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Abraham Levy, cruzar el Atlántico en 'Cascarita'

EL ÁNGEL EXTERMINADOR
Oscar Jiménez Manríquez

Cuenta que de niño no veía la tele, y que entre los mayores placeres de su infancia estaba treparse a los árboles que se cruzaban en su camino. Hoy, muchos años después de aquellos paseos con su abuelo, quien le enseñó a amar la naturaleza y la vida salvaje, todavía recuerda con emoción dos de sus juguetes preferidos: una lanchita inflable que sacaba a la calle en los días que se inundaba Cancún, y el barco pirata de Playmobil.

Abraham Levy tiene un fuerte apretón de manos a la hora de saludar, y suele andar por la vida con la certeza de que nada es imposible. Sobre todo si se trata de un sueño auténtico, que nace del corazón. Él, por lo pronto, cruzó el Atlántico en solitario, de España a México, a golpe de remo y a bordo de Cascarita, su pequeño bote de fibra de carbono.

Varias semanas después de haber cumplido con uno de sus máximos sueños, al despertarse todavía de manera automática estira los brazos como si buscara en las paredes de su recámara los aparatos de comunicación y navegación que empleó durante los 106 días que le llevó cruzar el océano.

En su larga y azarosa travesía, no sólo sobrevivió a una tormenta eléctrica que lo mantuvo en la incertidumbre por seis eternos días, además, por poco lo mata un barco de 16 mil toneladas y 250 metros de eslora.

Él intentaba descansar, "dormía a intervalos por una hora", pero de pronto, abrió los ojos, echó un vistazo al mar y pegó un brinco que jamás olvidará. Un enorme barco se le venía encima.

Abraham, un tipo que suele bromear en las entrevistas con esa frase que invita a superar cualquier gesta: "Somos hombres, no payasos", remó desesperadamente para ponerse a salvo. Segundos después, temblaba de miedo cuando el monstruo metálico pasó a sólo dos metros de su pequeña Cascarita.

La plática con este superviviente ocurre en el Lago de Chapultepec, mientras él rema en una lancha de 5 pasajeros. Trae puesto el chaleco salvavidas y advierte en voz alta al fotógrafo y reportero, como si se encontrara de nuevo en medio del Atlántico: "¡No se muevan! Que si se voltea ésta madre no nos vamos a ahogar, pero que güeva tener que nadar aquí!".

Abraham lo dice porque la superficie del lago se encuentra completamente verde. Detrás de la lancha, unos patos negros se deslizan con delicadeza.

¿Quién era tu abuelo?

Un abogado fiscal que se graduó con honores de la UNAM, cuya rectitud y consejos me marcaron. Me acuerdo que en casa, él puso una tirolesa de un árbol a otro. A uno de esos árboles me subía para hacer la tarea. Cuando me llamaban a comer me descolgaba por la cuerda. Tengo una frase de mi abuelo que dice, y que por cierto grabé en el bote: "Tienes todo lo que puedes querer, la grandiosa fuerza de ti mismo".

Con él realizabas paseos en el campo...

Así me di cuenta que donde más a gusto me sentía era en medio de la naturaleza. Me gustan esos sitios que llevan millones de años evolucionando para alcanzar un equilibrio fantástico. Nada de lo creado por el hombre llega a tener esa armonía que produce una montaña. Los japoneses han hecho sus jardines Zen, pero no se compara con un lugar salvaje.

¿Cómo sobrellevar la soledad en medio del mar?

Tenemos tanto miedo a estar solos porque es una de las cosas que no funcionan en esta sociedad. Si no nos damos el tiempo para estar con nosotros mismos, nunca vamos a saber cuáles son nuestros verdaderos sueños. Para mí, el mar es la madre de todo, el caldo de la vida, el ente más inmenso de nuestro planeta.

También existe en el mar el peligro de los tiburones...

La gente tiene miedo a los tiburones por una película que hizo mucho daño. Es un mito lo que se ha llegado a decir de ellos. Es más peligroso en la vida dejar tus sueños para después.

Luego de tu travesía por el Atlántico, ¿Estarás listo para competir por una medalla en remo?

¿Una medalla...? ¿Para qué? ¿De quién? ¿Qué haría yo con eso? No deseo competir y nunca me ha interesado ganar. Llegué a competir de niño en la natación, pero porque me llevaban. Más allá de una presea, lo que en verdad me gustaba, era nadar.

¿Cómo es una tormenta eléctrica en mar abierto?

Es como subirte a la montaña rusa, pero sin espacio y a lo largo de seis días.

¿Qué te faltó llevar en tu travesía?

Variedad de comida deshidrata. Quizá unos frijolitos. Ya después, cuando estuve en Antigua, compré unos frijoles de lata italianos.

Has comentado que los seres humanos nacimos para algo más que trabajar como negros...

La vida se acaba en cualquier momento, por eso hay que darnos tiempo para saber cuáles son nuestros verdaderos sueños. Si tu sueño sale realmente del fondo de tu corazón, no hay nada que te pare.

Hay una canción que dice: "El dinero no es la vida, es tan sólo vanidad...".

Y otra que dice: 'Ni la felicidad, pero muy tarde, ¡caray! Lo has comprendido....'. El dinero no es nada.

Tu hazaña ha ayudado a inspirar a otras personas...

Me ha tocado participar en pláticas motivacionales. Simplemente doy un testimonio de lo que he vivido. Le platicó a la gente cómo llegue hasta ahí. Si le sirve, ¡qué bueno! Pero no doy recetas ni fórmulas.

¿También te han criticado?

En las redes sociales, mucha gente me critica porque cree que soy el hijo de papi. Dicen: 'Pinche güerito millonario'. Si supieran que mi papá no me da de comer desde que tenía 8 años de edad. Yo agarraba mi mochila, me subía a la bicicleta y vendía celulares de puerta en puerta.

¿Por qué pensarán que eres el hijo de papi?

¡Veme cabrón! En México así es. Yo me subo al Metro y no me veo como todo mundo, porque nací desteñido. Mi mamá dice que soy amarillo. Y como me ven güerito, dicen entonces que soy el hijo de papi. Lo importante es aquello que pude lograr, porque lo más difícil es convencerte de que todo es posible.

¿Dónde tienes ahora a 'Cascarita' ?

¡Guardado! En el casco del molino más antiguo de la Ciudad de México. Es un terreno en el que me rentan un pedacito.

¿Podrías intercambiar a 'Cascarita' por un Audi?

¿Yo para qué quiero un Audi? Me sirve más una bicicleta. ¿Sabes? El único cachito de luz que veo en la ciudad de México, es que se ha extendido el sistema de Ecobici. Estamos rodeados de apariencia. Hay personas que traen un vehículo 4x4, pero que nunca en su vida van al cerro. Eso le parece que se ve cool y que son más chingones.

caros_13@yahoo.com


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