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El Cuadro Más Feo

EL ÁNGEL EXTERMINADOR
Juan Alberto Vázquez


La Casa de la Cultura de Real de Catorce, Pueblo Mágico ubicado al norte de San Luis Potosí, convocó al concurso que va contra la tradición histórica de la plástica mundial. Lo importante en él es que se buscó resaltar lo feo, con toda la carga de subjetividad y complicaciones en los acuerdos que eso implicaba. En primera fila, los enviados de MILENIO fueron testigos del hecho.

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Cuando cruzábamos el túnel de tres kilómetros que anteriormente perteneció a una vieja mina, pero que ahora es la vía primaria para ingresar a Real de Catorce, imaginaba que el evento de viernes por la noche estaría atestado de curiosos y bastante concurrido por la prensa nacional y extranjera.

Sin embargo la convocatoria al Primer Concurso del Cuadro Más Feo recibió un inexplicable desdén, que solo se puede explicar por la situación de violencia en algunas zonas del país, o por el hecho de que lo feo sigue siendo poco atractivo para las redacciones y sus escribanos.

La idea de premiar a la obra menos favorecida por las leyes del arte surgió de la mente exótica y levemente retorcida de la directora del recinto, Renata Torres Nava, quien en plena tertulia con la pequeña comunidad plástica del famoso pueblo se preguntó qué sucedería de atreverse a organizar un evento con estas características.

"Lo planteamos como una provocación, pero siempre buscando alternativas para acercar a la gente al museo", nos comenta previo a la ceremonia de premiación y luego de que los cuatro miembros del jurado culminaran el intenso debate que los llevó a nombrar a "Ratas, las razones del hambre" como la obra ganadora de los 2 mil pesos que esta vez se ofrecieron como premio.

¿De qué estamos hablando, cuando hablamos de lo feo? ¿Es tan subjetivo como calificar lo bello? ¿Qué características debe cumplir esa categoría (anti) estética? ¿Por qué los pintores se niegan a pintar o a reconocerlo? ¿Será que aún no hay un mercado para obras presas de la burla y el horror?

Como podemos ver, estamos ante un dilema de grandes proporciones, que ha sido poco discutido y que en la versión de concurso sanluisino surgió por una parte de la propuesta de El Bosco, a quien colgaron la etiqueta de pintor maldito (que no malito) pero más específicamente del MOBA, Museo del Arte Malo, instalado en Boston, donde pretenden mostrar las peores piezas artísticas del mundo. Fue tal la inspiración llegada a la directora Torres Nava desde Massachusetts que la pieza "Charlie y Sheba" de un autor desconocido montada en dicho recinto (en la que dos perros posan dulcemente) sirvió para elaborar el cartel del concurso mexicano.

Por otro lado, si hablamos de un sitio ideal para celebrar un evento así, Real de Catorce levanta la mano por muchas razones. Es un valle repleto de historia y misterio con casas construidas en piedra que tiene la gracia y estética de Ben, La Mole, de Los 4 Fantásticos. Con todo y eso, no podemos negar la magia que se respira en la región, la conmoción que provocan sus cielos estrellados y la indignación que puede generar tanto comercio ambulante, que brinda aún más realce a la categoría estética del horror.

Desdeñan lo feo

Para la cantidad de obras feas que de seguro viven arrumbadas en los rincones de artistas consagrados y amateurs, fueron pocas las obras que llegaron a concursar en la parte baja de La casa de la Cultura del Real de Catorce. Casi 25 participantes, la mayoría de distintas regiones de San Luis Potosí, alguno de Pachuca, otro de Nuevo León y dos del Distrito Federal (los dibujantes de MILENIO Tacho y Blumpi), enviaron sus trabajos que estarán expuestos hasta finales de enero de 2015.

El jurado, formado por la pintora duranguense Vivi Guerra, los alemanes, Cora Van y Charlie Tomorrow, habitantes de Real... y el artista plástico sanluisino Osvaldo Ramos, fue el encargado de nombrar un ganador al cuarto para las 12 y ya cuando pensaban dejar el premio desierto.

"Es que no hay pinturas feas", decía Guerra en el coctel posterior al acto. A nombre de los cuatro, ella argumentaba que a final de cuentas la obra "Hambre, temor a las ratas" conjugaba el hambre y la pobreza, con lo antiestético y rebuscado. Por eso ganó.

Con un absenta de por medio, Osvaldo, Vivi, Renata y los enviados de MILENIO se embarcaron en una discusión sobre si tal o cual figura de las artes mexicanas pintaba feo, o de si el horror es tan necesario en la creación como la belleza propuesta por la historia del arte.

Algunos invitados especiales alegaban que lo realmente feo lo tiene uno en el interior y suponen que a su vez eso genera que miremos al mundo con ojos de lamento. Lo que sí es verdaderamente feo, repito, es que la prensa mexicana y mundial hayan ignorado la convocatoria a cubrir el evento, verdadero manjar para la categoría bizarra que llena los espacios alternativos de los medios.

¿Será un mensaje para la ganadora, quien deberá abstenerse de seguir buscando la inmortalidad? O por el contrario, ¿se erigirá como la cabeza de una nueva escuela del espanto? ¿Crecerá la convocatoria y posteriormente le perderán el miedo los artistas nacionales? ¿Deberían los respetabilísimos maestros Cuevas y Sebastián participar?

Esta y otras preguntas seguro podrán ser atendidas en la siguiente edición de este singular concurso.

@juansinatra

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