Tengo la impresión de que ya tengo demasiado tiempo sin escribir: Ovejero

El novelista llega a la FIL para hablar de la obra que lo hizo acreedor del Premio de Novela Alfaguara
El novelista llega a la FIL para hablar de la obra que lo hizo acreedor del Premio de Novela Alfaguara (Luz Vázquez)

(Montserrat Mauleón Lee)  Luego de una extensa gira de promoción, es en Guadalajara donde termina la promoción en Latinoamérica de su libro La invención del amor, después de haber visitado Ecuador, Guatemala, Venezuela, Argentina, Chile, Santo Domingo y otros sitios. A la FIL ha llegado como público a escuchar a otros escritores como Mario Vargas Llosa y David Grossman y también ha participar en actividades de la agenda de la feria como la gala de El placer de la Lectura y Los lectores presentan. 


¿Qué sigue ahora que ha concluido la promoción de esta novela?

Voy a escribir. Tengo la impresión de que ya tengo demasiado tiempo sin escribir. Tengo dos proyectos que dejé por escribir La invención del Amor, que se me puso en medio y me atrajo más. Son dos proyectos que están en el aire y ahora tengo que ver si me sigue seduciendo aquello o ya se pasó.

¿Entonces cómo surgió La invención del amor?

Estaba escribiendo otra novela y un libro de cuentos y de pronto se me ocurrió la escena inicial, la de la llamada nocturna y la dejé apuntada.
Yo estaba con las otras dos cosas, pero una y otra vez me volvía a interesar; escribía un par de páginas a ver cómo sonaba la voz del narrador, no me convencía, pero al mismo tiempo había algo que me fascinaba en la historia y acabé dejando de lado los otros dos proyectos.
Ahora dentro de poquitos días, volveré a mirar esos otros dos proyectos a ver si debo abandonarlos para siempre o si continúo.

¿Es frecuente que en su proceso de escribir aparezcan otros proyectos?

Me sucede, pero hay un riesgo en ello y es que uno tiene una gran idea, parece que es genial y que va a ser la novela del siglo te pones a escribirla y te encuentras con tus limitaciones. Esa novela que parecía ideal a veces te cuesta y te atascas. No sabes cómo seguir y siempre está la tentación de decir, no era esto, pero las ideas son maravillosas cuando las tienes en la cabeza hasta que hay que escribirlas. Me ha pasado que me quedo atascado y no sé realmente cómo salir, y escribo otra cosa. La novela Un mal año para Miki surgió porque estaba atascado en otra que después publiqué mucho más tarde, Las vidas ajenas (ganadora del Premio Primavera 2005).

¿En qué consisten y cómo van esos dos proyectos que quedaron de lado?

De la novela llevo 70 páginas. De los cuentos, llevo cuatro, puede parecer que puedo seguir escribiéndolos poco a poco y acabaré el libro, pero suelo trabajar con proyectos completos, temáticos, lo cual considero una virtud y un defecto. Y con el libro de cuentos estoy intentado trabajar otra manera de escribirlos y debo ver si me convence. Es un tipo de escritura mucho menos realista que en mis cuentos anteriores y estoy intentando acercarme a la narración breve, a ver si consigo encontrarle otro ángulo. Me ocurre con frecuencia cuando he trabajado de una determinada manera, me gusta cambiar y ver qué otra cosa puedo hacer. 

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