Mil jóvenes con Fernando Vallejo, una choque entre generaciones

Si la felicidad fuera continua sería muy monótona y aburrida
Si la felicidad fuera continua sería muy monótona y aburrida (Luz Vázquez)

(Alejandro Velazco) "Dios no existe muchachos". De pie, con un micrófono en pedestal y una foto suya cambiante a sus espaldas, Fernando Vallejo le habla a cientos de jóvenes que se reúnen para sostener una charla con él.

La sección  Mil jóvenes con, de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara presenta en esta ocasión al escritor colombiano, eterno ateo y amante de los animales, Fernando Vallejo.

Fernando, sereno como siempre, comienza a narrar historias de la religión, a la cual califica como un invento de sacerdotes, pastores, rabinos y ayatollahs. Algunos de los presentes parecen asustados con lo que escuchan, la mayoría aplaude cada explicación histórica que da sobre la inexistencia de Jesús o en los chistes que hace sobre la trinidad católica.

"Que miedo le voy a tener yo al infierno, miedo le tengo a un agujero negro que me trague. Y el ser de la infinita bondad, el que nos manda hambrunas, terremotos, maremotos, enfermedad, vejez, la muerte, que tal que no fuera bueno, como nos iría", dice ante los jóvenes.

Vallejo ofrece, durante media hora, un monólogo que lleva desde la historia del cristianismo hasta cómo la religión provoca el odio a los animales. Con narraciones de Jesús –de quien dice, es un loco rabioso- sacando a los vendedores a latigazos de un templo, Fernando repite una y otra vez su postura de que la religión es la mayor infamia del mundo.

La religión, dice, nos pone una venda que nos impide ver a los animales como nuestros hermanos.

“Esa venda me la pusieron a mí, se la pusieron también a ustedes, yo ya me la quite y he venido a hablarles para pedirles que ustedes también se la quiten”, les dice a los jóvenes. Y a los adultos, añade, si no se la quitaron ya, es como hablarle a una pared.

Sigue ahora con fuertes críticas al pontificado de Carol Wojtyla, Juan Pablo II, y del argentino Jorge Mario Bergoglio, Francisco I. Sobre el primero, señala, es la persona que más daño le ha hecho al mundo, pues el incremento de más de dos mil millones de personas en la población mundial durante su estadía en el Vaticano fue una repercusión de su labor en contra del control de natalidad y los preservativos.

Sobre el Papa actual, considera, es un falso que seguirá con la misma política.

Entre historias personales, Vallejo narra brevemente cómo a los 15 años dejó de importarle la religión. Dios es algo que no necesitaba, recuerda, y Jesús le parecía un ser despreciable.

¿Qué es la felicidad para usted? Le pregunta un joven. Fernando responde: “Yo estoy aquí feliz con ustedes. La felicidad solo son momentos felices, si la felicidad fuera continua sería muy monótona y aburrida”.

Algunos chicos se levantan de sus asientos y salen, otros entran y toman los asientos de quienes se fueron. El salón luce siempre lleno, y Fernando lo agradece después con un recuerdo de su visita a Holanda en el año 2000.

Su felicidad momentánea, este instante en la FIL, lo resume al final: “esta feria está llena de jóvenes, está llena de esperanza, por lo tanto, tengamos esperanza.

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