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El regreso del agente Cooper

Twin Peaks
(Ponce)

EL ÁNGEL EXTERMINADOR
Verónica Maza Bustamante


La acción, dicen, regresará a Snoqualmie, ese lugar cuyo nombre, en lushootseed, suele interpretarse como “gente feroz”. Ahí, donde las Snoqualmie Falls volverán a arropar, quizá, el cuerpo inerte de Laura Palmer mientras un nostálgico tema compuesto por Angelo Baladamenti suena sin piedad. Twin Peaks. Picos gemelos. Ese es el nombre con que el cineasta David Lynch rebautizó a este poblado en el Condado de King, Washington, Estados Unidos, en el que filmó una de las mejores series de televisión que se han hecho desde que se inventó la “caja idiota”.

Fue justo el 8 de abril de 1990 cuando el director del cabello rebelde y los ojos tristes presentó por primera vez, en la cadena de televisión ABC, ese engendro creado junto con Mark Frost que englobaría todos sus fetiches, sus filias, acertijos, miedos, su particular visión de la realidad y de lo onírico, el prototipo de personajes que suelen poblar su mente, los colores, los sonidos, el humor que lo caracteriza.

Fueron 29 episodios más el piloto los que constituyeron sus dos temporadas y a lo largo de poco más de un año tuvieron en vilo a los televidentes unidos del mundo, en aquel entonces poco acostumbrados a las series que se salieran del prototipo Bonanza-Dallas-Mi bella genio, pues en una de esas rarezas del mainstream, la empresa le permitió a Lynch hacerla a su manera (al menos durante la primera temporada). En ese entonces, ya había dirigido su obra más enigmática y oscura, Eraserhead, así como la dramática El hombre elefante, la futurista Dunas y la sensual Blue Velvet. Era el inicio de su estilo, ahora tan completo y complejo.

En Twin Peaks presentó al agente especial del FBI Dale Cooper (Kyle MacLachlan), quien llega a esa fría ciudad al norte del país para investigar el asesinato de una joven llamada Laura Palmer. Durante su estancia en el lugar para realizar la pesquisa, el relamido (y, en muchos sentidos, gracioso sin querer) especialista va develando los secretos de diversos habitantes, que no son lo que parecen. La trama se va complicando a la par en que va aumentando la tensión de los espectadores. La famosa frase promocional “¿quién mató a Laura Palmer?” es el hilo conductor de cada capítulo, pero a ratos se vuelve lo de menos porque, a fin de cuentas, se tendría que comenzar con la pregunta “¿quién era en realidad Laura Palmer?”.

Para la segunda temporada se requirieron de otros directores que continuaran el trabajo de David, enfrascado en la promoción de Salvaje de corazón, una de las mejores obras de su cinematografía pero que en su momento fue poco apreciada. La ABC quería que se revelara el nombre del asesino o asesina de la Palmer, y Lynch se negaba. Los televidentes deseaban que regresara a dirigir el proyecto, cada vez más flojo, así que volvió para completar los seis capítulos finales, dirigiendo por completo los dos últimos. Sin embargo, nunca se supo quién le echó mano a la rubia que no querían.

El público deseaba saber más de ese terruño maderero que, siempre acompañado por alguna lánguida composición de Baladamenti, abría un mundo de situaciones ocultas. Lynch dirigió una precuela a manera de  largometraje en donde revelaba muchos detalles de la tal Laura, su familia, sus amigos, demás gente que la rodeaba. La llamó Twin Peaks: El fuego camina conmigo, la presentó en 1992 y se ganó el lugar de la peor película de su filmografía. Fin de la historia de los Picos Gemelos.

Pero resulta que dijo su mamá que siempre no. Hace un par de semanas, David Lynch y Mark Frost  lanzaron un tuit que hacía referencia a Twin Peaks, con su hashtag #damngoodcoffee, justo a las 11:30 horas de esa zona horaria de Estados Unidos, momento en que el agente Cooper llegó por primera vez al pueblo para investigar el asesinato. Unos días después, los creadores confirmaron que en 2016 presentarán la tercera temporada de la serie, constituida por nueve capítulos, con la cadena Showtime. Así que, casi como cantaría Gardel, 25 años no es nada y la historia puede empezar no donde se quedó, sino dos décadas y media después.

Muchos dirían que es demasiado tiempo. Que será muy difícil resumir en nueve capítulos lo que sucedió en esos lustros más una nueva trama. Pero ese par de hombres son muy listos, además de que conocen al dedillo la industria en la que se mueven: Mark Frost anunció que, a finales del 2015, lanzará a la venta la novela The Secrets Lives of Twin Peaks, en donde revelará lo que sucedió con cada personaje a lo largo de estos años. Es decir, si quieres ver la serie y entenderle, compra primero nuestro libro, a la venta, asegurada desde ahora, en Gran Bretaña, Finlandia, Brasil, Italia, Estados Unidos, Alemania y los países que se acumulen en los próximos meses.

   Junto con ambas noticias han aparecido en internet fotografías del “ayer y hoy” de los protagonistas de la serie, generando morbo y asombro. Algun@s han envejecido dignamente; otr@s están en su peor momento. Las preguntas comienzan a circular: ¿Será igual de atractivo ver a Lara Flynn Boyle, Heather Graham, Mädchen Amick en el estado en que se encuentran hoy en día, rompiendo la imagen que se tenía de sus rostros de núbiles de veinteañeras? ¿Cómo le harán para evocar a la joven Laura Palmer (estando muerta no envejece) si Sheryl Lee ya luce tremendas bolsas en los ojos y los signos evidentes del paso del tiempo? ¿Snoqualmie, el lugar de las filmaciones, recibirá aún más turistas de los que le han dejado las dos temporadas anteriores? ¿Volverán a representar su papel David Bowie, Chris Isaak, Kiefer Shuterland y David Lynch?

Más allá de las dudas sobre la producción, a los admiradores de la serie nos surgen numerosas interrogantes: ¿La mujer del tronco le seguirá siendo fiel o ya lo cambió por uno de hule espuma, más fácil de cargar a sus años? ¿Ya más ruco, el agente Cooper seguirá siendo igual de inocente y torpe que en sus treintas? ¿Conoceremos finalmente a Diane, su secretaria? ¿El sheriff Truman habrá olvidado a Josie Packard? ¿El agente Andy Brennan y la secretaria Lucy tienen ya siete hijos o se separaron porque es inaguantable la tipluda voz de ella? ¿Leland Palmer seguirá siendo poseído por Bob? ¿Confesará finalmente sus abusos y violaciones a Laura?

¿Sarah Palmer habrá vacacionado en un hospital psiquiátrico? ¿Audry Horn seguirá siendo igual de sexy o perdió todo el charm? ¿Dejó de usar zapatos bicolores con calcetitas? ¿Le habrán quitado la licencia al doc Hayward? ¿Qué le pasó a los labios de Donna Hayward? ¿Bobby Briggs seguirá quemando llanta, chiflando, mascando chicle y teniendo novias de a montón? ¿Nadine Hurley se puso, finalmente, un ojo de vidrio? ¿Leo Johnson sigue siendo trailero y dealer de coca o se volvió narcotraficante de crystal meth?

Las preguntas son interminables, y los seguidores de la serie tendremos que esperar cuando menos un año para poder saciar nuestra curiosidad. No nos quedará más que encerrarnos con el enano bailarín en el cuarto rojo para esperar que el tiempo pase rápido.  

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