“Villa, un profundo ilustrado que no había estudiado nunca”, Taibo

Libro Pancho Villa toma Zacatecas
Libro Pancho Villa toma Zacatecas (Teresa Jasso)

(Teresa Jasso) Narrar con estilo de cómic la épica batalla de Zacatecas protagonizada por el general Francisco Villa, sólo fue posible a través de Paco Ignacio Taibo II y Héctor de la Garza Batozki, Eko, que presentaron la obra de su coautoría Pancho Villa toma Zacatecas durante la FIL 2013.

Unir talento y conocimiento a la capacidad expresiva para contar la historia desde otro plano, da como resultado esta cruda narración recreada a través de Eko y sus grabados de inspiración en la gráfica socialista de New Masses y el populismo mexicano con los dibujos de calaveritas.

“Hay tantas historias falsas de Villa. De 30 historias, 25 son falsas y tres más o menos”, dijo Taibo II provocando la carcajada de un auditorio lleno en su totalidad, incluso personas de pie escuchaban recargados sobre las tres paredes del salón cuatro de la Expo Guadalajara –la cuarta pared la llenaba el autor--.

Como uno de los periodistas mejor informados sobre la vida de Pancho Villa, Taibo II no se conformó con un escaparate donde mostrar la historia, la verdadera historia, sino que desarrolló tres formas de compartirlos, una de ellas es el libro, otra es el documental para la televisión y ahora muestra este cómic.

“Villa, Pancho Villa, era un profundo ilustrado que no había estudiado nunca. Él se formó de una manera extraña, aprendió a firmar dibujando su nombre. Era bueno para las sumas y las restas, como todo buen ladrón de ganado (…) de aprendizaje muy lento, su primera lectura en serio fue cuando lo metieron a la cárcel gobernando Madero”, refirió que fue ahí que aprendió a leer con cierta fluidez “y si no con fluidez, con tezón”.

Lo primero que leyó, ¿qué creen que fue? –preguntó a los presentes--, alguien respondió que La Biblia, entonces él respondió con apuro que si sería “La Biblia, pero no toda, como diría Peña Nieto”, a lo que todos contestaron con una fuerte carcajada que inundó el salón.

Tras el momento, el autor dijo con total certidumbre: Fue el mismo que leí yo, Los tres mosqueteros, a guevo… está clarísimo”, fue entonces que las risas no cesaron y todo irrumpió en aplausos.


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