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Amor de papel cuché

EL SEXÓDROMO
Verónica Maza Bustamante

Para aquellos amantes a la antigua, adoradores del vintage o personas curiosas que encuentran excitantes las manualidades (en varios sentidos), la práctica del furtling puede resultar excitante, aunque haya tenido su auge en la época victoriana. 

El asunto es así: imaginen que tienen un cartel en donde se ve una mujer inclinada para ver a través del ojo de una cerradura. Su falda corta con crinolina se levanta de manera tentadora. Justo a la altura de sus glúteos hay dos agujeros recortados ex profeso para el asunto. Coloquen en ellos la parte en donde se unen dos de sus dedos. Al hacerlo, unas nalgas cobrarán vida, pues se verá como si estuvieran viendo la división que hay en ellas y la curvatura a los lados. Además, pueden moverlos suavemente o a un ritmo frenético, al estilo Nicki Minaj, para mayor excitación al verla. Y si desean, con los dedos de su otra mano pueden acariciar esa parte carnosa en miniatura, imaginando que están dándole una sobadita a la indiscreta chica.

Lo mismo se puede hacer con fotografías de frente, cuando los espacios vacíos están a la altura de los senos. Lo importante es saber acomodar los dedos (incluyendo las yemas, las falanges, las uñas, dependiendo el efecto que se quiera dar y la zona a “rellenar”) para generar el efecto visual. Lo sé, suena muy elaborado hoy en día, en este mundo en donde toda clase de pornografía está al alcance de nuestras manos gracias al teclado de la computadora. Pero en tiempos victorianos no existía internet ni revistas ni películas, así que realizar este tipo de acciones resultaba transgresor y excitante.

Aunque se trataba de una exhibición hasta cierto punto inocente, la reacción de las buenas conciencias de aquellos días fue intensa. El reverendo F. B. Cummings realizó toda una cruzada en su contra, señalando que “el Señor no nos había dado dedos para ello”, aunque algunos personajes de la alta sociedad respondían que era un acto divertido y creativo (además, ¿quién podría saber, a ciencia cierta, si tenemos manos para realizar con ellas una función única, exclusiva?).

En el libro The Naughty Victorian Handbook. Furtling: The Rediscovered Art Of Erotic Hand Manipulation, elaborado por Burton Silver y Jeremy Bennet, se puede encontrar el registro fotográfico de aquellos libritos más algunos que aún se producen. Incluso hay una marca de bebidas llamada Fentimans que utiliza en su promoción este tipo de imágenes. Se trata de una “tónica” fabricada por el procedimiento tradicional, en el que se mezcla agua pura con cereales molidos, corteza triturada de quinina, hoja de limón y azúcar de caña. La infusión se deja el tiempo suficiente para que adquiera el sabor predeterminado y se pasteuriza, carbonatándose antes de introducir en la botella. Al ser un ritual de antaño, su publicidad está basada en imágenes victorianas, incluyendo las de los agujeros en salva sea la parte, las cuales aparecen en carteles, volantes y pósters. Seguramente de haber existido este tipo de anuncios en aquellos días, se hubiera utilizado la técnica, así como actualmente se explota a las parejas jóvenes en plena pachanga para difundir el consumo de bebidas alcohólicas, pues lo que se busca en ambos casos es relacionar lo excitante, lo divertido, lo nocturno y transgresor con el trago.

La palabra furtling viene del latín furtivus, que quiere decir  “escondido”. La versión moderna se relaciona con una técnica de masturbación semejante a la que se usaba en aquellos viejos días, solo que ahora se hace con revistas porno y la interacción es más compleja, pues no involucra únicamente los deditos. En el póster central o una foto de página completa se recorta un agujero en la zona genital de la modelo, de tal manera que a través de éste se pueda introducir el pene. El usuario deberá imaginar que está penetrando a la nena en cuestión y hacer lo suyo al otro lado de la hoja de papel (debe tener cuidado para no cortarse con su filo).

Aunque menos común, la versión femenina sería con el póster de algún muchachón (no tiene que ser de una publicación para adultos, se puede lograr con el de un actor de cine o un cantante, por ejemplo): se recorta un círculo a la altura de su pubis y por ahí se introduce un dildo, vibrador o los dedos, para, con ello, tener una sesión de autoerotismo pensando que se está con el dios de papel cuché.

El artista Brian Steinhoff le ha dado otra vida, recientemente, a las revistas con hombres y mujeres teniendo encuentros sexuales. Se le ha llamado “porno para toda la familia”, frase irónica que acompaña a una serie de páginas cuyas escenas tres equis, ambientadas en recámaras, salas y cocinas, han sido suavizadas al rellenar el cuerpo de cada personaje con patrones florales, de tal manera que no se vea ni un milímetro de piel y se pierda la intención original de mostrar a una pareja copulando.

Al final, si se ve de lejos, parecerá un patrón con diversos estampados de flores, pero de cerca se apreciará que son anatomías en posturas sexuales, sólo que recubiertas. Es una mezcla de provocación, tosquedad, humor y sarcasmo. El artista señala al portal Belelu, que “el trabajo es una respuesta deliberada a la carnicería que, cada vez, internet (gratuito sólo en apariencia) pone ante nuestros ojos.

La artista plástica Paloma Blanco también ha intervenido estas publicaciones en su serie Pornotapados: las escenas cachondas han sido convertidas en el reflejo de algún momento casero, una reunión con amigos, un día de campo, una tarde viendo televisión o haciendo arreglos en el hogar, dos mujeres cantando o un grupo ejercitándose. Lo logra conservando los rostros sin pintar pero cubriendo todo lo demás con las escenas cotidianas. Debe compaginar la cara de éxtasis de la foto original más los textos que acompañan la revista, pero con las situaciones cotidianas.

¡Ah, el poder de lo que despierta nuestra curiosidad, de lo que es infractor y lúdico!  

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NúmEROS

En México…

Más de 60% de las agresiones sexuales contra menores son cometidas por alguien que pertenece a su círculo cercano.

Cada 4 minutos ocurre una violación.

Sexto lugar en número de violaciones físicas a nivel mundial.

#NoMásViolencia

Fuentes: Secretaría de Salud, PGJDF, ONU

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Joyas del erotismo ‘kitsch’




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