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Carretera al infierno

Ruta 666
Ruta 666 ((Especial))

El Ángel Exterminador
Verónica Maza Bustamante

Se podría creer que los arquitectos e ingenieros que planean las carreteras en Estados Unidos jamás le habrían puesto a una autopista el número del Anticristo. Sin embargo, a una mente loca se le ocurrió que tenía que existir y creó la Ruta 666, que originalmente era la sexta ramificación de la famosa Ruta 66, que corre a través de cuatro estados del oeste gabacho. El camino diabólico, de casi 200 millas, cruza Arizona, Colorado y Nuevo México, terminando en Utah. Y aunque estos estados han hecho varios esfuerzos por cambiarle el nombre, los letreros siguen ahí, así como los “sucesos extraños” que, dicen, ocurren en esta zona.    

Una de ellas, la más conocida, es en realidad bastante común en nuestro país, tan lleno de leyendas e historias, pero a los güeritos les parece espeluznante: dicen que en la Ruta 666, por la noche, se aparece una joven vestida de blanco que desaparece cuando los motociclistas se detienen para ofrecerle un aventón.

También se habla de otros espíritus más locochones que se trepan a los autos sin pedir permiso, se sientan en la parte de atrás e intentan “robar el alma” del conductor. Quienes han sentido la mano del muerto en la espalda aseguran que se trata de espíritus de nativos estadunidenses que incluso provocan choques, derrapones y que los coches se salgan de la vereda. 

Linda Dunning, autora de Specters in Doorways: The History and Hauntings of Utah, cuenta que su esposo observó, un día que andaba por ahí de madrugada, un tráiler incendiándose al tiempo en que cruzaba velozmente la autopista. Aunque eso podría haber sido algo real, según cuenta Dunning mucha gente ha visto a este camión de fuego (otra opción es que haya un excéntrico millonario piromaniaco que cada semana se dé el lujo de prenderle fuego a un vehículo semejante.

Arizona ha sido el único estado que pudo cambiar el número: ahora es la Ruta 191, aunque en Utah pretenden colocar letreros que digan: Ahora 491, antes 666. De cualquier manera, quienes andan por ahí advierten: “Maneje por la Ruta 666 de noche bajo su propio riesgo”. 

Total que para las anécdotas de aparecidos los gringuitos son medio sopes y no aguantan nada. Les deberíamos mandar un maratón de La mano peluda para que vean lo que es que se te trepe el muerto y que hasta el viento tenga miedo.

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