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14 años de ‘El Sexódromo’

La sexualidad es un aspecto del ser humano siempre cambiante, que es diferente de persona a persona y muta en cada una de ellas a lo largo de su existencia.
La sexualidad es un aspecto del ser humano siempre cambiante, que es diferente de persona a persona y muta en cada una de ellas a lo largo de su existencia. (Ilustración: Sandoval)

EL SEXÓDROMO


Verónica Maza Bustamante

elsexodromo@hotmail.com

@draverotika

FB: La Doctora Verótika


Me gusta el paso del tiempo. Este 2016 cumplí 45 años de edad y casi una década y media escribiendo esta columna, que me ha llevado a lugares —en mi interior y en el exterior— que jamás pensé conocer. Para mí cada ciclo de 12 meses es un placer, un gran regalo que llega con nuevos conocimientos, reflexiones actualizadas y ampliadas, con la comprensión de muchas cosas que me acercan al bienestar, me hacen sonreír constantemente y explorar todas las posibilidades del amor, el placer y el deseo.

Tampoco creí, cuando comencé a escribir esta colaboración semanal, que me iba a interesar tanto la sexualidad humana, que me vería en la necesidad de ampliar mi visión de periodista especializándome en el tema, haciendo estudios aquí y allá, interrogando a numerosos expertos de diversas nacionalidades, leyendo como el sediento que jamás sacia su sed una cantidad incontable de libros e investigaciones, de páginas de internet y revistas.

La pasión se manifiesta de diferentes maneras. En mi caso, una de ellas es que me apasiona la pasión; me prende la posibilidad de desentrañar todo eso que rodea al placer, al éxtasis, a la trascendencia a través del acto amoroso y sexual, de la aceptación de uno mismo tal cual es, se vive y se expresa. Casi desde el principio decidí que no sería una columna en donde narrara con pelos y señales mis vivencias ni una suerte de diario cachondo a menos que el tema lo exigiera; más bien quería ofrecer información científica, comprobada por la sexología, sobre esos temas que tanta vergüenza, miedo e incertidumbre generan a los mexicanos (y a la mayoría de habitantes de este planeta). Hacerlo con sentido del humor y sencillez porque así me expreso en mi vida cotidiana y me parecen grandes herramientas para llegar a personas de todas las edades, nacionalidad y estratos sociales.

He querido eliminar prejuicios, mitos, tabúes. Evitar embarazos no deseados, la transmisión de infecciones, enconos y malhumores debidos a la incapacidad para entendernos a nosotros mismos y al Otro, a ese o esa que nos acompaña en el camino a recorrer en este mundo loco que cada vez entiendo menos. Pero no me doy por vencida. Le entro a lo nuevo, pregunto, observo a los más jóvenes, exploro la tecnología. Pienso y siento. Siento y pienso. Uno nunca acaba de aprender, por fortuna.

La sexualidad es un aspecto del ser humano siempre cambiante, que es diferente de persona a persona y muta en cada una de ellas a lo largo de su existencia. Que afecta a todos los seres humanos para mal, para bien o para muy bien. Que mal entendida se convierte en crimen, abriendo su lado oscuro de tal manera que a veces me genera pesadillas, lágrimas que escurren como cascadas, temores profundos y mucho coraje.

Han pasado 14 años y aquí sigo. Acabo de recibir el certificado por un nuevo curso de Sexualidad brindado por la Universidad de los Andes, en Colombia. Nunca he dejado de ser alumna aunque ahora sea también maestra. De ser amiga más que terapeuta. De volverme conejillo de Indias e interesarme por la ciencia del sexo. En un par de semanas les presentaré mi nuevo (y segundo) libro. Ahora quisiera comenzar una nueva fase en donde pueda hacer investigaciones con algunas instituciones que deseen saber más sobre este tema. Necesitamos más experimentos a la Masters y Johnson pero con todo lo nuevo en tecnología que tenemos a nuestro alcance

Gracias a todos los lectores que me han acompañado en el viaje. A mis jefes y amigos en Grupo MILENIO, quienes siempre me han dado alas, cancha, aire y espacio. A todos los que han sido protagonistas de esta página. La cosecha de conocimientos sexuales nunca se acaba. Los invito a que sigamos alimentándonos de ella desde esta trinchera llamada El Sexódromo.


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SANDOVAL, EL ILUSTRADOR

Aproximadamente dos años después de que arrancara El Sexódromo, el artista plástico Ricardo Sandoval comenzó a ilustrarlo. En estos 12 años sus trazos, personajes, filias, fobias y conceptos han sido plasmados aquí cada sábado. No me imagino mi columna sin su presencia. Por ello, le pregunté cuatro cositas que rápidamente me respondió.

¿Cuál ha sido tu mayor aprendizaje como artista en estos años, a través de la columna?

A estas alturas he manifestado mi trabajo más allá del desnudo humano. El fetiche de la cotidianidad urbana en la que vivo me ha aportado bastas herramientas de comunicación y de expresión. Como sociedad mexicana estamos sometidos a tabúes,  fantasías y ritos basados en la culpígena iconografía barroca de nuestra raíz cultural cristiana, en la pornografía rosada de nuestras telenovelas y en el albur como la sublimación verbal de la homosexualidad reprimida; he aprendido que somos una cultura erotómana, iconoclasta y llena de culpas. He encontrado vías creativas más allá del cuerpo, ahora con la sutileza del objeto o la metáfora-parábola del “monito”. Al sexo hay que tomarlo con tacto.

¿Quienes son Coyita y sus amigos?

Coyita es un personaje creado para ilustrar esta columna desde el 2 de enero de 2016. Coyita representa a una vulva, Tano es un aguacate con el que simbolizo los genitales masculinos y Molco es una piedra para moler chiles en molcajete. En los siguientes meses también se irán integrando otros personajes, desde tacitas de atole hasta un dedal. Mediante estos personajes represento funciones fisiológicas, fluidos, fobias y filias en torno a la sexualidad humana.

¿Cómo surgió Coyita?

Fue un regalo a una mujer en honor a la belleza de sus genitales; el primer nombre que se me ocurrió fue Coyita y se la boceté en una hojita de recados telefónicos. Siete meses después apareció en esta columna.

¿Cuál crees que es nuestro aporte en la educación sexual en México?

Matar dudas, eliminar mitos para promover y preservar una cultura de vida, no de sida.


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LOS LECTORES COMENTAN EN FACEBOOK

Roberto: “Sin duda, una aportación esencial para la cultura mexicana, un espacio de comunicación orgásmica”.

Marco Antonio: “Me parece amena, ligera y muy informativa, aunque a veces los temas que tratas sean difíciles de explicar. ¡Ya estás para escribir un libro de memorias!”.

Sandra: “Desde que descubrí tu columna quedé maravillada. Esa forma tuya de hablar del sexo me cautivó: tan abierta, jocosona y sin inhibiciones, como deben de ser las cosas y más en este tema”.

Max: ¿Ya 14 años? Parece que fue ayer. Una de las columnas más interesantes de MILENIO, sobre uno de los temas en donde más ignorancia hay en nuestro país. Tu labor ha sido fundamental para la salud y la felicidad de los mexicanos”.

 Iván: “Precisa, concisa y maciza. Con un tono de originalidad. Pluralidad de temas y con datos curiosos que a veces sorprenden a los lectores”.

Alejando: “Sin tabúes, como pocos periódicos lo permiten”.

Brahim: “¿Cómo hacer que una columna de divulgación de la sexualidad no sea frívola e insulsa o de plano aburrida de tan elevada o arrogante? Verónica Maza Bustamante tiene el secreto. Gracias por 14 años de El Sexódromo”.

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