Una mirada a los últimos días de su hermano

(Jesús Alejo Santiago)

Cuando se empezaron a sentir los estragos de la enfermedad de José María Pérez Gay, su hermano Rafael comenzó a tomar notas, sin saber en un principio qué sucedería con esos escritos: el testimonio de meses de problemas, que terminaron con su muerte, en mayo pasado.

Aquellos apuntes le dieron vida al libro El cerebro de mi hermano (Seix Barral, 2013), “el episodio duro, triste, el relato verdadero, el testimonio, de la enfermedad progresiva y mortal de mi hermano por un padecimiento neurológico”.

“Tenía un deber moral y literario, porque mi hermano y yo fuimos muy buenos amigos literarios, montamos una amistad que duró muchos años, de modo que este informe negro tenía que escribirlo ya”, asegura el escritor.

Un libro que es más una crónica, el testimonio de aquellos días, con la idea de despedir definitivamente a su hermano; si bien el resultado no fue tal, sino todo lo contrario: lo empezó a mantener vivo, “hasta que me di cuenta que todo se va asentando en esa forma del adiós que es la memoria”.

“En la entrada de Fervor de Buenos Aires, Borges dice: ‘quiero hacer una confesión a la vez íntima y general, porque lo que le pasa a un hombre le pasa a todos los hombres’. Esa puede ser la definición de un libro como éste”, destacó Rafael Pérez Gay.

El cerebro de mi hermano apuesta por convertirse también en un ejercicio de memoria, de la enfermedad y de la muerte. 


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