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Adiós a Jack Davis, el caballero sureño de ‘MAD’

EL ÁNGEL EXTERMINADOR

Jorge Flores-Oliver, Blumpi


El miércoles 27 de julio murió el artista fundador de la revista MAD, quien con su estilo inigualable fue también ilustrador de portadas para las revistas Time y TV Guide.


A lo largo de las décadas, la revista MAD ha contado en sus páginas  con una serie de artistas gráficos que han moldeado su estilo. Quizá sean Al Jaffee y su famoso Fold-In, así como Sergio Aragonés y sus “dramas marginales” los primeros que vienen a la mente. Lo mismo se puede decir de Spy Vs. Spy, personajes creados por el cubano Antonio Prohías —y que ahora son dibujados por Peter Kuper—, de las parodias de películas dibujadas por Mort Drucker o las de programas de televisión de Angelo Torres. En ese grupo, popularmente conocido como “The usual gang of idiots”, se encuentra también Jack Davis (Atlanta, Georgia, 1924), quien falleció el 27 de julio a los 91 años, luego de una fructífera carrera que lo mismo incluyó su trabajo en MAD que el diseño de pósters de películas, anuncios publicitarios, portadas de discos y revistas.

Aunque el portadista estrella de MAD durante los años dorados de la revista fue Norman Mingo (pues es el creador de algunas de las imágenes de Alfred E. Neuman más simbólicas), el estilo inconfundible de Jack Davis está plasmado también en varias portadas históricas. Por otro lado, dos de sus más famosos diseños para carteles de películas son aquellos que realizó para Bananas, de Woody Allen, y para It’s a mad, mad, mad, mad world. En ambos afiches se puede apreciar su estilo inconfundible: caricaturas exageradas de personajes cabezones y pies enormes, una línea nerviosa que se complementa con ashurados dinámicos para dar profundidad y discretas acuarelas. Y, como firma estilística, una multitud de personajes y situaciones sucediendo de fondo, para resaltar la locura, el desmadre.

La esposa de Jack detestaba los cómics de horror que dibujaba para EC Comics, los cuales, para impulsar sus ventas, presentaban historias cada vez más depravadas. Conforme sus hijos crecían, se iban dando cuenta de la clase de trabajo que dibujaba su papá. Jack pudo dejar de realizarlos gracias a la existencia de la revista MAD.

ES UN MUNDO LOCO, LOCO, LOCO, LOCO...

Cuando Harvey Kurtzman creó MAD en 1952 —publicación que originalmente venía en formato de cómic y se llamaba Tales calculated to drive you MAD—, se rodeó de aquellos artistas con los que había trabajado en los títulos de horror, guerra y ciencia ficción de la misma editorial, EC Comics. Además de Bill Elder, John Severin y Wally Wood, incluyó a Jack Davis dentro del equipo. “El título (de la revista) fue invención mía, el formato fue invención mía, la historia era invención mía y el arte lo hacía mi equipo”, explicaba Kurtzman, quien fundó la revista agotado de producir cómics de guerra que requerían investigación documental y un largo proceso creativo. Con MAD solo debía escribir guiones, dibujar los bocetos y asignar el trabajo a cada artista. Jack Davis es el dibujante de muchas de las portadas de Tales from the crypt, y aparece desde el número 1 de MAD. Desde entonces era conocido por ser un dibujante rapidísimo, pues en sus mejores años podía terminar tres o más páginas de un cómic en un día, completando en una semana lo que otros hacían en tres. Kurtzman solía insistir en que trabajara con menos rapidez, pues en su opinión, la velocidad actuaba en detrimento de la calidad de su trabajo. “Cuando de veras le baja a la velocidad, es capaz de hacer trabajos increíbles”, opinaba el editor, a quien Davis reconocía como el más grande y más inteligente editor con el que trabajó en su vida. Kurtzman fue famoso por su acucioso y obsesivo método de trabajo, a través del cual empujaba a los artistas de su establo a que sacaran lo mejor de sí. Un genial capataz que supo dirigir la potencia creativa de sus dibujantes. “Probamos con (más) gente, pero no funcionaba. Siempre regresábamos a Davis, Elder y Wood. Sabrá Dios cuál era la alquimia”. Davis, si alguna vez tenía discrepancias con Kurtzman, se las guardaba para sí mismo, lo cual facilitaba las cosas. Además de su trabajo, es recordado por su gran humildad. Un sureño amable y gentil que incluso abandonó MAD por un período cuando sintió que los temas que se tocaban en la revista se estaban pasando de la raya. “Su trabajo es muy como su personalidad: relajado, simpático. Y todo lo que hacía era agradable a la vista”, en palabras de Kurtzman.

Llamado Jack Burton Davis Jr., nació en el sur de Estados Unidos el 2 de diciembre de 1924. “Empecé dibujando a mi mamá”, explica en una entrevista, y así es como empezó todo. Habiéndose enlistado en la Marina y mientras se encontraba en la base aérea de Agana, en la isla de Guam, colaboró para The Navy Times dibujando un cómic llamado Boondocker. A su regreso, se matricula en la Universidad de Georgia y, más tarde, el diseño de un manual para Coca-Cola le da el suficiente dinero para abandonar Atlanta y aventurarse a Nueva York, buscando construir una carrera como artista gráfico. Fue así como llegó a las oficinas de EC Comics, donde su estilo cautivó a Al Feldstein y Bill Gaines, quienes en ese momento se encontraban editando cómics de horror. Los títulos que publicaban dentro de este género significaban el 80 por ciento de las ventas de la editorial, que tiraba medio millón de ejemplares. El trabajo de Jack Davis ilustró algunas de las historias más vendidas de EC, pero también de las más cuestionadas. En particular, Foul Play es uno de los cómics que el Dr. Fredrick Wertham cita en su famoso libelo contra los cómics, Seduction of the innocent. Jack Davis es el dibujante de esa historia. “Dichas historias provocaron cuestionamientos sobre buen gusto y restricciones”, cuenta el historiador de cómics Bradford W. Wright. “Los cómics de horror de EC usualmente tenían una cualidad irónica que les daba el carácter de broma pesada y de alguna manera diluía sus atroces implicaciones”. Estos cómics terminaban con los comentarios del famoso Crypt-Keeper, personaje que Jack Davis refinó en su forma gráfica, volviéndolo un poco más aterrador de lo que ya era.

Jack Davis falleció dejando detrás un camino de grandes ilustraciones y cómics que cuentan la historia de la cultura pop del siglo XX. Siempre que abramos una revista MAD recordaremos a ese caballero sureño, uno de los mejores caricaturistas estadunidenses de la historia.

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