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AC/DC en la Condesa

EL ÁNGEL EXTERMINADOR
Olmo Robles


Aparte de ser considerada como una de las bandas más ponentes y longevas de la historia del rock, el grupo de Angus Young (actualmente celebrando sus 40 años de vida en el hard rock, con el lanzamiento remasterizado de sus 20 álbumes oficiales, por vía de Sony, que, dicho sea de paso, no tienen desperdicio) tiene el mérito mexicano de haber sido el primer conjunto de rock en haber transformado con su película-concierto Let There Be Rock (de 1980) las instalaciones del viejo cine Auditorio Plaza, de Gustavo Alatriste (el hoy flamante Plaza Condesa), en tal vez el más grande hoyo fonqui nacional de que se tenga memoria viva y ruidosa.

¿Cómo se llegó al meollo fonqui del asunto? Cuando en el Distrito Federal había una cerrazón a los conciertos de rock, que generalmente eran abortados por la vía (i)legal y cuando nadie quería invertir su dinero en traer bandas internacionales, el cine de Gustavo Alatriste se volvió, a partir del 16 de noviembre de 1983 —y durante dos semanas— en un espacio particular.

En el contexto ochentero nacional, era inimaginable, casi imposible y sumamente arriesgado pensar en traer a los australianos para que dieran un concierto en vivo, pero ¿qué tal proyectarlos en concierto en una gran pantalla de cine con un equipo de sonido a todo volumen que diera la sensación de estar en medio de un concierto en vivo? Let There Be Rock, el documental americano del concierto dirigido por Eric Dionysius y Eric Mistler, capturado en directo en el pabellón parisino el 9 de diciembre de 1979, cumplía todas las expectativas.

Eran tiempos en que apenas y se había asomado el vhs, era impensable el dvd y menos el blue-ray. Warner Brothers Cine, ubicado en Acapulco 37, en la Condesa, arriba de Warner Brothers Discos (con licencia para vender los lp de AC / DC), tenía los derechos para exhibir la película, pero consideraban el hecho demasiado riesgoso. Entre muchos requisitos para su exhibición en cine, había que donar una copia (que en ese tiempo costaba un dineral) a la Cineteca y no estaban muy seguros de que iban a recuperar la inversión y ganar dinero exhibiendo la cinta.

Let There Be Rock era como una papa caliente pero, finalmente, un negocio. Guillermo Coello, alto ejecutivo (en sentido literal) de Warner Cine, fue persuadido por Rubén Sano, jefe de prensa de Warner Discos, para que exhibieran la película. Después de mucha insistencia, Coello decidió jugársela con la sugerencia de Sano de que la pasarán en un cine grande y con el equipo de sonido como si se tratara de un concierto en vivo (que de hecho lo era). Así se llegó al Auditorio Plaza.

Durante dos semanas todos los fans de la banda los vieron “en vivo” (y con el añadido, en español, “Que Siga el Rock” al título original), con parte de lo que fue la gira del adiós permanente de Bon Scott; sin tantos efectos pirotécnicos y gran montaje monumental (como estilan ahora en cualquiera de sus tours mundiales). El concierto fílmico alternaba algunas entrevistas semificticias realizada con los miembros de AC/DC en Reims, Francia, dos días previos al concierto.

Muchos, a un precio muchísimo más bajo que el de un concierto en vivo (tomando en cuenta que el DF es ahora y ha sido desde los inicios de Ocesa el lugar más caro del mundo en cuestión de boletos para conciertos de rock), vieron, oyeron y quemaron desde tabaco hasta mariguana de la Golden y la normal.

La alfombra del Auditorio Plaza fue testigo de la quemazón y el hornazo que comenzaba en las funciones de la mañana y terminaba con las de la noche de uno de los conciertos más enérgicos, jamás filmados en los 80. Hubo que volver a alfombrar el cine luego del paso del motín eléctrico australiano por la pantalla, pero fue un riesgo calculado, contemplado, dentro de las grandes ganancias que generó la exhibición de la película, lo mismo que la copia donada a la Cineteca.

Como pago en especie, Rubén Sano casi fue condecorado por la parte de cine de Warner y recibió gratis durante cinco años el pase anual doble para todos los cines.

Hoy, el documental de la película lanzado hace cuatro años en una edición limitada remasterizada de dvd para celebrar su 30 aniversario es una reliquia no muy fácil de conseguir con los del parche negro en Tepito y El Chopo, pero ojo, buscando con paciencia con los dealers especializados se encuentra.

Por lo pronto con su bataquero de base, Phil Rudd en la cárcel, el hermano de Angus Young, Malcolm, con demencia senil y ya fuera de combate, y con suplentes de talla como Chris Slade, los australianos dicen que vienen a México como parte del Rock or Bust World Tour 2015. ¿No sería bueno que también celebraran en el Plaza Condesa con un concierto de cuerpo presente?


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