Se está escribiendo una literatura pocamadre: Herbert

Julian Herbert, escritor norteño
Julian Herbert, escritor norteño (Luz Vázquez)

(Rosa Esther Juárez) 

No tengo una poética, tengo poemas; y distintas circunstancias donde estos suceden”, afirma Julian Herbert, quien viene de publicar un libro sui generis de poemas (Ediciones ERA). A las fotos, se agregan versos, largos párrafos sin puntuación, enumeraciones a manera de instructivo. Con un ritmo que lacera y penetra: “ (…) a mí me es to/do indiferente/ todo todo indiferente/en la frontera en la frontera en la frontera”.

En Album Iscariote, ¿qué es primero, el deseo de exprimentar con las palabras, o la poesía?

No tengo muy clara la diferencia entre ambas cosas. Como dijo Wittgenstein: "los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo". Mi origen (físico, social, lingüístico) es la migración. Ese es mi sentimiento del mundo.

También te dedicas a la música, ¿qué parentesco encuentras entre las letras de canciones y la poesía como tal?

Bueno, los parentescos me parecen obvios (el verso, para empezar) y por lo mismo peligrosos: es tan pretensioso que un cantautor se crea poeta como viceversa. Compongo canciones lo mejor que puedo, pero soy un novato. Hacer una canción es mucho más difícil para mí que escribir un poema (no digo un poema bueno, simplemente uno que pase los filtros de control de calidad de las convenciones establecidas).

¿Es El polvo que levantan las botas de los muertos, una continuación de la anterior mencionada?

Para nada. En realidad se trata de un par de cuentos que Luis Jorge Boone y yo escribimos originalmente en 2010, es decir antes de que yo terminara Canción de tumba. Ambos relatos suceden en 1913, justo después de la Decena Trágica. Son relecturas del tema revolucionario. En el caso de mi texto, se trata de un ejercicio de estilo donde traté de imitar el lenguaje de la novela de aprendizaje del siglo XIX, onda Stendhal.

¿Hay una intención de hacer literatura norteña?

Yo reivindico mi condición de norteño no tanto como escritor: mi chauvinismo es más existencial que literario. Adoro vivir en el norte, me cuesta trabajo viajar al sur porque la gente desconoce conceptos elementales de supervivencia como "carne asada" o "cerveza fría", jajaja! (Es broma, claro). No, yo no intento hacer una literatura norteña, aunque sí hay algo básicamente fronterizo en lo que hago (me refiero a una frontera conceptual y simbólica en torno al lenguaje), pero eso lo hacen muchos otros autores mexicanos de mi generación, vivan donde vivan.

¿Cómo ves el paisaje de la literatura nacional?, ¿crees que hay o debiera haber un escritor nacional?

No sé si hay tal cosa como "un escritor nacional", y no creo que lo necesitemos: se está escribiendo una literatura pocamadre, de Jorge Esquinca a Luis Felipe Fabre, de Valeria Luiselli a Juan Villoro, de Enrique Serna a Yuri Herrera, de Cristina Rivera Garza a Myriam Moscona o Tedi López Mills. La literatura mexicana actual me gusta más de lo que me disgusta (aunque, claro, hay un montón de escritores que me dan una hueva infinita; pero prefiero concentrarme en los que sí me gustan, que son más que suficientes).

¿Para qué crees que sirva ser escritor? ¿De qué sirve la literatura en estos tiempos feisbuqueros, tuiteros y youtuberos, donde la imagen cuenta más que las palabras?

No sé cómo responder a eso. Para empezar, no puedo hablar de "el escritor" sin hablar al mismo tiempo del lector. Yo me considero más lector que otra cosa. Y no me dedico a leer y a escribir por sentido utilitario (aunque he ganado dinero al hacerlo); lo hago porque de otro modo mi vida sería una desgracia absoluta. A lo mejor el escritor (y con él el lector, su gemelo) solo sirve para eso: para salvarse a sí mismo del horror.

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