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El Ariel cuadro por cuadro

El tono de Tona
El tono de Tona

Rafael Tonatiuh


La estatuilla

27 de Mayo. Palacio de Bellas Artes, México Distrito Federal. Cinco de la tarde. Salgo de Milenio Diario estrenando un tacuche que me compré rebajado en Suburbia, especialmente para la ocasión: la 56 entrega del Ariel, que otorga la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas, a la que pertenezco.

Yo he estado nominado dos veces: 1990, Amanecer en Disneylandia, por mejor cortometraje de ficción, que realicé y escribí al alimón con Juan Santiago Huerta. Y 2000: Un mundo raro, por mejor guión, dirigida por Armando Casas, Ahora se me ocurrió que quiero volver a estar nominado y me voy a encausar en una película.

Siempre es bueno ver a los camaradas de la artisteada, bien bañados, contentos; viejos compañeros de locación, aulas, islas de edición, raper out, estudios de televisión, salas de proyección y medio artístico en general. Tomo un taxi de la calle en Balderas y le pido que agarre rumbo al Palacio de Bellas Artes. Juárez está cerrada y me voy caminando a media calle, como Juan Charrasqueado retando a los granaderos.

Llego a la puerta de la librería Gandhi y me encuentro con mi amadísima ahijada, la bellísima actriz Maya Mazariegos, con un alegre vestido color lila. Marchamos sobre avenida Juárez.


La alfombra roja

En la mera entrada me topo a mi ex alumno Adrián Pastrana cineasta, integrante de Los Drama Queers, quien nos pregunta si nos sobra un boleto para entrar a Bellas Artes, pues lo necesita un cuate, le digo que no y sigue buscando.

Al deslizarnos hacia el toldo de fotógrafos y camarógrafos me topo con Kyzza Terrazas productor ejecutivo de la cinta nominada No quiero dormir sola, y a Fernando Eimbcke, director de la también nominada Club Sándwich. Nos damos unos abrazos y pasamos frente a las lentes periodísticas. Mayita y yo detectamos a nuestra amiga Ligia Oliver Manrique de Lara, quien chambea para Televisa Networks; le chiflamos y le hacemos señas (cosa que no podríamos permitirnos si fuéramos estrellas, pues se podría publicar nuestra foto con el título: “Desconocidos sin escrúpulos suplican la atención de la prensa”). Ligia está muy concentrada con su camarógrafo y nos seguimos de largo sin poder saludarla, pensando que luego cotorrearemos con ella.

En la puerta principal del Palacio nos tomamos fotos con Coral Bonelli y su jefecita chula, la morrocotuda doña Pinoles, protagonistas de Quebranto (dirigida por Roberto Fiesco y coescrita con Julián Hernández, ganadora como mejor documental) sobre la vida del travesti Coral (también conocido como Pinolillo, de cuando jue niño actor).

Pasa corriendo Carlos Bolado (cineasta y miembro de la Academia) diciendo: “¡Ya dieron segunda llamada!". Carlos fue quien me convenció de estudiar cine en el CUEC, cuando estábamos en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, 1984.

Un hombre pasa tocando una campanilla.


El Elevador

Tras dejar abrigos en el guardarropa nos dirigimos al elevador antiguo del ancestral teatro, con una elevadorista de las de antes, que organiza quién sale y quién entra primero.

Ascendemos al Anfietatro A y ocupamos nuestros asientos. Después de un rato bajo por el elevador a comprar dos botellitas de agua en la planta baja. Hay buena vibra.

Después de un rato se nos ocurre bajar y saludar a Ligia, y tomarnos fotos en la pasarela, cual luminarias.


Puerta cerrada

Salimos hacia la alfombra roja. Abrazamos a Ligia y nos tomamos fotos. De regreso nos topamos con la puerta cerrada. Tocamos y nada. Se junta la gente. Mediante wakietalkies organizadores se comunican dadentro y deatrás de la puerta cerrada, para que nos abran. Llega el cineasta y guionista Nacho López, nos saludamos. Nos dejan entrar.


Eugenia León

Acompañada por una orquesta espectacular, con una hermosa interpretación de La Malagueña, le rinde homenaje a Maria Felix, bajo imágenes de la Doña.

Le canta a los compañeros del mundo del cine que murieron, con una emotiva canción de Liliana Felipe, Montón de tierra.


Tambuco

Cinco miembros del ensamble de percusiones tocan claquetas y bailan al ritmo de los chasquidos, tipo número musical vintage.


Chingón

Le gritan a Ignacio López Tarso (ganador de Ariel de Oro): “¡Maestro! ¡Eres un chingón!” López Tarso le pregunta a Rafael Tovar y de Teresa: “¿Qué gritó?”, el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes le contesta al oído. López Tarso se caga de la risa.


El mejor insulto involuntario

El morro guatemalteco Brandom López, revelación como actor en la película La jaula de Oro, con su gorrita roja lloró en el escenario, musitando: “Cómo iba yo a imaginar que algún día estaría con gente famosa, que sale en telenovelas”. Jajaja :D


La invitación

Durante el coctel, conversamos por aquí y por allí, con abrazos y fotos y selfies. Veo pasar a Sabi Baksht, la hija adolescente de Jaime Baksht (ganador del Ariel a mejor sonido) y junto con Mayitas nos tomamos fotos en la pasarela.

Ligia me hace una entrevista para el Golden o De Película y pierdo mi invitación. Mi ahijada se enoja, pues quería guardar la invitación impresa. Veo pasar a Adrián Pastrana y le pregunto si no le sobra una invitación, me responde: “Sé de dos fiestas, pero no aún tengo invitaciones, ahorita consigo” y desparece.

Felicito a Lorenza Manrique, ganadora al Ariel por diseño de arte en la película Ciudadano Buelna. Cotorreo con Jaime Ruiz Ibañez alias El Pollo (cineasta) y con Ari Gallegos (actor). Saludo a Fanny Contreras, quien trabaja para la Academia, y le agradezco que me ayudara a encontrar mi invitación, que se había perdido.

Llega Adrián Pastrana y nos informa que ya sabe la dirección de la fiesta: Bucareli esquina con Donato Guerra. Sabi se prende.

Nos dirigimos a la puerta de salida, para encontrarnos con Roberto Fiesco, quien nos va a dar los brazaletes (sólo Adrián tiene uno puesto).

En la puerta, Sabi quiere una selfie con Mayita, un servidor, el papá de Sabi Jaime Baksht y Flavio González (autor del cagadísimo guión para la conducción de Regina Orozco y Enrique Arreola)

Por la selfie perdemos a Fiesco, pero pensamos preguntar por él en la entrada. Jaime Baksht se ofrece a llevarnos al antro, pero dice que no se quedan ni él ni Sabi, porque su mamá requiere su presencia.

Adrián entra pero no encuentra a Roberto. Desde la puerta alcanzo a ver a Fernando Eimbcke y le digo a Adrián: “Dile que me pase dar dos brazaletes”. Ingresamos (salvo el realizador Alan Coton, quien se desesperó y se fue).


Una de Paulina Rubio

Barra libre de cervezas de lata, vodka, tequila y ron. Yo pido una coca laight, pues ya dejé de chupar. Pasa Ari Gallegos y nos dice que ni él ni el Pollo traían brazalete, pero que Ari le cayó bien al de la puerta y lo dejó entrar; el Pollo sigue afuera, esperando que Roberto Fiesco le pase un brazalete (lo cual, va a estar muy cabrón, pues salió a cenar).

Me topo con mi amiga y estupenda actriz María Renée Prudencio (ganadora del Ariel para mejor guión por Tercera Llamada, acompañada por la gran artista plástica Lorena Wolffer), cotorreo con Alisarine Ducolomb (quien hizo el diseño artístico de La Cebra, nominada al Ariel y de la última película de Jodorowsky: La danza de la realidad, película que se estrenará en México en un par de meses); pasa Adrián Pastrana con su vasito en mano, Sabi Baksht, Jaime Bernardo Ramos (productor de Club Sándwich), Jaime Baksht, el Oso Tapia y el misimísimo Pollo, aclarando: “Me puse un brazalete usado que me encontré” y corre a abrazar a Arcelia Ramírez.

Bailo esa dulce música de soul y agogó y cumbias y para mi sorpresa descubro que es Fernando Eimbcke el diyei. Le recuerdo a Fernando cuando ponía música en el Milán, a mediados de los noventa, y una vez llegó un cliente a la cabina, pidiédole que le pusieran una de Paulina Rubio, “para su novia”. Esa música no se acostumbraba pero a Fernando le cayó bien el tipo y se la puso. Los parroquianos empezaron a chiflar pero dejó toda la rola de Paulina Rubio.

Como a las tres de la madrugada comenzaron a guardar las botellas de la barra libre. Afuera llovía bajo un taxi esperando.

(Foto: Sabi Baksht)


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