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Bob Dobbs, el hombre de la pipa

Bob Dobbs
(Apache Pirata)

Fue en Texas a finales de los 70 y principios de los 80 cuando misteriosamente aparteció un panfleto en el que se hacía un llamado a todos aquellos que sintieran que no embonaban o encajaban en la sociedad. Ya desde la década de los 50, un legendario vendedor de taladros de puerta en puerta, Bob Dobbs, había encontrado la luz. Sus casi escalofriantes habilidades de vendedor lo habían llevado a la cima de la cadena de ventas, de la que luego desapareció. Una madrugada de 1953, el supervendedor místico (conocido también como el Amo del Slack o El Santo de las Ventas) fue tomado por la mano de una deidad alienígena que, usando la tecnología de Bob, se había revelado ante sus ojos y le entregaba la verdad y los secretos para que la humanidad se transformara en un paraíso de prosperidad y riqueza inimaginables sin tener que trabajar.

Esta experiencia lo cambió todo, pues Bob se transformó en una especie de sello e imagen de este culto posmoderno. En una época en que la URSS aún existía y la rebeldía y el escarnio al mundo establecido (la religión y el consumismo) eran manda, la Iglesia de los Subgenios apareció en el espectro desmadroso de la década de los 80, arrancando oficialmente ante un público post hippie en la revista Weirdo, editada a inicios de 1980 por la leyenda del cómic underground, R. Crumb. Fue en esta revista que la resonancia de la nueva fe halló eco entre los dañados de siempre. El panfleto Subgenio No.1 apareció en Dallas, Texas, en 1979. Sus principios y preceptos, por superficiales que sean, son claros y llenos de un humor decadente, dinámico y absurdo. Y de principio a fin la imagen omnipresente de Bob Dobbs, el místico de la transacción rápida, acusado de promiscuo pero casado con Connie Dobbs, una ex mesera que levantó en uno de sus viajes y quien ahora es reverenciada como la Antivirgen  por las subgenias que se adhieran al culto.

Bob acuñó una escala y un camino para llegar al grado máximo al que puede aspirar un subgenio, y para esto hay que aplicar la máxima del supervendedor: “Pagarán por saber lo que realmente piensan”.

Y en ese tono siguió con su programa para expandir la fuerza desconocida a la que apela y aspira el culto: elslack. ¿Pero qué es elslack? Podemos traducirlo como “llevársela con calma”, “echar la concha”, “haraganear sin culpa”, “ganar sin mover un dedo”. ¿Cómo podemos llegar a esto? Haciendo a un lado a los falsos profetas ¿Qué tenemos a nuestro favor? El control del tiempo, eso es todo, y que se jodan si una broma les ofende.

Después de viajar al Tíbet, Bob acuñó su imagen posando para cientos de revistas de moda, de pipas y sombreros, además de magacines para caballeros y productos para engominarse el cabello. De esto se da testimonio en el filme Arise! The Subgenius Church, en el que podemos observar su rostro divino en el minuto 21:12. El culto prosperó en la medida que el mercado de la fe norteamericano es abierto y competitivo; ellos llenaron un vacío en cuanto al sentido del humor.

Sin ser una religión en serio (¿o sí?), lograron lo que muchos solo imaginan: hacer dinero de la nada. Literalmente la nueva fe ofrecía salvación y guía en medio de la turbulencia que había llegado junto con La Conspiración, el elemento y entidad al que los subgenios combaten en su relajada manera de abordar la existencia, La Conspiración es un enjambre de conspiraciones que encubren a una conspiración madre para hacer que los hombres y las mujeres trabajen. Cierto o no, cientos de miles de personas se adhirieron por moda o relajo a la nueva creencia. Encuentros, convenciones, parafernalia, reuniones estrambóticas y cientos de seguidores soltando el dinero que la secta solicitaba. En el entorno de revistas undeground, bandas alternativas y seguidores de cosas extrañas, Bob Dobbs pegó con tubo.

Muchos de sus fanáticos llegaron a aseverar que Bob murió en 1984, pero que ha regresado de la muerte en múltiples ocasiones. Si esto es cierto o falso no importa, pues la Iglesia de los Subgenios sigue ordenando sacerdotes por 30 dólares, y si no consigues la salvación te regresan el triple. La oferta es tentadora por donde lo queramos ver.

Siendo parte de la ola de visionarios que seguían mirando al futuro, los seguidores de este culto encontraron en todo signo de aburrimiento, mala vibra, enojo con la vida y molestia con la existencia un enemigo a vencer, haciendo de su bizarro credo el campo de batalla para arruinarle el cotorreo a los amargados de siempre, pues como ellos mismos dicen: La Conspiración atenta en todos lados y se esconde entre aquellos que se autonombran “normales”.

Mark Mothersbaugh, de la banda avant ochentera Devo, expresó de modo más claro aquello que se considera un subgenio: “Entes que son mejores que los demás, solo por ser parte de la fe de Bob”. Un entrevistador lo señaló como una idiotez, a lo cual el mismo Mark respondió: “Lo que me gusta de la Iglesia de los Subgenios es que somos gente generosa pero adoramos a un dios malévolo. Yo personalmente me entregué física, espiritual, sexualmente y de modo antropomorfo a Bob Dobbs. Él lo acumuló todo en una suerte de pila y luego esa pila la ensartó en una estaca, todo lo que yo y el resto de Devo le otorgamos. Bob volteó en la dirección opuesta y se quitó los pantalones, los arrojó a la pila, luego tomó un contenedor, encendió un cerillo y lo arrojó. El incendio derritió todo: nuestras casas y autos, nuestras esposas y novias, nuestros gorros rojos de plástico y todo nuestro equipo. Luego soltó una risilla malévola y dijo al aire: “Nos vemos luego”.

Hay que aclarar que si bien el rostro de la iglesia es el hombre de la pipa y el cabello bien peinado, sigue siendo Jehová 1, el ente extraterrestre que le reveló el slack y está por encima de todo. Del Libro del Subgenio se extrae lo siguiente al perfilar al tipo de seguidor que buscan: “La Iglesia del Subgenio es una orden de herejes y blasfemos, dedicados a la Libertad de Pensamiento (Slack Total), profundizando en la ciencia de la burla, sadofuturismo, megafísica, escatolografía, esquizofrénica, moralismo, sarcastrofía, cinisreligión, apocalipticonomía, espectoracionalismo, hipnopediatría, subliminalismo, satirología, distoutopianidad, sardonicología, apariencionismo, ridiculofagia y teología miscelánea.

La paranoia, el humor, la ridiculización de las religiones tradicionales, las televisadas y sus virulentas recaudaciones de dinero, preceptos ufológicos, el retrato de una sociedad de consumo retrasada espiritualmente… Desde fuera parece una farsa y un grupo de comediantes, desde dentro la percepción de la realidad parece fincarse en una especie de cinismo y hedonismo adorador de la imaginación.  

Rodrigo Betancourt

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