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Anticonceptivos personalizados

Anticonceptivos
(Especial)

EL SEXÓDROMO
Verónica Maza Bustamante


Dice el doctor Alejandro Rosas Balan (ginecoobstetra y biólogo de la reproducción humana) que las mujeres tienen el poder de decidir el método anticonceptivo a usar, pero no siempre saben cuál es el indicado para cada una de ellas. Es de lo más común que tomen el que les recomienda la amiga o la mamá, el que vieron anunciado en la televisión o el más barato de la farmacia. Sin embargo, es muy importante que tengan conciencia de que lo que funciona para una puede no funcionar para otra, ya que es necesario evaluar dos puntos básicos para determinar el tipo y marca de producto: la edad y cuánto tiempo después quisiera ella embarazarse.

"Si a eso sumamos el estado de salud y hábitos de nuestras pacientes, tendremos como resultado seis categorías que dan pauta a la alternativa anticonceptiva a sugerir", señala. Son éstas:

1.Mujeres sanas. Quienes tienen un estado de salud adecuado, sin exceso de peso, no padecen enfermedades crónicas ni tienen infecciones de transmisión sexual.

Anticonceptivo recomendado: cualquiera de acuerdo a su edad y al tiempo en que desee tener un bebé.

2.Mujeres entre los 20 y 35 años. Cuentan con madurez sexual, energía y vitalidad física-mental.

Anticonceptivo recomendado: si desean un embarazo próximo, existen alternativas hormonales efectivas y temporales como la píldora de una toma diaria, el parche de uso semanal y el anillo mensual fácil de usar, todos ellos con estrógeno y progestina.

También está la inyección que se aplica cada dos o tres meses con progestina, así como una nueva opción oral con hormonas idénticas a las que la mujer produce (estradiol) que genera ciclos menstruales más cortos y ligeros.

Si planean un embarazo a futuro: están los métodos de larga duración que son muy efectivos, como el implante subdérmico (que protege tres años) y el dispositivo intrauterino (dependiendo de la elección, la protección va de tres hasta diez años).

3.Mujeres con enfermedades crónicas. Aquellas que tienen padecimientos de larga duración y progresivas como problemas cardiacos, respiratorios, diabetes, antecedente de trombosis e hipertensión arterial.

Anticonceptivo recomendado: con antecedente de evento trombótico: solo anticonceptivos con progestina como píldoras con progestina, inyectables (bimestral o trimestral), implante subdérmico (una varilla muy pequeña que se inserta en el antebrazo) y dispositivo intrauterino.

Con enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, enfermedad renal o hepática, así como fumadoras o pacientes obesas: anticonceptivos con progestina como inyección, pastillas, implante subdérmico e inyectables.

4.Mujeres lactantes: Quienes están lactando de manera absoluta o intermitente (que combinan con la fórmula). Se buscan opciones que no reduzcan la producción de leche ni tengan efectos secundarios para el bebé.

Anticonceptivo recomendado: solo con progestina, como píldoras con esta hormona, los inyectables bimestrales o trimestrales, implante subdérmico, dispositivo intrauterino liberador de levonorgestrel o el dispositivo de cobre que no libera ningún tipo de progestina ni estrógeno.

5. Mujeres adolescentes. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se considera a las chicas de 13 a 19 años. Los anticonceptivos en este periodo buscan evitan embarazos no deseados; la conducta en la actualidad es sugerir a ellas los métodos de larga duración.

Anticonceptivo recomendado: implante subdérmico que no requiere constancia de la usuaria y protege durante tres años, es discreto y cómodo. También se encuentra el dispositivo intrauterino en cualquier modalidad. Se indica realizar un ultrasonido para checar la cavidad uterina de la mujer y colocar la opción adecuada.

6.Mujeres premenopaúsicas. Quienes pasan de los 40 años, que empiezan a tener irregularidades en la menstruación pero que continúan ovulando.

Anticonceptivo recomendado: píldoras, dispositivo intrauterino con levonorgestrel que les ayuda a disminuir el sangrado y el dolor que suele aumentar en esta etapa, así como el anillo anticonceptivo (que aumenta la libido sexual y que no implica tener una preparación previa a tener relaciones) y el implante subdérmico.

Sabiendo todo esto, el siguiente paso es visitar al ginecólogo para, tras haber reflexionado qué es lo que se busca, en qué rango se ubica cada una, preguntarle por marcas, costos y todas las dudas que se tengan. La diferencia que hace usar un anticonceptivo incompatible con nosotras y uno que se ajusta perfectamente es enorme. Por ello es básico emplear el que no solo nos proteja de un embarazo que no deseamos tener en este momento, sino que nos haga sentir cómodas y no altere nuestra salud.


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Si esto es la vida, yo soy caperucita roja

El lobo insiste en preguntarme dónde voy y yo suelo decirle la verdad, pero no cuento qué camino he de tomar ni qué cosas haré en ese camino ni cuánto habré de demorarme. Tampoco yo lo sé, si vamos al caso, solo sé —y no se lo digo— que no me disgustan los recovecos ni las grutas umbrosas si encuentro compañía, y algunas frutas cosecho en el camino y hasta quizá florezca, y mi madre me dice sí, florecer florece pero ten cuidado. Con el lobo, me dice, cuidado con el lobo y yo ya tengo la misma voz de madre y es la voz que escuché desde un principio: toma nena, llévale esta canastilla, etcétera. Y ten cuidado con el lobo.

¿Y para eso me mandó al bosque?

El lobo no parece tan malo. Parece domesticable, a veces.

El rojo de mi capa se hace radiante al sol de mediodía. Y es mediodía en el bosque y voy a disfrutarlo.

A veces aparece alguno que me toma de la mano, otro a veces me empuja y sale corriendo; puede llegar a ser el mismo. El lobo gruñe, despotrica, impreca, yo solo lo oigo cuando aúlla de lejos y me llama.
Atiendo ese llamado. A medida que avanzo en el camino más atiendo ese llamado y más miedo me da. El lobo.

A veces para tentarlo me pongo piel de oveja.

A veces me le acerco a propósito y lo azuzo.

Buuu, lobo, globo, bobo, le grito. Él me desprecia.

A veces cuando duermo sola en medio del bosque siento que anda muy cerca, casi encima, y me transmite escozores nada desagradables.

A veces con tal de no sentirlo duermo con el primer hombre que se me cruza, cualquier desconocido que parezca sabroso. Y entonces al lobo lo siento más que nunca. No siempre me repugna, pero madre me grita.

Luisa Valenzuela
(Fragmento)


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NúmEROS

La Universidad Estatal de Ohio realizó una investigación que confirmó que el nivel de azúcar en sangre influye en la vida de pareja. Un nivel demasiado bajo conduce a discusiones, peleas y agresividad. Una de las posibles causas es el hecho, aún poco estudiado, de que la falta de azúcar genera sentimientos de enojo, rabia y agresividad hacia los demás.

Una encuesta realizada para la revista Men's Fitness and Shape asegura que 40% de las mujeres acepta tener sexo más rápido a través de las redes sociales que en persona: mensajearse por Facebook o incluso por celular ayuda a que las propuestas sean más excitantes.


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