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Che Sudaka de la mano de Manu

Che Sudaka
(Tacho)

Como muchos otros, empezaron a tocar en las calles del Barri Gótic de Barcelona, en las terrazas de los restaurantes de la Plaça Reial, en el tren rodalies y en el Metro. Al poco tiempo, al dúo se le unieron otros músicos para acompañarlos en sus compases y así se dieron a conocer en el barrio. Además, eso era lo que les daba de comer y para el alquiler.

Llegaron en busca de la estela del músico franco-español Manu Chao y la encontraron. Él se convertiría definitivamente en su mentor.

Hacia 2002, Manu creó un proyecto musical que él mismo encabezó, donde reunió a artistas y grupos que, en su mayoría, como Leo y Kacha, tocaban en la calle. A dicho proyecto lo titularon La Colifata, para el cual los hermanos debían ponerle un nombre a su banda; decidieron llamarse Che Sudaka, que surge de una canción del grupo anterior de Leo en Argentina: Correcaminos.

El proyecto se creó como homenaje a Radio La Colifata, una ONG argentina creada en 1991 y que usa los medios, de comunicación como terapia donde participan los internos y ex internos del Hospital Psiquiátrico La Borda y se transmite los sábados desde las instalaciones del mismo.

El proyecto de Manu consistió en un disco homenaje a los internos, donde se mezclaron canciones de músicos callejeros con extractos de conversaciones de Radio La Colifata, muy al estilo de Radio Bemba Sound System.

Para garantizar la distribución mano a mano de este disco, no se permitió su venta en ninguna tienda, esto con la finalidad de que los músicos pudieran adquirirlos a precio de maquila y venderlos ellos mismos en la calle y las terrazas de la ciudad a un precio de seis euros. Las ganancias iban a dar a los bolsillos de los vendedores “de a pie” como una ayuda para sustentarse.

Con tal proyecto aprendieron a hacer algo que los ha ayudado a triunfar: trabajar en equipo. “Se trata no solo de mirar tu ombligo, sino de mirarle el ombligo a los demás. Es mejor y más divertido cuando haces las cosas de manera compartida”, señalan.

En 2003, Che Sudaka grabó su primer disco (ya consolidados como banda y con la ayuda de amigos cercanos), Trippie Town, que hace alusión al lugar donde se juntaban a tocar guitarra y beber cerveza, la Plaça Orson Welles del barrio antiguo, conocida como la Plaza del Tripi. En España le dicen tripi a las drogas de diseño y dicha plaza se ganó el mote porque está rodeada de bares.

En 2004, los dos hermanos volvieron a la carga solos y a ellos se les unieron dos personajes colombianos: Cheko y Jota.

Gambit, bajista de Radio Bemba y ex Mano Negra, ha sido el productor de la mayoría de sus trabajos y fue quien les ayudó a plasmar su identidad, que va desde la cumbia colombiana y el punk inglés, hasta el hip-hop y el ska. Ellos describen su música como punk reggae party.

Sus letras están plagadas de humor y protesta, además de tener un directo muy potente. “Vamos a países donde les encanta nuestra música pero no saben español”, recalca Leo.

Ahora, 12 años después, es la banda nacida en la capital catalana que más ha tocado alrededor del mundo. Han acompañado a la Gogol Bordelo por su gira española, y además son cartel habitual de los festivales más importantes de talla internacional como Fuji Rock en Japón, Womad en España o el Sziget de Hungría. Canadá, Alemania, Turquía, Estambul, Holanda, Rusia, Francia e Inglaterra son solo un puñado de los más de 30 países en donde los argentinos-colombianos (ahora catalanes) son conocidos.

“Siempre hemos sido internacionales, imagínate, argentinos tocando en Barcelona, tocando para suecos, para ingleses… internacional ya era la banda desde el primer día”, bromea Leo.

Llegar a Latinoamérica no solo supone un triunfo más, sino uno de los más importantes en su carrera, ya que a pesar de ser una de las bandas referentes del centro y el sur de Europa, es la primera vez que se presentan en esta parte del continente.

Cuando empezaron a hacer sus pininos musicales, ya existía una escena alternativa muy marcada en España, donde ganar un lugar visible resultaba casi imposible. Bandas como Dusminguet, Macaco, Ojos de Brujo y Muchachito Bombo Infierno, con sus raíces en Barcelona, o los andaluces O’Funkillo y Los Delinqüentes, que a esas alturas, ya eran escuchados en el mundo entero.

Muchos grupos más se hicieron y se deshicieron, lo que además destaca su perseverancia y pasión para hacer de Che Sudaka una banda con nombre propio y ser un referente internacional.

México es el primer país no Europeo que pisarán este año. Esto los llena de emoción por haberse formado también con influencias de Café Tacvba, porque tienen muchos que visitar, porque les encantan los libros de Carlos Castaneda y porque entre sus mayores referentes culturales se encuentran las voces de las caricaturas que doblaba El Tata.

“Estar donde estamos es increíble pero también es creíble. Todo ha sido consecuencia de haber soñado y de hacer todo por lograrlo”. Este sueño latino se materializará el 28 de marzo en el Multiforo Alicia y el domingo 30 en el Foro Sol para el Festival Vive Latino. Luego continuarán su gira por Colombia, país que per se es muy importante para la banda.

Leo explica que hay una hermandad enorme entre todos los latinoamericanos que se encuentran pateando Barcelona. “Y es que al estar fuera de tu país te das cuenta que los somos una familia. Culturalmente somos la misma cosa, no hay distinción”.

En 2013 grabaron el que ha sido calificado como uno de los mejores discos en directo, festejando sus 1111 lives, y que se grabó en la sala A38 de Budapest, Hungría, donde se muestra una banda en plenitud con una conexión y complicidad muy grandes con su público.

Si bien es cierto que su madurez musical la han conseguido a través de sus más de mil conciertos, detrás de esto hay muchas horas de ensayo, sus influencias y ganas de triunfar. Su actitud ante el público es la misma desde el primer día. Su energía y su vitalidad se demuestran en temas donde tienen mucho que decir, como “Mentira Polítika”.

Hasta ahora tienen siete discos y una treintena de colaboraciones en recopilatorios. Varios de ellos se han grabado con el fin de recaudar fondos hacia causas nobles como el Esperansaharahui. Además, preparan junto con Aleko (del grupo Planeta Lem, ex Golem System) otro acoplado que se titulará La rockola cavernícola y que es la continuación de un proyecto de participación musical que empezaron vía Facebook con sus amigos y fans.

Los motiva la alegría. “La risa es lo mejor del mundo. Queremos que todos sean felices”. Y como dice Che Sudaka, “que viva la gente” y arriba la vaina hasta que choque China con África.

Ana Laura Santos

@alaurita


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