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El Sr. González: 60 años de rock en México

 La historia del rock mexicano se han contado por fragmentos, hay  muchos eslabones perdidos.
La historia del rock mexicano se han contado por fragmentos, hay muchos eslabones perdidos. (Especial)

EL ÁNGEL EXTERMINADOR

David Cortés


El músico y escritor, percusionista de Botellita de Jerez, presenta el primer volumen de su historia del rock mexicano, un revelador viaje en cuyas páginas conviven las leyendas clásicas del género, las anécdotas de bandas poco conocidas y la reflexión del autor, protagonista también de este movimiento.


Rafael González lo piensa un momento y finalmente sentencia: “Esa pose de que todo tiempo pasado fue mejor nunca me agradó, sigo interesado en conocer cosas nuevas, la música de mi tiempo es la de este momento. Cuando digo que es importante tener memoria no lo digo por entrar en estos juegos de la nostalgia, sino porque este presente lo puedes pisar más firme si tienes conocimiento de la historia”.

El percusionista de Botellita de Jerez, autor de Mi vida pop e impulsor de su propio proyecto, puso recientemente en circulación 60 años de rock mexicano. Vol. 1 1956-1979 (Ediciones B), texto que reúne la historias de 150 bandas en casi 500 páginas.

“Me propusieron hacer un libro de 500 bandas mexicanas y fui escéptico, me pregunté si existirían; luego me di cuenta que podía escribir 400 nombres de memoria y decidí hacerlo. Hice una gran lista de más de mil y me di cuenta que pretender abarcar todo era ingenuo. De entrada el proyecto debía tener otros parámetros, como cubrir lo más representativo, pero también incluir historias de bandas con las que no pasó gran cosa, porque también son parte de la historia”.

Durante más de un año, el Sr. González combinó la escritura con las percusiones y llevó a cabo incesantes revelaciones: “Todo el tiempo ha sido descubrir; de entrada, la historia de cada grupo es fascinante. Decidí armar el libro y contar esta gran narración desde dos perspectivas: las historias de cada banda, pero también una general contada por mí. Tengo claro que es muy subjetivo escribir en estos términos, pero mi pretensión también es sembrar una semilla, como lo han hecho otras investigaciones, para seguir generando información y que quien compre los libros tenga la posibilidad de conocer diferentes versiones. La historia del rock mexicano se han contado por fragmentos, hay  muchos eslabones perdidos, pero al rascar un poco te das cuenta de que en lo que parece disperso e inconexo, sí existe una secuencia de sucesos que le da sentido”.

A grupos conocidos como Dug Dug’s, Los Locos del Ritmo, Los Apson, entre otros, el Sr. González añade bandas menos rutilantes como Los Novels, Los 4 Soñadores,  Los Zipps o Los NicolQuinn,  dueto que, cuenta, su autor, formó el baterista Jimmie Nicol, quien tocó con The Beatles en unas fechas, para unirse después a los suecos The Spotnicks, que visitaron la Ciudad de México en 1966. Decidió asentarse aquí y se unió al guitarrista Eddie Quinn para grabar un disco: “Esa es una de las historias perdidas que cuento, como la de Kaleidoscope o la de  Polo, de Los Apson, que cubre una gran travesía y que es un personaje que me resultó fascinante. Al principio de cada década abro con un capítulo en el que doy un contexto de la misma y luego aparecen las fichas de las bandas; el libro se puede leer de dos maneras, la que recomiendo es hacerlo de principio a fin porque te ayuda mucho a tener una visión general; la otra es hacerlo como un libro de consulta”.

Durante la escritura, además de descubrimientos, Rafael González cambió su perspectiva del rock mexicano: “Como músico que pertenece a una generación que surgió en los ochenta, tenía un gran resentimiento hacia los rockeros de la onda chicana que llegaron a Avándaro y que a mi modo de ver hicieron las cosas muy mal, tanto que tuvo un costo de 15 años y que hizo que el rock mexicano se desarrollara de una forma muy extraña; pero cuando conoces realmente lo que pasó y entiendes que el rock mexicano tuvo que pasar por ciertas etapas para evolucionar, que no siempre tuvo aciertos, pero que sí tuvo otros, lo entiendes de una forma diferente. El rock a finales de los sesenta estaba muy deslumbrado por el jipismo y la psicodelia, no era la música que describía la realidad de los jóvenes en México y eso fue lo que generó que cuando se llevó a cabo Avándaro se diera ese choque tremendo contra la realidad, pero gracias a él empezaron a suceder otras cosas que ayudaron a que este rock mexicano adquiriera una verdadera identidad”.

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