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Ácido domingo

Épica Contracultural
(Karina Vargas)

EN EL TONO DE TONA
Rafael Tonatiuh

Me enamoré de ti en un bazar,
entre cuadros y revistas,
camisetas, discos y jeans.
“Bazar”; Flans.

El domingo 5 de julio se llevó a cabo el evento Épica Contracultural, organizado por JM Servín, René Velázquez de León y La Paella de Salafranca, que consistió en un bazar de editoriales underground y artistas plásticos, con un paquete de paella, vino y un disco de música renacentista. Invité a mi prima Mónica (quien fuera mi acompañante oficial de las fiestas de El 9 que organizaba la revista La Regla Rota, a finales de los ochenta).

Para recordar los tiempos underground nos comimos un muffin de manzanita verde. Mónica me regaló un sombrerito de plástico de colores ácidos que combinaba muy bien a mi playera de los Tiburones Rojos del Veracruz (y que fue la sensación de la fiesta); Mónica se puso unas botas a go-go de tacón alto y guardó unos tenis en su bolsa, porque “no creía aguantarlas todo el día”. Los efectos del muffin de manzanita verde alteraron ligeramente nuestro estado de conciencia; mi prima hizo algo un acto circense: al volante, con el motor encendido y el cinturón de seguridad puesto, se quitó las botas y se puso los tenis, porque “no podía pisar bien los pedales”. El muffin más el reggae del estéreo, dificultó que diéramos con la dirección y nos inspiró a convocar a mi prima Gigí y la Liz, una vieja amiga del rol, en la esquina de Empresa y Augusto Rodin.

Ante una vistosa fachada con palmeras y un gorila de plástico, se leía The Jungle Kids. “¡Qué chingón!”, pensé, “¡hacer un bazar underground en un salón de fiestas infantiles!”, pero el evento era en el café de a lado, Adar, que tiene un jardincito muy mono.

Llegamos tarde y no alcanzamos ni un granito de arroz de la paella; fui por unos Rancheritos al Oxxo para acompañar las chelas. Saludé a varios cuates: María Eugenia Chellet, Carlos Narro, Rodrigo Ayala, Canito Intergalactico, Javo, Wences, Arango, Legaspi, Jaurena, Armando Pérez, Lilia Barajas, JM Servín, Bibiana Camacho, Eduardo Salgado, René Velázquez de León, Mariana Riva Palacio, Rogelio Garza, Juan Carlos Ruíz Vargas, Emiliano Escoto, Ana Laura Santos, Tachito, Mireya Torres, Samuel Meléndez Bayardo, etc. Las reglas de etiqueta recomiendan decirle a tus contemporáneos: “Te ves igualito” (sobre todo a quienes se ven más puteados), pero ese no es el caso de Alejandra Maldonado, quien está igual de sexy que cuando la conocí en los noventa; le pregunté su secreto y me dijo: “Yoga y coca; así se va a titular mi próximo libro”. Muchas personas llevaban sus pequeñas bolsitas con libros u piezas adquiridas (una de las más vendidas, eran unas cabecitas de cerámica recostadas, con un cucurucho en la oreja, conteniendo pequeños cráneos).

Rubén Castillo puso un atractivo letrero: “Se escribe su nombre al revés en un espejo. Autoayuda” (el concepto es autoconocerte y superarte al leer tu nombre al revés). Raúl Campos llevó unas máscaras de luchador bien chidas, que hace su papá (el ex-luchador Hijo de El Solitario).

Conocí a una lectora mía: Natalia Navarrete, una guapa y culta mujer con la que tuve una amena charla (como ella nada tiene qué ver con el underground, me causó gracia que me dijera: “Vino mucha gente rara, ¿verdad?” Natalia y yo nos tomamos fotos. De hecho me tomé fotos con un montón de gente, al grado que una persona realmente rara me dijo: “Tú has de ser muy importante, porque todos se toman fotos contigo”. Le dije: “Es por mi sombrerito ácido”, y entonces también quiso fotografiarse conmigo.

Estaban presentes las editoriales Moho, Salario del Miedo, Nitro (Kari les compró una libreta con un Bukowski de portada) y Generación, la revista contracultural que conduce Carlos Martínez Rentería desde hace veintitrés años (más antigua que Schatzye, una amiga que asistió, quien solo tiene veinte). Carlos me pidió una colaboración para su número de escritores malditos, le dije que lo haría sobre Carlos Cuauhtémoc Sánchez. También me sorprendió aparecer en la compilación La cresta de la ola. Reinvenciones y digresiones de la contracultura en México, en el capítulo de Artes Visuales, con mi texto: “Todos los artistas alternativos chilangos”.

Lo mejor de Carlos es que para él, la contracultura básicamente consiste en vivir en el desmadre, por eso ocupa el cargo de Director de Eventos Contraculturales de la Pulquería Los Insurgentes (por cierto, próximamente van a hacerle allí un homenaje a Henri Donnadeieu, refinado coleccionista de arte que tuvo míticos antros underground, como El 9, en la Zona Rosa).

A las siete empezaron a levantar los puestos, como cualquier tianguis; el próximo será en otoño (yo les aviso). Al final me regalaron otro muffin de manzanita verde para llevar, pero a la mañana siguiente ya no estaba. ¿Me lo habré comido o se lo habrá robado el ratón del bestseller que se lleva los quesos?). Afortunadamente Tachito me regaló por la mañana un panquecito que hizo Ana Laura; delicioso, pero sin efectos contraculturales.  

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