QrR

Centenario de la Primera Guerra Mundial

Rouen, Francia. Una cosa es contestar de memoria las mismas preguntas sobre la guerra en los exámenes de historia y otra, muy diferente, es pararse frente a uno de los tantos monumentos en memoria  a los caídos que hay en los pueblos de Francia. Aquí, todas las líneas de los libros de historia que leí en la escuela se convierten en nombres, apellidos y en flores blancas que procuran no olvidarlos.

En este continente, mis recuerdos que tenía sobre los documentales históricos,  las películas y las biografías que anteriormente leí sobre algún personaje de la guerra se han convertido en testimonios vivos que escucho durante las comidas familiares, los programas radiofónicos y en los tradicionales cafés franceses.  Es un tema muy sensible y real, no es el rollo del profe. Los testimonios de la primera guerra están más vivos que nunca. Los abuelos aún tienen mucho que contar a sus hijos y a sus nietos sobre sus antecesores que participaron en la también llamada Gran Guerra.

Recuerdo muy bien que una de las preguntas clásicas en los exámenes era: menciona cuándo empezó la Primera Guerra Mundial y enumera las principales causas que dieron origen a ella. Y entonces contestábamos de corrido como venía en el libro o también debíamos relacionar con una línea dos columnas, todo ello tras haber estudiado los cuadros sinópticos del libro de texto y el dibujo de la línea del tiempo con sus correspondientes fechas y anotaciones.

Ahora que he podido recorrer muchas comunidades y pueblos en la campiña francesa me encuentro en cada uno de ellos algún párrafo de mis guías de estudio que recuerda con un epitafio a nos enfants Morts pour la France (a nuestros niños que murieron por la Francia) la cual es una de las frases más comunes en los monumentos a los caídos que he encontrado en tantas plazas públicas y en los memoriales de guerra.

Y fue precisamente hace 99 años que se iba gestando el primer conflicto armado internacional en el que participó la mayoría de los países del orbe…y que necesitaría de la intervención de Estados Unidos y sus aliados. (Historia Universal de Gloria M. Delgado de Cantú Ed. Pearson, 2010).

En el año 2014 se conmemorará el Centenario de la Primera Guerra Mundial y aquí en Francia se le ha denominado Mission Centenaire 14-18 (Misión Centenario).  Muchos eventos y ceremonias cívicas se han programado con el objetivo de conmemorar y recordar a la Francia de aquéllos años y sobre todo, transmitir y recordar con las nuevas generaciones cómo era la Europa de la Gran Guerra y cómo es la Europa de hoy.

Todos los sectores de la sociedad participarán en diversos actos conmemorativos y proyectos relacionados al centenario. Estudiantes, profesores, familiares de los combatientes, grupos de teatro, fotógrafos, asociaciones culturales, etc.

Asimismo, Bélgica, Alemania, Inglaterra y muchos otros países desarrollarán su agenda de actividades entre las que destacan ceremonias cívicas en las fechas clave de este conflicto. Ejemplo de ello es el asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo (28 de junio de 1914), la invasión alemana a Bélgica (4 de agosto de 1914), la incursión de Estados Unidos a la guerra y la firma del Armisticio (11 de noviembre de 1918), entre muchos otros momentos históricos.

Uno de los proyectos que ya son una realidad es Europeana 1914-1918 en el cual se invita al público en general a rescatar la memoria de los soldados y de sus familias a través de la digitalización de recuerdos (souvenirs). Por ejemplo fotos antiguas, tarjetas postales, cartas, anécdotas familiares, mapas, etc. Todo este material histórico se registra y clasifica digitalmente, sin importar de qué país provenga y se da a conocer en el sitio www.europeana1914-1918.eu con los relatos y los testimonios de quienes los donaron.

De manera similar, La Grande Collecte (La Gran Colecta) es otra iniciativa del pueblo francés para rescatar la memoria de la guerra y darles una nueva voz (ahora electrónica) a quienes estuvieron en las trincheras. La información se puede consultar en el sitio centenaire.org en el cual se encuentra una primera agenda de eventos culturales, académicos y cívicos a lo largo de todo el territorio galo.

Después de soñar tanto con los exámenes de historia, decidí entrar de lleno al campo de batalla y aprovechar el territorio en el que estoy parada. Por ello, visité el Musée de la Grande Guerre  (Museo de la Gran Guerra)  ubicado a 50 kilómetros al este de París en la región llamada Pays de Meaux y me llevé una grata sorpresa.

Este recinto tiene como propósito ofrecer una nueva perspectiva de la guerra del 14-18 de una manera pedagógica y moderna haciendo uso de herramientas tecnológicas modernas. La colección es muy basta en relación a los objetos de guerra originales. Es posible observar armas, granadas, máscaras anti-gas, vehículos y un avión de la época. La narración de los hechos se presenta de manera interactiva con fotografías, videos y audios que narran los antecedentes del conflicto, su desarrollo y su conclusión.

Se exhiben cartas, mapas, objetos personales de los soldados y una interesante muestra de sus uniformes y el austero equipo que portaban. Es un rápido viaje al pasado que me hizo recordar aún más las clases de ciencias sociales y los juegos de la escuela.

Principalmente ese pasatiempo que en los años 80 le llamábamos stop: con un gis blanco pintábamos en el piso un gran círculo con líneas divisorias y cada quien escogía ser un país: Japón, Estados Unidos, Alemania, Francia o cualquiera que se nos ocurría para entonces decirles a los demás niños o mejor dicho gritarles: “declaro la guerra en contra de…” y así pasábamos la hora del recreo o nos abstraíamos del mundo entero (¡qué paradoja!) los domingos con los primos.

Juliana Bustamante

< Anterior | Siguiente >