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Los tres de Almudena

Castillos de cartón-trío de amantes
(Especial)

EL SEXÓDROMO
Verónica Maza Bustamante

Fue en febrero de 2004 cuando la escritora española Almudena Grandes publicó Castillos de cartón (Tusquets), una novela que en 199 páginas logra lo que pocas: excitar al lector, intrigarlo, conmoverlo, obligarlo a tomar una postura o a quedarse como mudo espectador de una historia de amor entre tres jóvenes, dos hombres y una mujer, que rompe todos los esquemas pero nos enseña que en la pasión, la entrega, el cariño, no hay imposibles si las cosas se hacen por consenso, y somos nosotros mismos los que nos imponemos límites, decidimos que solo podemos elegir entre blanco y negro, negándonos la posibilidad de entregarnos a una gama cromática que nos brindaría más opciones deleitosas.

Hay, en la literatura de Almudena, una carga erótica tan grande que podrían (deberían) envidiar las autoras de los fenómenos editoriales de moda entre mujeres, porque es sutil pero a la vez arrebatadora. Porque enfrenta a los lectores, página tras página, a sus propios recuerdos, sus ángeles y sus demonios, sus imposibles, sus cuentas pendientes, su manera de percibir el deseo cuando la vida empieza. De recordar o presentir o añorar lo que podría, o no, pasar después, al entrar en ese largo camino que llaman "madurez" y que en unos pocos casos se tiene antes y no después, cuando se ve el mundo con inocencia, con la conciencia de que todo es posible.

La historia es sencilla: María José, Jaime y Marcos se conocen en una escuela de Bellas Artes en donde los tres estudian pintura. Cada uno tiene talento y un estilo personal pero también hambre de vivir, cierta timidez, problemas y aciertos con su desempeño erótico. Al conocerse saben que se complementan, que lo que uno hace el otro no lo consigue pero tiene otras gracias. Se divierten, se gustan. Así que comienzan una relación de tres muy bien estructurada, al menos al principio. Cambian la pequeña cama de uno de ellos por una grande, amplían su territorio en un departamento compartido y comienzan a vivir su historia sin dudas ni miedos, entregándose a la aventura en solitario, en público, en el disfrute pleno del hedonismo, en la comprensión de sus problemas y límites, llegando a solucionar aquello que sin el trabajo de tres bocas, seis manos, seis piernas, tres genitales no habrían podido lograr.

Como siempre, en esas historias que se salen de lo políticamente correcto, la normalidad los lleva a irse separando poco a poco. ¿Quién será el novio oficial de Jose frente a la familia? ¿Qué pasa si un día solo están dos y no los tres? ¿Podrán acostarse en dueto o no se puede hacer nada mas que en trío? ¿Y el corazón? ¿Hay favoritos? ¿Es suficiente una chica para dos chicos? El gusto les dura por meses, pero si de por sí resulta complicado hacer coincidir un par de mentes y almas en toda relación amorosa tradicional, tres resultan demasiadas. Los celos, las inseguridades, las mentiras y traiciones donde parecería que jamás se darían, comienzan a aparecer.

Las historias de Grandes tienen mucho de erotismo pero también de vida, del ser humano, de hombres y mujeres que aprendemos a amar, seguimos nuestros impulsos en el día a día. La escritora siempre logra hacernos entender que no hay escuelas de vida ni de disfrute sexual; el amor, la intimidad, quiénes somos, a quiénes y por qué vamos amando a lo largo de nuestra vida son situaciones que se van aprendiendo sobre la marcha, que se van construyendo sin manuales ni indicaciones, para bien o para mal. Muchas veces nos arrepentimos, echamos a correr, nos dolemos toda la vida... otras las asumimos pero quizá las abandonamos. Unas más, las menos, las guardamos como valiosísimos tesoros o logramos experimentarlas y exprimirlas durante mucho tiempo.

Almudena logra entrar en el alma y en la mente de sus lectores y lectoras, hurgar en sus recuerdos, acompañarlos en ese inacabable camino de la reflexión sobre uno mismo. No se necesitan sagas ni demasiadas páginas para hacer entender que no estaría mal abandonarnos, al menos una vez en la vida, al deseo consensuado, aunque después tengamos que lidiar con lo que fue pero se acabó, pues siempre será mejor que hacerlo con el tristísimo "nunca fue".

* * * * *

RUBAIYAT

Omar Khayyam
FRAGMENTO

Si dejaste pasar tus días a la vera de tu amor;
si de todos los placeres del mundo
gozaste, puedes irte. Comprenderás entonces
que toda tu existencia ha sido sólo un sueño.

El día que yo muera se acabarán las rocas,
los labios, los cipreses, las albas, los crepúsculos,
la pena y la alegría. Y el mundo habrá dejado
de ser, que su existencia está en nosotros mismos.

Las alas de la noche reposan sobre el alba.
Se habla de aquel que crea al ser y lo destruye.
No comprendo la obra del Creador. Dame vino
del que enternece el pecho y alegra la memoria.

Nos prometen el vino, la aguamiel y un edén
con huríes de ojos de jade. Si nos damos
al vino y a las bellas, no está mal, que es el premio
que allá en el paraíso nos está reservado.

La Rueda, que con todo termina, acabar puede
con tu alma y la mía. Vaciemos ya las copas
y vamos a tumbarnos en el césped, pues pronto
sobre nuestras cenizas ha de crecer la hierba.

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Gatitas apasionadas

Semanas atrás hablamos en este espacio de la atracción por usar disfraces de animales o personajes de anime japonés, señalando que no siempre lo hacían para buscar encuentros eróticos. Sin embargo, hay algunos seguidores de esta tendencia que sí se estimulan con la textura pachona de las botargas. Son los yiffs y buscan a otras personas vestida de ellos. Las mujeres con disfraz de gato, de lobo, son seductoras. Dejan la huella de sus uñas en la espalada de quien haya pernoctado con ellas. Los hombres perro suelen emplear el olfato como arma de estimulación y dan unas lengüetadas inolvidables, dicen las usuarias de los foros que existen sobre el tema en internet.

Los disfraces profesionales deben ser de materiales ligeros, tener hoyos en lugares estratégicos, de tal manera que se acceda a los genitales con facilidad. Parte de la fantasía consiste en jugar el rol de cada personaje: un lobo puede seducir a la Caperucita o un zorrillo a un gato, como en caricatura, pero es importante que sus diálogos se relacionen con la escena. El coito no es lo más importante: disfrutan sintiendo el suave peluche, con la boca llena de pelos, acariciando, oliendo.

Algunos juegan con telas suaves como el terciopelo o con encajes, aunque el peluche es el material favorito, y las tiendas de tela lo venden por metro, así que es posible confeccionar desde un cobertor con él hasta tiras largas que se utilicen a manera de esposas, para pasarlas por el cuerpo con la intención de estimular zonas erógenas o llevar a cabo esa fantasía tan femenina de retozar sobre la piel de un animal pero en versión ecologista.

En la red hay diversos espacios. Algunos abren y cierran. Otros se mantienen. Incluso existe la WikiFur, la cual nos indica que Tapestries Muck es un espacio sólo para adultos popular en el furry fandom. El tema general del juego de rol es un mundo de personajes antropomorfos, con un trasfondo relacionado con el bdsm. Pueden tener sexo virtual consensual libremente en zonas públicas del mundo del juego.

Resulta divertido vendar los ojos de la contraparte y sacar los muñecos recibidos el 14 de febrero o guardados desde la infancia para rozar con ellos la boca, los pezones, los genitales. La sorpresa al ver qué generaron esas sensaciones será divertida y estimulante para pasar a otra fase del encuentro.

elsexodromo@hotmail.com
@draverotika
FB: La Doctora Verótika

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