“Los quince minutos de fama ahora son tres tuits”

Pedro Ángel Palou presenta esta tarde La amante del Ghetto
Pedro Ángel Palou presenta esta tarde La amante del Ghetto (Luz Vázquez)

(Rosa Esther Juárez) “Lo que plantean los libros, solo lo pueden plantear las novelas. No lo puede hacer el periodismo, no lo puede hacer la ciencia, ni las ciencias sociales. Las novelas tocan en lo más profundo de la vida de los seres humanos”, así argumenta Pedro Angel Palou, el sentido de ser escritor en un país que tiene tan pocos lectores. Y apunta: “A mí me interesa más Palinuro de México, de Fernando del Paso, que mucho de lo que se ha escrito sobre el 68. Es mucho más relevante. Ahora, lo que no creo es que el novelista tenga que ser el viejo intelectual público. Esa tradición ya se terminó en México. Y no la terminaron los políticos, ni el PRI, la terminaron las redes sociales.


En este momento, ¿hay, o debiera haber, una novela nacional?

Estamos en un momento más bien de lo post nacional, es decir lo que se cayó fue la ilusión de un país unitario donde había un novelista queriendo hacer una explicación general del país. No puedo creer que Julián Herbert pueda escribir la novela nacional, por ejemplo, y escribió Canción de tumba, una de las novelas más relevantes de los últimos años. Debe de seguir habiendo novelas que expliquen situaciones concretas. Hace falta, por ejemplo una buena novela post indigenista. Necesitamos una nueva Rosario Castellanos, que explique la situación del indígena actual. Nos hace falta una buena novela de ficción. Pero no puede ser explicado todo en una sola novela.


¿A qué aspiras como escritor?

A tener lectores que compartan una visión de la realidad. A seguir escribiendo novelas donde el personaje, el que sea, en una situación interna o externa mexicana, se enfrente a dilemas profundos que no pueda resolver. Esos son los personajes que me interesan. Sin final feliz.


¿Qué te ha aportado tu vida en el extranjero?

 Perspectiva, no la tenía. Terminé un largo ensayo que para mí es fundamental: El fracaso del mestizo, donde examino cómo se va desmembrando el mito del mestizaje.


¿Qué te trajo La amante del Ghetto?

Mucha satisfacción: quería escribir una novelita corta, a la manera de una serie de televisión gringa en el sentido estructural, o sea, minutos intensos, intensos, intensos, pero dentro de una estética. Quería demostrarme a mí mismo que era capaz de escribir una novela más contemporánea que lo que he hecho, que el lector la devorara.


La novela ha tenido un gran lanzamiento, propio de la mercadotecnia actual, el escritor ahora parece rockstar.

Llegamos a todos lados. La gente te manda fotos de cómo está leyendo el libro, te tuitéan frases del libro. Eso está muy padre, porque de alguna manera el escritor, sobre todo con las redes sociales, empieza a tener una relevancia. Aunque nunca va a ser ya una figura central, y ¡qué bueno!  Alessandro Baricco, dice que ya no consumimos sentido, sino “secuencias de sentido que producen movimiento”, y esto es justo lo que pasa con las redes sociales. La amante del Ghetto se va a ir rápido, eso es muy triste, pero es así. Los quince minutos de fama ahora son los tres tuits de fama, y está bien. No hay que tener mucha ilusión que el que está en el twitter es quien va a comprar, tampoco hay que creer que es el lector real. Son totalmente distintos: el mundo del twitter, no tiene qué ver con el mundo del lector concreto. Cuando voy a las giras, en el público no están esos tuiteros, están otros que sí leen, ahí tengo más lectores. 

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