“Uno escribe lo que puede y como puede”: Álvaro Enrigue

El escritor mexicano ejerce la crítica literaria en medios de México y España.
El escritor mexicano ejerce la crítica literaria en medios de México y España. (Luz Vázquez)

(Sofía Ampudia) Álvaro Enrigue, ganador del Premio Herralde 2013 por su novela Muerte Súbita, es uno de los escritores mexicanos más originales del momento. Sus novelas pocas veces pretenden ser eso mismo, son más bien juguetes con los que se entretiene y le sirven de pretexto para contar historias.

Nació en la Ciudad de México en 1969, estudió Comunicación en la Universidad Iberoamericana de México, en la que fue profesor del Departamento de Letras. Ejerce la crítica literaria en medios de México y España.

¿Qué necesidad había de deconstruir una novela?

Creo que una novela es un juguete, al menos para mí es un juguete, tanto como lector como en la posición más rara de escritor, la única diferencia es el tiempo que usas ese juguete, como lector lo usas unas horas y como autor lo usas durante unos años. Pero nunca he tenido ninguna novela que sea como una novela, la única novela que he escrito como una novela es Decencia y el juego consiste precisamente en que parezca una novela, si la lees descuidado sí parece una novela. No me interesaría una historia que empiece en A y llegue a Z, me aburriría muchísimo.

En un país que no lee,  ¿no es demasiado rebuscado escribir un libro así?

Uno escribe lo que puede y como puede, no podría hacer una novela que cazara lectores de un modo distinto a como yo cazo lectores. Lo de país sin lectores es que en un país de 120 millones de habitantes hay suficiente para lo que sea, incluso para novelas deconstruidas.


¿Cómo un escritor mexicano percibe la literatura hecha en el Distrito Federal y la que está hecha en el resto del país?

Yo no veo ninguna diferencia, no sólo entre  los estados de la república sino entre los países, a mí me parece que hay un flujo muy claro de la literatura hispanoamericana de nuestro tiempo, que conversa consigo misma de unos países a otros, es decir, aquella cosa de decir “estamos aislados y no nos leemos” ya pasó hace mucho tiempo, y creo que todos leemos más o menos los mismos libros, vemos la misma televisión y tenemos más o menos las mismas referencias. Esas son cosas que se inventan los editores para vender más libros, la gente está en su casa escribiendo un libro y punto.

¿De qué está hecha la literatura nacional? ¿Cómo está en estos momentos?

Yo creo que está muy bien, yo creo que hay un momento de auge en la escritura literaria en México y creo que es producto de los tiempos horrorosos en los que vivimos, los tiempos interesantes siempre han producido buena literatura. Es producto de las editoriales independientes, producto de la federalización del cambio de siglo, para una generación anterior si no se iban al D.F. o a Guadalajara como mucho, estabas frito como escritor, ahora no, puedes quedarte en Tijuana y eso no te hace una gloria local, te hace un escritor del país. Creo que eso ha producido una salud en la más joven literatura nacional. Yo leo de todas las edades, pero me parece que los escritores jóvenes están haciendo cosas muy interesantes, no me siento solo en el proceso de reconstruir la novela como un objeto que sí se comunique  con los pasajeros de la posmodernidad.






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