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No hay peor ciego que el que no quiere ver

Documental Pie de página
(Especial)

EL ÁNGEL EXTERMINADOR
Oscar Jiménez  Manríquez

Pie de página, documental incluido en el festival DocsDF, invita a sacar a los desaparecidos de las notas adicionales para llevarlos al relato principal de la memoria colectiva.


¿Qué pasó aquí? ¿Cómo pudo suceder? ¿Dónde estás? Que no se repita…”, son las preguntas reproducidas en letras blancas frente a unas paredes de ladrillos rojos situadas en un polvoriento y solitario terreno.

Con estas interrogantes arranca el tráiler del documental Pie de página, justo porque detrás de esas paredes en obra negra que se alzan en un predio en las orillas de una ciudad fronteriza, ocurrió lo impensable.

“Las fosas se han convertido en dispositivos para el extermino, son la otra cara de la desaparición. Cada vez que aparece una fosa en Iguala o cualquier otro sitio del país, es un fracaso para el crimen organizado y para el Estado en su apuesta por el olvido y la impunidad”, dice Lilian Paola Ovalle, directora junto con Alfonso Díaz, de Pie de página, trabajo seleccionado para participar en el Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México. 

Pie de página es el registro visual de tres fosas, en las que Santiago Meza desintegró en la periferia de Tijuana a cientos de cuerpos con el propósito de que no quedara ningún rastro de aquellas personas que en vida fueron hijos, hermanos, papás y tenían para sus seres queridos una identidad única.

Alfonso Díaz y Lilian Paola Valle acompañaron a los familiares en la búsqueda de desaparecidos, escucharon testimonios y caminaron por esos sitios en los que Santiago Meza, mejor conocido como El pozolero, deshizo cuerpos y empleó ajos para evitar el olor de la carne humana.

El documental de nueve minutos pasará hoy miércoles y mañana jueves en Cinemex Insurgentes y Cinemex Reforma, y es un gancho al hígado que se suma en estos días al reclamo de miles o quizá millones de mexicanos que marchan en las calles y piden que los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa aparezcan con vida.

Frente a la terrible realidad de vivir en un país que se ha llenado de fosas, los jóvenes directores apostaron por el camino de la memoria. La memoria visual que apela sobre todo a las emociones y que se convierte al paso del tiempo en una herramienta contra el olvido. “Es como la película El aro, después de verla ya nada es igual”, afirma Alfonso Díaz.

Lilian Paola Ovalle, investigadora del Instituto de Investigaciones Culturales del Museo de la Universidad Autónoma de Baja California, resume en una sola frase la importancia de haber decidido realizar Pie de página: “Para que las futuras generaciones sepan que esto no fue una fantasía”.

Este cortometraje sobre un capítulo más de la barbarie que se vive en México sale avante gracias a una atmósfera contemplativa y su lenguaje más experimental, que se aleja del amarillismo y el morbo.

Los sórdidos lugares que eligió Santiago Meza para desintegrar cuerpos llevan los insólitos nombres de Valle Bonito, Ojo de Agua y Maclovio Rojas. Sitios propicios para el dolor, en los que no hay alumbrado público ni pavimento, mucho menos trazo urbano.

En un solo predio, recuerda Alfonso Díaz, psicólogo y antropólogo visual, se encontraron 17 mil litros de restos humanos. “La Asociación de Familiares de Desparecidos de Baja California fue siguiendo por cuenta propia las pistas de Santiago Meza. Nosotros acompañamos a los integrantes de la asociación, y ellos se preguntaban, al llegar a esos sórdidos lugares por la periferia de Tijuana: ‘¿Por qué nadie vio nada?’.

El objetivo, afirma Paola Ovalle, es que “al ver el documental sintamos en las vísceras el dolor y la indignación por la realidad de estos espacios. Para que ya no podamos ignorarlos y se incorporen en nuestra memoria colectiva”.

Pie de página ha sido seleccionado para participar en festivales de Colombia, España, Argentina y Chile. En aquellos países la respuesta del público fue un silencio, un silencio incómodo, difícil de digerir.

“Ya no quiero llorar, lo único que deseo es encontrar a mi ser querido y reconciliarme con el dolor…”, es lo que suelen decir con cierta resignación los familiares de desaparecidos.

En plena tormenta y en un ambiente cada vez más caldeado, el trabajo de estos jóvenes directores invita a decir las cosas por su nombre, para que no pasen inadvertidas y queden en el olvido, sí, para que este tipo de atrocidades no se vuelvan a repetir. La detención de Santiago Meza, hay que decirlo, fue producto del azar, pero esa es otra historia que deberá contarse en el futuro.

En el 9 Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México es posible descubrir muchísimos relatos, más de 170 historias procedentes de casi 50 países. Los largometrajes y cortometrajes son proyectados en 14 sedes y 13 pantallas al aire libre. DocsDF concluye este domingo 9 de noviembre.

caros_13@yahoo.com

 


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