¡Luces, cámara…! Protégete de la luz artificial

Luces, cámara... y otras fuentes artificiales de luz también tienen la capacidad, aunque mínima, de emitir radiación ultravioleta e infrarroja que pueden llegar a ser dañina para la piel, señala la dermatóloga María del Carmen de la Torre, de PielClinic en la Ciudad de México.

Aunque la radiación solar es el factor determinante en algunas de las enfermedades de la piel más importantes, las fuentes no solares como lámparas, monitores de computadoras o televisores, no generan lesiones precancerosas en la epidermis, porque no tienen una gran cantidad de radiación UVA o UVB; sin embargo, debido al calor que emiten, podrían causar manchas en la piel, señala en entrevista la especialista.

La luz artificial está compuesta de luz visible y de radiaciones ultravioletas e infrarrojas, por lo que el daño en la piel siempre dependerá de qué tan cerca se esté de ellas y el tiempo de exposición. Por ejemplo, la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) informa que la exposición de ocho horas continuas a la luz solar, a una distancia menor de 30 centímetros, es igual a un minuto y 20 segundos de exposición directa al sol.

Vivir protegido, no a oscuras

En las personas con lesiones cutáneas, los síntomas se acentúan ante la luz solar; aunque pacientes sanos, pero con mayor sensibilidad solar, también reaccionan a las fuentes artificiales de luz, por lo que pueden agravar padecimientos alérgicos como dermatitis actínica, lupus eritematoso y urticaria solar, explica un dictamen del Comité Científico de Riesgos Sanitarios de la Comisión Europea.

No todas las lámparas que hay en el hogar y oficinas representan un riesgo. El mismo comité señala que de todas las fuentes de luz, las lámparas fluorescentes son las que podrían emitir radiación ultravioleta y ser más dañinas a la piel si se encuentran a cortas distancias. En comparación, los focos incandescentes o las luces de halógeno, la radiación es filtrada por las cubiertas de plástico que las protegen.

Es importante el uso de protector solar con un factor igual o superior a 30 contra rayos UVA y UVB incluso en días nublados e interiores. La especialista expone que las radiaciones ultravioletas tipo A se filtran a través de las ventanas y aunque no haya alguna luz o computadora encendida, es conveniente proteger la piel con la aplicación de una pantalla solar cada cuatro horas. Una de alta gradación, como Dermoprada Escudo Solar SPF100, que además contiene tocoferol –un precursor de la vitamina A, que es antioxidante- es una muy buena opción para protegerse adecuadamente de la luz indirecta o de las lámparas y pantallas.

Camas de bronceado, peligro a flor de piel

Todo el tiempo las personas están expuestas a la radiación ultravioleta del sol. El uso de otras fuentes artificiales de rayos UVA y UVB es sumar la exposición a la que se tiene habitualmente con las actividades diarias, que es el principal factor de riesgo relacionado con la aparición de lesiones en la piel, señala la dermatóloga María del Carmen de la Torre Sánchez.

"En un estudio realizado en 2011, se observó que el riesgo de padecer lesiones en la epidermis se incrementa hasta tres veces por utilizar las camas de bronceado", expone en entrevista la especialista de PielClinic.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) desaconsejó el uso de estas camas de bronceado en personas menores de 18 años por su relación directa con el desarrollo de enfermedades de la piel en etapas posteriores de la vida.

El deseo y la moda de lucir una piel bronceada ha generado que cada vez más se acuda a las camas solares. Pero ya en la mayoría de los países desarrollados, existe legislación contra el bronceado, por ejemplo: en Alemania se tomó la recomendación emitida por la OMS desde 2005. Escocia, como otros países de Europa, el gobierno adoptó la prohibición del bronceado artificial.

A pesar de la alerta oficial emitida, llama la atención de la OMS y otras organizaciones asociadas, la falta de leyes y supervisión en varios países que limiten el acceso a menores a las fuentes artificiales de rayos UV.

Es posible el uso de las camas solares para algunos tratamientos médicos y bajo la supervisión de un médico. Existen tratamientos en dermatología como la fototerapia, que da buenos resultados contra enfermedades cutáneas, explica la especialista. Sin embargo, la recomendación general es no recurrir nunca a ellas por motivos estéticos.

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