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Atropello en Abbey Road

Mundos para-lelos
(Fotoarte: Karina Vargas)

MUNDOS PARA-LELOS
Rafael Tonatiuh

 

“QUISO CRUZAR LA ABBEY ROAD DE LOS BEATLES Y LA ATROPELLARON.
Ella venía caminando tranquilamente por la vereda, hasta que se aproximó a Abbey Road. Entonces, incomprensiblemente, empezó a correr a toda velocidad para cruzar antes de que pasaran los autos.

El conductor que venía circulando por el carril izquierdo andaba a poca velocidad, pero con una absoluta falta de reflejos, solo vio a la joven cuando la tenía en el parabrisas. Lo más sorprendente es que ella pareció divisarlo a último momento, pero en vez de detenerse aceleró la marcha para llegar más rápido al otro lado de la calle.

Afortunadamente, otros peatones se acercaron inmediatamente. Poco después llegó la ambulancia, y la joven fue trasladada al hospital. Está fuera de peligro.

Abbey Road se convirtió en una de las calles más famosas del mundo y en un ícono popular visitado por miles de turistas, luego de que The Beatles llamaran así a su duodécimo álbum, publicado en 1969. La foto de portada, con ellos caminando en fila a través del mismo cruce en el que fue atropellada la joven es una de las mayores insignias de la banda”.
InfoBAE.com

 

Priscila se presentó ante el comisario Aldridge.

—Quiero denunciar a un individuo que pretende atropellarme.

God save the queen! ¿Por qué pretende tal cosa?

—No tengo la menor idea. Quizá usted podría interrogarlo para sacarle la sopa y acabar con esta grave situación.

—¡Encantado! ¡Los interrogatorios son mi especialidad! ¿Sería tan gentil de proporcionarme las señas de aquel aspirante a premeditado homicida, para capturarlo y agilizar el interrogatorio?

—Pues verá, se parece a Ringo Starr pero más bajito y más feo, y está estacionado justo en la puerta de la comisaría, en su MG descapotable, con los pies sobre el volante, en desafiante actitud de rockstar.

—¡Como Ringo Starr!

—Pero más bajito y más feo y con ligera expresión de rana esperanzada.

To be or not to be! ¿Y qué hace estacionado en la puerta?

—Esperándome, para volverme a atropellar. Ya me arrolló en Abbey Road y se dio a la fuga; entonces vinieron unos paramédicos, me subieron a una camilla y luego a una ambulancia; cuando llegamos al hospital, intentó volver a atropellarme, pero se le atravesó un jugador de críquet en silla de ruedas que lo hizo volcarse sobre un plato de fish & chips y se dio a la fuga; pensé que me había perdido la pista, pero reapareció mientras tomaba una cerveza con Lady Amber, en The George Inn, llevándose por delante a tres hindúes y un negro funky, sin alcanzarme.

El comisario Aldridge se asomó por la ventana y gritó:

—¡Hey, tú, el de cara de rana esperanzada, baja del auto!... ¡No puedes estacionarte frente a la comisaría ni subir impunemente los pies sobre el volante! ¡Sube inmediatamente, necesito interrogarte!

El conductor se presentó ante el comisario Aldridge.

I’m Hank Marvin.

—¿Por qué insistes en atropellar a esta indefensa dama? You’re all over the shop.

—Soy el presidente del Club de los Beatles, Londres, división Ringo Starr, subdivisión Ringo 65-70. Mi obligación es observar a las personas que cruzan el Abbey Road, posando como la famosa fotografía del álbum de los Beatles ¡La gloria sea con ellos! Grabado por Emi Studios, Aple Studios, Trident Studios, del 22 de enero al 19 de agosto de 1969, observando que quien interprete a Ringo Starr, ¡salve sea su anillo real!, cruce la calle con la gracia del gallardo baterista que sustituyó a Pete Best.

—Señor comisario, exija a mi agresor que vaya al grano. Dispongo de poco tiempo para tomar el té con los Richardson y quiero saber si me expongo a llegar con las costillas rotas.

—Ya escuchaste a esta inocente mujer, ve al grano, tus conocimientos beatlemaniacos nos aburren a todos.

—Tengo un permiso por escrito, firmado por su Majestad, para atropellar a cualquiera que haga mofa del andar de Richard Starkey, ¡exaltadas sean sus baquetas! Y esta mujer, caminaba haciendo eses, insinuando que nuestra gloria nacional es un ser ebrio, cuando desde 1989 no bebe ni una gota de alcohol.

Blimey! ¡Yo no pretendía imitar el andar de nadie! ¡Yo vivo en Clifton Hill! Además, todo mundo a esa hora estamos borrachos en Londres y nunca nadie ha criticado mi forma de caminar, vomitar o bailar Céilidh, porque sabrá usted, señor comisario, que yo soy fundadora del Club de Admiradores de The Pogues, quienes supieron fusionar la música tradicional irlandesa con el punk.

—Amigo, según mis conocimientos jurídicos, si perteneces a la subdivisón Ringo 65-70, tu permiso no es válido cuando te metes en terrenos de Ringo 85-90.

Dog’s dinner.

—Mmm… Esperen aquí un momento, voy por el tomo de Prerrogativas Reales, que dictamina el procedimiento adecuado para estos casos.

El comisario Aldridge salió unos momentos y regresó montado en su camioneta Land Rover, decorada con festivos motivos tropicales, arrollando a la tristemente célebre pareja del atropello en Abbey Road, mientras gritaba:”You just plug it in, turn on the power, and Bob’s your uncle!”.

El comisario Aldridge era fundador del Club por la Defensa y Promoción del regetón en Reino Unido, odiando y discriminando a todos los pedantes e intelectualoides rockeros por igual, sin distinción de géneros ni subgéneros.

 

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