QrR

Chicas malas

Sandoval-caballo
(Sandoval)

Alicia Misrahi es una periodista y escritora de origen catalán que se dedica a escribir sobre los cuatro temas que más le interesan: el amor, el sexo, las relaciones humanas y la muerte. Su primer libro lo publicó en 2001 y desde entonces ha editado 20 ejemplares, entre los que destacan ¿En mi casa o en la tuya? (2007, Robinbook); Sexo de mujer: historias de burdeles, prostitutas, madames y alcahuetas (2007, Cahoba) y Cartas ardientes: escritos íntimos de sexo, amor y pasión (2001, Océano Ámbar).

No la conocía, pero a finales del año pasado, la editorial Océano me hizo llegar Sé mala en la cama, la versión mexicana del ejemplar que publicara en Europa en 2004 con el breve título de Sé mala. En él, la barcelonesa de cabello salvaje —amante también de los perros y la naturaleza—, emplea un tono juguetón para tratar de enseñar a las mujeres a “saber lo que quieren; a sentirse seguras y satisfechas; a romper todos los límites, transgredir sus barreras; sacar ventajas de los inconvenientes; salirse con la suya; no sentir remordimientos por pedir lo que quieren y expresar su opinión; ser asertivas y decididas; ser un punto traviesas; seducir a la persona elegida y, en definitiva, ser ellas mismas”.

Tras revisar el libro, confieso que no estoy de acuerdo con algunas cosas que plantea Alicia. Por ejemplo, no creo que las mujeres debamos aprender a “salirnos con la nuestra”, sino que tendríamos que entender qué deseamos e ir por ello, pero sabiendo que a veces “la nuestra” no tiene razón de ser ni objetivo válido. Preferiría usar los adjetivos “listas”, “autosuficientes”, “libres” en lugar de “malas” para decirle a mis congéneres que podrían —y deberían— ser juguetonas, curiosas, creativas y felices en la cama. No coincido con que las mujeres tendrían que ser “un pelín egoístas”; si nos remitimos a la definición de la palabra, estaría pidiendo que nos tengamos un aprecio tan desmedido que no nos alcance para preocuparnos por los demás. Si bien el empoderamiento de las mujeres es necesario, creo que sería más sabroso ser “un muchín” compartidas. Ni todo el placer para ellos ni todo para nosotras. Una media está bien. Un toma y daca sensual, en donde ambos miembros de la pareja den y reciban. 

Pero más allá de estos detalles, encuentro en Sé mala en la cama varios asuntos que me hacen sonreír y me parecen una excelente opción para todas aquellas mujeres que quieren saber (conocer y sentir) más de su sexualidad, de su vida erótica. Ya desde los “Preliminares”, Misrahi se gana mi simpatía al decir que las curvas de los cuerpos femeninos son morbosas, sexys, suaves, blanditas y acogedoras, peligrosas, embrujadoras. “Es el conjunto el que nos hace atractivas y seductoras, no los detalles como esa barriguita que siempre vemos más grande de lo que es, unas caderas que juzgamos enormes o un trasero que creemos descomunal. Esas características son las que nos hacen únicas”. La autora se refiere a lo que en esta columna hemos dicho: vivimos en una sociedad en la que los estereotipos de belleza más alabados están lejos de los que imperan en la mayoría de sus habitantes y las integrantes del sexo femenino seguimos teniendo problemas al aceptarnos y valorarnos como somos. Por eso siempre se agradece que nos recuerden que la felicidad, el entendimiento de quienes somos, el amor a nosotras mismas, debe estar presente en nuestras vidas.

Alicia Misrahi aconseja pensar más en el sexo, lo cual es de suma importancia. Hace unos días recibí un libro que compré por internet: Cómo pensar más en el sexo, del filósofo suizo Alain de Botton (sobre el que muy pronto hablaré aquí). Cuando lo comenté en Twitter, alguien me pregunto: “¿Más?”. El comentario es entendible, pero aclaré que a lo que se refiere el creador de The School of Life es a que cada vez hablamos más sobre sexualidad pero no pensamos en ella. No la reflexionamos. El sexo, afirma De Botton, es una de las experiencias más íntimas y excitantes pero también de las más confusas y difíciles porque es común creer que la vivencia erótica es algo precioso y sublime que se da muy pocas veces en la existencia, cuando se trata de “un curioso prodigio biológico, psicológico y de sincronización” sobre el que sería bueno meditar con mayor frecuencia.

En Sé mala en la cama se habla de la autoestima sexual y las edades del erotismo, quedando claro que la vida sexual se termina al momento de nuestra muerte, nunca antes, aunque haya personas que se sigan negando a creerlo. La salud sexual, las fantasías, las posturas al momento del encuentro erótico, la masturbación, los besos, los orgasmos, el Punto G, el sexo oral están presentes en las páginas de este libro, como en el de muchos más del género. Sin embargo, también se habla de prácticas y situaciones que han surgido con la tecnología y las nuevas maneras de relacionarse. No sé si eso aparezca únicamente en la versión mexicana, publicada casi 10 años después de la primera edición española, pero es interesante.

Por ejemplo, en el capítulo sobre las primeras citas, se incluye un apartado dedicado a las nuevas formas de ligar. En él podemos hacer un recorrido por los “portales del amor” y chats para buscar amantes, como EasyFlirt, Friendscout24, Be2, Badoo y Meetic (para conocer gente y encontrar pareja); eDarling, MeeticAffinity y Parship (en teoría, para encontrar pareja estable); Elplanazo, Passion, C-Date y Adult FriendFinder (para ligar sin compromisos) o AshleyMadison (para contactar con emparejados que buscan aventuras).

Alicia da buenos tips para relacionarse sin poner en riesgo la salud, la integridad o incluso la vida; pone ejemplos de frases, peticiones o acuerdos de los que es mejor huir; habla sobre las nuevas fiestas que se organizan para conocer personas capaces de convertirse en compañer@s sexuales y brinda pormenores del Facebook como un espacio para descubrir personas con las que podamos pasar un buen rato, pero también pone la luz amarilla para prevenir situaciones que podrían conflictuar las relaciones que se mantengan fuera de las redes sociales.

Las veladas temáticas, las posibles prácticas sensuales fuera del dormitorio e, incluso, de la casa o el hotel, los disfraces y juegos de rol, los juguetes sexuales, los alimentos, el mobiliario erótico y todos aquellos elementos que le ponen picante a las relaciones, sean éstas recientes o de años, aparecen en las páginas, narrados y explicados con un sentido del humor que se agradece.

Prácticas relacionadas con la sumisión y dominación, con el intercambio de parejas, la pornografía, los “juegos blancos” (o todo lo que se puede hacer con el semen de manera lúdica), el fetichismo, las orgías son mencionadas como parte de las muchas posibilidades de experimentación que existen.

Al final, un apéndice con numerosas direcciones en internet de sex shops y un vocabulario sexual nos inspiran a seguir explorando el mundo del erotismo más allá de la cama, así seamos malas, malotas, malitas o maomenos. Lo más importante es que somos mujeres y eso no debería verse como una virtud, una diferencia, una superioridad o algo inferior. Es lo que somos y todas/os deberíamos estar obligadas/os a saber quiénes somos. Lográndolo, el placer llegará como una ola, como un vendaval, así como en canción cursi pero certera. ¡A leer, reflexionar, proponer, probar y disfrutar!

Verónica Maza Bustamante

@draverotika

Facebook: La Doctora Verótika

elsexodromo@hotmail.com

< Anterior | Siguiente >