QrR

20 años de Viagra

EL SEXÓDROMO

Verónica Maza Bustamante

elsexodromo@hotmail.com

@draverotika

FB: La Doctora Verótika

 

Después de la revolución sexual que generó la aparición de los anticonceptivos en la década de los sesenta (lo cual permitía que las mujeres decidieran sobre su placer y maternidad como nunca antes) y el impacto del uso del condón para minimizar la entonces pandemia del VIH en los ochenta, a finales de los noventa se vivió un nuevo movimiento que modificó mitos, conductas y tratamientos en torno a la salud sexual masculina: la aparición de Viagra, la famosa “píldora azul” empleada para tratar la disfunción eréctil de los hombres porque aumenta el flujo sanguíneo hacia el pene durante la estimulación sexual, lo cual promueve erecciones firmes. Incluso sus descubridores, los doctores Furchgott, Ignarro y Murad, recibieron el Premio Nobel de Medicina en 1998 por este fármaco.

Dos décadas después el sildenafil (su compuesto activo) tiene diversas presentaciones que se emplean acorde a la vida sexual de cada paciente. En este tiempo se han vendido tres mil 200 millones de tabletas y sigue siendo de gran utilidad para varones de todas las edades.

Como señala la doctora María Luisa Almeida Reyna, gerente médico de Urología de Pfizer México —con quien conversé hace unos días—, la empresa ha invertido 143 mil millones de dólares en investigación al respecto y ha ayudado a 66 millones de pacientes alrededor del mundo, pero aún hay muchos hombres que no han descubierto su valor, por lo que el medicamento seguirá en el mercado por una eternidad.

¿Cómo era el panorama hace 20 años en torno a la disfunción eréctil (DE)?

La disfunción eréctil era un trastorno que se trataba en secreto; había muchos tabús en la sociedad en torno a las disfunciones sexuales. Por ejemplo, los “remedios” que había para contrarrestar la ausencia de erecciones o la poca firmeza, eran a base de herbolaria, cuya eficacia nunca se probó a través de un estudio clínico bien diseñado.

¿Cuáles fueron los principales retos antes de poder lanzar la patente de Viagra?

Particularmente, cambiar la mentalidad de hombres y mujeres para hablar de sexo abiertamente, es decir, lograr que la DE fuera un tópico aceptable en la discusión entre el paciente y el doctor, entre el hombre y su pareja, así como en el público general.

¿Qué tabúes había en torno al padecimiento y el fármaco?

En general, tenían que ver con una cultura que concebía la sexualidad como un tema del que casi no se hablaba, impulsada en gran medida por preceptos morales de lo apropiado y lo inapropiado. Además, este tema no era el centro de atención de la comunidad médica o de investigadores, pues no había estudios al respecto.

Cuando el hombre era incapaz de lograr o mantener una erección lo suficientemente firme para tener una relación sexual plena y satisfactoria, podía sentir vergüenza y/o culpa con su pareja. Incluso se creía el mito de que esa condición solo se presentaba en gente de edad avanzada y no en personas más jóvenes, pues sabemos que hasta 50 por ciento de los pacientes entre los 40 y los 50 años de edad pueden presentar algún grado de disfunción eréctil, lo que abonaba a que estos últimos evitaran conversarlo con sus parejas o con su médico.

Cuando la pastilla azul incursionó en el mercado fue muy bien aceptada. De hecho, recordemos que la molécula había sido pensada originalmente como una opción médica para problemas cardiovasculares, y algunos de los hombres que participaban en los estudios clínicos querían continuar con el tratamiento debido a que presentaban un incremento en la frecuencia de sus erecciones.

¿Hemos avanzado, 20 años después, en la erradicación de estos mitos?

Todavía existe un largo camino por recorrer, pero hay un claro avance en cuanto al panorama que teníamos hace 20 años en términos de apertura, no solo para hablar de la sexualidad humana, sino también para la atención de condiciones médicas vinculadas a este tema, gracias a más conocimiento al respecto.

Una clara muestra de ello ha sido que desde que nuestro medicamento ingresó al mercado en 1998, a la fecha se han visto beneficiados cerca de 66 millones de pacientes alrededor del mundo y se han generado más de 740 millones de prescripciones médicas, así como más de 3 mil 200 millones de tabletas vendidas (5.3 por segundo).

¿Con qué otro fármaco se podría comparar pensando en este impacto?

Pfizer somos la principal empresa en inversión en investigación y desarrollo de la industria. Tan solo de 1997 al 2017 hemos invertido más de 143 mil millones de dólares en este rubro. Trabajamos todos los días por llevar más y mejores terapias esenciales e innovadoras a millones de personas alrededor de mundo, con el fin de elevar su calidad de vida.

Así como introdujimos al mercado nuestra pastilla azul para cubrir una necesidad insatisfecha de salud de millones de varones con DE, lo hemos hecho también con otras moléculas que nos han posicionado en el campo de la salud sexual, como un anticonceptivo femenino inyectable que introdujimos al mercado mexicano el año pasado.

¿Considera la comercialización del sildenafil el inicio de una revolución sexual a finales de los noventa?

La llegada de la pastilla azul de Pfizer representó un hito en la medicina contemporánea por diversas razones: por un lado, se impulsó el interés de la comunidad médica en la salud sexual y, particularmente, se estimuló la investigación de la DE, lo que a su vez generó abundante literatura al respecto para entender mejor esta condición y atender una necesidad médica no satisfecha.

Por otro lado, al ser un tema que captaba la atención de la sociedad como un problema real que le ocurría a decenas de hombres, les brindó más confianza a aquéllos que sufrían de esta enfermedad para acudir con su médico a consultarle sobre su posible trastorno que le impedía sostener relaciones sexuales satisfactorias. 

Adicionalmente, nuestra terapia también les ha ayudado a los pacientes a descubrir otros padecimientos potencialmente peligrosos, pues la DE puede ser un síntoma de otras enfermedades como la diabetes mellitus tipo 2 o la ateroesclerosis.

¿Qué opinan las mujeres de Viagra?

De acuerdo a un estudio, 92 por ciento de las parejas femeninas informó que estaba satisfecha o muy satisfecha con este tratamiento para el problema de erección de su pareja, sin importar la edad y la gravedad o causa de la disfunción eréctil.

¿Cuál es el futuro de la píldora azul?

Nosotros seguimos realizando investigaciones y estudios alrededor de la disfunción eréctil  para entender mejor esta condición que hoy en día afecta a más de 150 millones de hombres en el mundo, con el fin de mejorar la calidad de vida no solo de quienes padecen esta enfermedad directamente, sino también la de sus parejas sexuales. 

También acaban de lanzar una línea de preservativos. ¿Qué otras novedades vienen en torno a la salud sexual?

Este año tenemos planeado el lanzamiento de una terapia en el área de salud sexual femenina enfocada a menopausia.

< Anterior | Siguiente >