oceanógrafo hace, además, un recorrido muy divertido (que se lee en un santiamén) por asuntos relacionados con la psicología, la sociología y hasta la sexualidad. Lo publica Ediciones B y se los recomiendo.

Aquí comparto con ustedes un par de momentos estelares relacionados con el amor y el sexo.

 

* Cuando de violencia y sexo hablamos, a la televisión casi siempre se le atribuye una influencia negativa en el comportamiento de su audiencia compuesta por niños y adolescentes, pero en el caso de (la serie) Friends el impacto sobre las actitudes de los jóvenes relacionadas con la sexualidad ha sido muchísimo más deseable y “amistoso”.

En un estudio publicado por la Academia Nacional de Pediatría de Estados Unidos en 2003, una muestra nacional de 506 adolescentes entre 12 y 17 años de edad que eran seguidores cotidianos de Friends determinó que la mayoría de ellos (65%) recordó el mensaje del episodio en que Rachel descubre que está embarazada de Ross debido a “una” noche de romance, a pesar de que usaron condón, mensaje que puede expresarse como: los preservativos NO SIEMPRE evitan el embarazo. Diez por ciento de los adolescentes de la muestra hablaron con un adulto acerca de la eficiacia de los condones como anticonceptivos después de ver el episodio... La gran ventaja de pedirle una mano a series como Friends en la clase de educación sexual es que la dramatización de situaciones hipotéticas (aunque muy reales, por supuesto, para los jóvenes que atraviesan por ellas) como un posible embarazo facilita el discutirlas con padres y maestros. 

* ¿Qué efecto ha tenido "Esposas desesperadas" en la forma de pensar de aquellas mujeres que no viven en Wisteria Lane, sino en alguna calle algo menos glamurosa de México o de China? Ignoramos qué ocurre en el primer caso, pero mientras escuchamos a Lucía Méndez como narradora de Amas de casa desesperadas (la versión latina cuyo título decide acentuar ese rol sobre el de cónyuge. Que cada quien lance su hipótesis), en el segundo caso una tesis de An Qi, de la Universidad de Hong Kong, nos da una muy buena respuesta.

An Qi seleccionó al azar a 86 estudiantes mujeres de la Universidad de Xi’an, quienes jamás habían visto Esposas desesperadas; la mitad de ellas vieron capítulos de la primera temporada de esta serie, mientras que la otra mitad tuvo que aburrirse con unos videos sobre una competencia de buceo. Antes y después del experimento las participantes respondieron numerosas preguntas relacionadas con temas como las relaciones de pareja, el matrimonio y el sexo. Los resultados de Qi mostraron que las estudiantes que vieron Esposas desesperadas disminuyeron su confianza en las relaciones de pareja, su actitud hacia el matrimonio y la crianza de los hijos empeoró, y su opinión sobre tener relaciones prematrimoniales mejoró. 

 

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LOS FETICHES DE CRONENBERG

¿Alguna vez han imaginado lo que se siente ser una célula? Solo una célula en la piel, en un ojo o en el cerebro. Tal vez no lo hayan hecho, pero David Cronenberg sí, y no únicamente en una ocasión sino cientos de veces. Para él, la maravilla de ser una célula radica en su posibilidad de tener una existencia independiente que, sin embargo, es parte de un todo que no depende de ella. Y conociendo la carrera del cineasta canadiense, esa podría ser la definición de su labor creativa.

Con un pasado en donde las enfermedades degenerativas y el aislamiento se volvieron sus compañeros, Cronenberg se ha convertido en un profeta de la “nueva carne”, apelativo que deriva de su percepción sobre el ser humano: la acción de la carne en el cuerpo es como la independencia de un país; los habitantes descubren que pueden y deben existir libres del control de la madre patria. Al principio es casi imperceptible la separación, pero después es total. Para David, el papel de la carne en sus películas es similar, es la independencia del cuerpo en relación a la mente y la dificultad que tiene ésta última para aceptar que la revolución puede darse.

Sin embargo, antes de que se lleve a cabo esta separación debe existir la dualidad, que es otro elemento que está siempre presente en sus cintas. Desde la dualidad del hombre con la tecnología hasta la que existe en el sexo. “Los hombres y las mujeres no son diferentes; los niños y las niñas son exactamente iguales, pero la presión social, la influencia y el entorno hacen que tomen caminos opuestos”, opina.

Su primer largometraje, Shivers/They Came from Within/The Parasite Murders (Vinieron de dentro de...), narra la historia de una joven estudiante que, tras ser conejillo de indias en un experimento con unos extraños parásitos, contamina a todo aquel que tiene relaciones sexuales con ella. En sus dos siguientes películas (Rabia y Cromosoma 3) siguió experimentando con la metamorfosis y la degeneración mental.

En eXistenZ, filmada en 1982, el protagonista —un productor de material pornográfico y violento— descubre unas imágenes que lo llevarán a la autodestrucción a través de una herida en forma de vagina que aparece en su estómago y por donde puede introducir un videocasete. En eXistenZ, lo que lleva al descontrol es la realidad virtual. Los protagonistas deben hacerse una incisión en la espalda para que por ahí puedan conectar el joystick que les permitirá entrar al juego más real de todos los que han conocido.

Con Crash, una de sus cintas más recordadas en México y que dejó medio vacías las salas cinematográficas a la mitad de cada función, David engloba todas sus filias: la fusión del ser humano con una máquina (en este caso, los automóviles), la degradación física y mental, la búsqueda del placer en todas sus formas, la muerte como una meta, las deformaciones del cuerpo, la autodestrucción. Es el esplendor de la nueva carne.

En 2011 en lugar de seguir explorando el futuro cercano, Cronenberg regresa al pasado con Un método peligroso, un ménage à trois entre Sabina Spielrein, Carl Jung y Sigmund Freud (en una etapa en donde aún no era un viejo vinagrillo), quienes exploran las posibilidades del deseo y una “cura” a los furores sensuales de ella. El retrato de las tres personalidades es interesante y, sobre todo, lo es el relato, tan enfocado en la condición humana, la enfermedad y la sexualidad, por la fina línea que separa al animal salvaje del hombre civilizado.

Su penúltima cinta, Cosmópolis, nos regresa al futuro (aunque suene contradictorio, me refiero a ese porvenir tan Cronenberg) pero transforma una novela de Don Delillo en una historia aburridilla, sin mayor gracia, por más que trate de explorar en algunos momentos el desencanto sexual y la búsqueda de placer sin mayor objetivo que “sentir”.

Con sus altibajos, la obra de David Cronenberg es básica para entender las apetencias, deseos, excentricidades eróticas a finales del siglo XX y principios de la nueva era.

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