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Anaí López y ese intenso viaje hacia la adultez

Quiereme bien Anaís
Quiereme bien Anaís (Especial)

El último ejemplar de la trilogía de novelas juveniles escritas por la guionista mexicana lleva a su protagonista, Elena, a la universidad. Después de acompañarla desde sus 15 años de edad, el viaje literario que nos lleva al inicio de su adultez termina o, quizás, apenas empieza


Verónica Maza Bustamante


¿Qué cambios hay en Elena, la protagonista de tu trilogía, en este último libro, Quiéreme bien?

Elena está entrando a la adultez cronológica, aunque la edad poco importa. Cuando una situación pone en jaque la identidad que te has forjado, tu código de valores, entonces te vuelves adulto, y eso lo vive ella. Está en el segundo semestre de la carrera de psicología. Está en un universo distinto, siguen algunos personajes de las dos novelas anteriores pero ya no tan cercanos, hay otros nuevos que le enseñan realidades diferentes.


A nivel creativo, ¿qué pasó entre el primero y el tercer libro en tu manera de narrar esta historia?

La historia en un principio la visualicé desde la adolescencia muy temprana de Elena, a los 13 años, pero no tuve chance de escribir esa parte, de los 13 a los 15, y lo metí en este ejemplar. Se me hizo un ejercicio interesante jugar con los dos momentos de manera paralela: no es que Elena recuerde, sino que está viviéndolo al mismo tiempo. Me dio chace de explorar el espejeo de los dos momentos y demostrar que a veces a los 13 años tienes la vida más clara que a los 20, cuando ya estás lleno de racionalizaciones y prejuicios.


Pasaste de pedir cinco minutos de amor a retar a los demás a que se atrevieran a darlo. Ahora, lo que busca Elena es amor de calidad.

Decir “quiéreme bien” es un calificativo. Me costó mucho trabajo el título, la onda del “quiéreme” fue una cosa editorial que funcionó, porque tiene que ver con la historia. En realidad es la historia de Elena, de ella con ella misma. Su modo de querer bien tiene que ver con la gente que ama pero también de su amor propio. El veinte que le cae desde el primer libro es que la que siempre la va a acompañar en la vida es ella. Estamos muy solos, circunstancialmente acompañados, pero siempre estaremos con nosotros mismos. Creo que ése es el hilo conductor y lo que cristaliza en los tres volúmenes.


¿Les sirve la lectura de tus libros a los chavos y chavas que tienen la misma edad que tu protagonista?

He tenido experiencias fuertes. Siempre dicen que se identifican, pero creo que les remueve emociones en un plano que ellos no entienden muy bien. Ni yo misma lo entiendo al plasmarlo. Un papá me escribió desde un hospital para decirme que su hija estaba moribunda y que cuando ella leyó mi libro se entusiasmó. Me pidió que fuera. Fui pero decidí no verla, sino dejarle un libro con una dedicatoria porque sentí que la identificación es con Elena, no conmigo. Tú inventas un personaje, lo lanzas al mundo, y con quien se relacionan los lectores es con éste. Es la cosa mágica de la ficción, que sí existen los personajes en un plano extraño y misterioso.


Eres guionista. ¿Te gustaría ver tu historia en película o tu Elena pertenece sólo a libros?

Es un sentimiento ambivalente. Es un personaje de un libro, que debería quedarse con el aspecto que cada quien se imagine. Es tanto su rollo interno, que quedaría chafa tratando de explicarlo con voz en off o algo así. Aunque no lo descarto; si pudiera hacer yo misma la adaptación y elegir quién la dirigiría, sí me gustaría llevarla al cine. 


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